Lengua materna
CIENCIA-FICCIÓN/ DISTOPÏA
 
     
 
 
 
 

llengua
materna

Native Tongue
(1984)

Suzette Haden Elgin

Editorial:
Chronos
(2020)


Colección:
Arcàdia

Núm:
01

Páginas:
394

Traductor:
Eduard Castanyo

Otras ediciones:

CASTELLANO
1989 Ultramar

 
     
Lengua materna

No es la primera vez que empiezo una reseña con esta reflexión (ya lo hice cuando escribí sobre la novela  Qui vol el Panglòs?) Pero creo que vuelve a estar justificada: Una vez tuve un compañero de trabajo francés, pero de origen italiano. Aparte de su lengua materna —el francés— hablaba con soltura el inglés, el castellano y bastante bien el italiano. A menudo me pedía que le hablara en catalán para aprender y de hecho tenía mucha facilidad para seguir las conversaciones y para en definitiva captar las bases estructurales de lenguas foráneas. Un día debatimos sobre la importancia de no dejar de hablar tu lengua materna, especialmente como lengua vulnerable que es en el caso del catalán, y surgió aquella máxima que dice que cada lengua es una manera diferente de pensar y que si la dejamos morir, desaparece una forma de interpretar nuestro entorno.

Le lenguas y las dificultades de aprendizaje de estas son un elemento que la ciencia ficción ha utilizado muchas veces. A menudo como una manera de especular entre la comprensión cultural de razas alienígenas —tenemos un gran ejemplo con Embassytown de China Miéville sin ir más lejos— y también como nuevas formas de comprensión de la realidad para personas que padecen una discapacidad (recordemos el magnífico cuento "La persistencia de la visión" de John Varley) pero esta vez la autora Suzette Haden Elgin nos presenta una perspectiva inédita —al menos para mí— sobre el tratamiento del lenguaje y de cómo éste puede afectar a nuestra realidad.

Pero además, la novela que tenemos entre las manos, Lengua materna, (por cierto con una espectacular ilustración de portada de Manuel Gutiérrez y una traducción magistral al catalán de Eduard Castanyo) nos lleva a un escenario distópico donde las mujeres han pasado a ser consideradas un género inferior y relegadas a una condición poco más que de servidumbre perenne ante la supremacía machista. Quizás todos tenemos en mente una novela de la misma época —aunque publicada posteriormente— como es El cuento de la criada de Margaret Atwood; o incluso otra aportación, fresca y desinhibida y mucho más reciente como El núcleo del Sol de la finlandesa Johanna Sinisalo pero el hecho es que Lengua Materna no sólo trata de forma muy profunda este futuro de pesadilla para el género femenino, sino que aporta especulaciones alrededor del lenguaje que te hacen estallar la cabeza ... y la convierten una obra mucho más profunda y sólida que estos ejemplos que he comentado.

(...) "Yo era una pieza de cría de primera, y está acostumbrado a pensar en mí así. No tiene tiempo para domar una mujer nueva y enseñarle a hacer todas las cosas que yo hago..., es menos trabajo aguantarme. Después de todo no tiene que verme durante días. Soy un utensilio, con ciertas cualidades fastidiosas que puede evitar la mayoría de veces "(...)

Elgin nos sitúa en un escenario extraño, a finales de s. XXII en unos Estados Unidos que al igual que el resto del mundo han sufrido una involución en los derechos de las mujeres hasta límites esperpénticos y ridículos: Pese a poseer una vida en semilibertad no tienen derechos fundamentales para moverse o trabajar de forma remunerada. Además, les hace falta siempre el permiso de sus respectivos maridos, padres o hermanos para hacer cualquier cosa. Deben someterse a las decisiones que los hombres toman por ellas para cualquier tarea o actividad de casa —incluyendo el sexo o la crianza de los hijos— y no suelen obtener educación en nada que no sea útil para los hombres de la familia. Pero en esta sociedad desigual hay un elemento aún más rompedor: La humanidad hace décadas que se ha expandido por el sistema solar y más allá y ha establecido relaciones comerciales con decenas de especies alienígenas; la comunicación con estas es un asunto capital para los terrestres. Y aquí es donde entran en juego las diferentes estirpes, centros con una población endogámica donde sus miembros son lingüistas expertos. Hablan varios idiomas terrestres y normalmente también una o dos lenguas extraterrestres. Y sí, aquí las mujeres de estas estirpes tienen también un papel más importante dado que también son utilizadas como traductoras o intérpretes. Los gobiernos de todo el mundo dependen de los lingüistas para que sus gestiones comerciales sobrevivan a las diferencias culturales y de comunicación con los alienígenas

Elgin elabora una novela que nos deja el principio in media res, y nos sitúa en una decisión que debe tomar el consejo de la Casa principal sobre una de las más grandes lingüistas femeninas que ha tenido la humanidad. Una decisión que nos dejará sobrecogidos y perplejos y que dará paso a un repaso de la vida de Nazareth y sus compañeras de la casa Chornyak. A medida que avanzamos en la lectura, Elgin nos irá desvelando la información del funcionamiento de estas estirpes, las capacidades de ciertos bebés, los alienígenas, la vida en sociedad, el papel de los géneros masculino y femenino y los conceptos que prevalecen en este mundo imprevisible.

Lengua materna es una novela  compleja y coral y que reclama la atención del lector. Encontraremos tres arcos argumentales que se irán entrelazando entre ellos: El principal nos narrará la vida en una de las estirpes con personajes claves como Nazareth o Thomas, la cabeza visible de los lingüistas a nivel mundial. Este último personaje es uno de los puntos fuertes de la novela: Pragmático pero no malévolo. Fanático de su trabajo y del papel que desempeñan las estirpes, íntegro, incombustible, negociador, inteligente, pactista y sin embargo un cabrón sin corazón. Una segunda línea de acción —desgraciadamente demasiado poco tratada— es la que nos presenta a Michaela, una simple ama de casa que observa con desesperación el peor daño al que le podía someter su marido y cómo a partir de ese momento sus acciones irán encaminadas a la venganza. En un último arco narrativo —más flojo comparado con los otros— conoceremos a varios miembros del gobierno de EE.UU. que investigan con bebés para intentar descubrir el secreto de los lingüistas para desarrollar vínculos idiomáticos entre niños humanos y su facilidad comunicativa con los alienígenas.

Hay que decir que los lingüistas están mal vistos por la sociedad general pero que son imprescindibles para los gobiernos de la Tierra. Esta relación amor-odio (o más bien necesidad-repulsión) también será uno de los puntos de tensión que tendrá lugar en diferentes momentos de esta historia.

También hay que añadir que como buena novela enfocada a la comunicación, los diálogos tienen una prioridad en la narración y descubrimos más en conversaciones que en las descripciones que nos pueda ofrecer la autora. Elgin se guarda la información para proporcionarla cuando es necesario por lo que las piezas van encajando y la concepción de esta extraña sociedad donde los lingüistas tienen un papel tan fundamental se va haciendo evidente y abriendo paso dentro a nuestra mente. La autora prefiere presionar a los personajes de manera indirecta. No describes actos concretos para ejecutar mal físico, más bien son descripciones sutiles, psicológicas, que aumentan el sufrimiento o crean ansiedad quizá por la normalidad con que son ejecutados y que te dejan desarmado.

La autora, Suzette Haden Elgin, fue una lingüista y feminista que realizó numerosos trabajos en estos campos y que estaba muy interesada en las ventajas de la ciencia ficción para desarrollar sus tesis especialmente en el campo del feminismo. Ella misma comentó en una entrevista:

 "La ciencia ficción es el único género de la literatura en la que es posible que una escritora explore la pregunta de qué sería este mundo si pudiera deshacerse de [X], donde [X] se puede llenar con cualquiera de todos los hechos en el mundo real que limitan y oprimen las mujeres "

Uno de los proyectos más interesantes de Elgin fue la creación del láadam, una lengua planificada -—que existe en realidad— y generada por la autora para otorgar un punto de vista femenino a nuestra realidad a través —precisamente— de las palabras. Y esta lengua está incorporada en Lengua materna.

En cuanto a la estructura de la novela, quizás a veces no queda del todo bien construida (Hay personajes que se dejan demasiado de lado y que aparecen de forma demasiado esporádica por ejemplo) y las interrelaciones entre los tres arcos argumentales ceden mucho bajo el peso de la trama principal donde están los personajes mejor diseñados. Sin embargo, Elgin, nos transmite una energía increíble y nos deleita con una trama adictiva que transcurre en varios años y que nos atrapa firmemente. El lector desea saber cómo se desarrolla la historia y conceptos tan revolucionarios como el lenguaje secreto de las mujeres y su pretensión de cambiar la concepción de la realidad existente. Debo decir, como ignorante que soy en temas como la evolución de las idiomas, que quizás me hubiera gustado más que la autora hubiera expuesto de forma más clara y directa sus especulaciones alrededor del láadam pues los mecanismos de aprendizaje y creación de esta lengua, el cómo se construye, no queda para mi gusto demasiado claro.

(...) Y entonces cuando más y más chicas adquieran el láadan y comiencen a hablar una lengua que expresa las percepciones de las mujeres más que la de los hombres, la realidad comenzará a cambiar (...)
 
Es cierto que el final es poco chocante pero hay que tener en cuenta que Elgin escribió una trilogía muy meditada y que sus teorías sobre la creación y difusión de una lengua no se podían llevar a cabo en el periodo de una sola generación. Pero la reflexión y la especulación están ahí, y las encontraréis muy fijadas en esta sensacional obra que es Lengua materna y que parece formar parte del mismo ADN de la autora.

Interesantísimo también, el ensayo final del libro a cargo de Susan Squier y Julie Vedder, realizado unos años después de la publicación de la novela donde se analiza la repercusión de esta y las teorías intrínsecas de la autora.

Al principio comentaba que una lengua es una visión concreta de nuestro entorno, de nuestra realidad. Después de leer esta sensacional novela  también podemos determinar que una lengua es también un instrumento, una herramienta para moldearla. Recuerdas lo que Elgin dejó escrito:

"Nuestra lengua determina nuestra percepción de la realidad"

Eloi Puig
16/09/2020

 

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