Qui vol el panglòs?
CF- TECNOLOGÍA
 
     
 
 
 
 

QUI VOL EL PANGLÒS?
(2015)

Antoni Olivé

Editorial:
Voliana
(2015)


Colección:
Retorn al Sol

Núm:
07

Páginas:
141

Otras ediciones:
1993 Ediciones B. Nova (Dentro de Los Premios UPC 1992)

 
     
Qui vol el panglòs?

Hace unos años tuve un compañero de trabajo francés, de apellidos italianos y que aparte de estas dos lenguas dominaba a la perfección el inglés y el castellano. Además también entendía el catalán y nos animaba a todos a que no cambiáramos de idioma cuando nos dirigiéramos a él. Todo un políglota vaya. El hecho es que una de las conversaciones sobre lengua e identidad que teníamos de vez en cuando reflexionamos sobre las consecuencias de la desaparición de una lengua, lo que desgraciadamente pasa año tras año en algún lugar del mundo: La conclusión que llegamos - nada original por otra parte- era que si desaparece una lengua, desaparece también una manera de pensar, una forma de ver el mundo y de interpretarlo.

Es probable que no todo el mundo que lea esta reseña acabe de entender o de apoyar esta afirmación dado que posiblemente su lengua materna disfruta de buena buena salud, está bien protegida o tiene un alcance mundial. Pero para una catalán, el tema lingüístico siempre es un terreno muy sensible precisamente porque hablamos un idioma que no está tan protegido como debería y que año tras año tiene que luchar para no fundirse entre las grandes lenguas de su alrededor.

Toda esta introducción me sirve para presentar la novela Qui vol el panglòs? (Quién quiere el panglós?) de Antoni Olivé. Una novela que ya tiene 23 años pues fue escrita para el Premio UPC de 1992 (y fue publicada en castellano un año después por Ediciones B / Nova dado que recibió la mención especial del jurado). La versión actual ha sido revisada por el autor y finalmente publicada en catalán por Voliana Edicions.

El panglós es un aparato que un futuro próximo un profesor de una universidad catalana inventa para ayudar durante sus clases, pues buena parte de los alumnos son foráneos y no entienden el catalán o el castellano y las clases se suelen dar en inglés. Este aparato es un traductor universal pero con la ventaja de que traduce la voz en el mismo momento en que sale de nuestros labios (y de paso absorbe los sonidos originales para no crear cacofonías molestas). Esto significa que los alumnos pueden ponerse el panglós y escuchar en su propia lengua las explicaciones del profesor o al contrario: Que el emisor puede hablar con la lengua del receptor.

Esto obviamente abre un mundo de facilidades en las relaciones entre países de hablas diferentes. Pero también dispara los miedos sobre las repercusiones en un país como Catalunya. Situémonos: Catalunya en el año 2038 pertenece todavía a España y sigue teniendo las dos lenguas oficiales: catalán y castellano. Pero también el inglés como lengua oficial de la UE. Aparte existe una enorme oleada migratoria proveniente de los países árabes (ola que también sufre España) que provoca que en la enseñanza de la escuela, estas personas emigrantes tengan que aprender hasta 4 idiomas: catalán, castellano, inglés y árabe. La cosa funciona no sin pesar por parte de la comunidad árabe ya que consideran que con menos asignaturas de lengua podrían aplicarse más en otras materias.

El panglós parece la solución a sus problemas. Si se utiliza en las aulas de primarias, los niños no deberían aprender más que una lengua (el árabe) y para el resto podrían entenderse con la tecnología desarrollada por el panglós, aunque con el problema añadido de que el aparato traduce sonidos pero no textos. Y aquí está la interesantísima reflexión que nos propone Antoni Olivé: La relación entre lengua e identidad va muy ligada y más en un país como el nuestro donde, como decía, la vida futura del catalán depende muchísimo de su uso normalizado. Pero también puede afectar, aunque en menor medida a España o a cualquier país receptor de inmigrantes. Si las personas que llegan no necesitan entender el idioma local, las maneras de pensar, de ver las cosas, se difuminan o mejor dicho, no varían del país de origen. Y a la larga el sentimiento identitario y de pertenencia a una comunidad o nación puede desintegrarse en un ejercicio de globalización extrema.

Olivé en su novela ya nos pone en situaciones delicadas entre el uso del catalán, el castellano y el inglés pero con la llegada del panglós todo esto parece poder ser solucionado, a pesar de que a la larga puede resultar peor el remedio que la enfermedad y acabar por desestructurar una cultura y un país. Y quizás Catalunya sea un ejemplo de libro de los peligros (y ventajas) de un aparato así. En pocos lugares más del mundo occidental encontraremos un país con una lengua propia no reconocida y maltratada continuamente por el estado donde está integrada y que durante tantos siglos ha tenido que luchar para no desaparecer. El mismo problema ubicado en una ciudad como Berlín, Roma, Madrid o Varsovia (por poner ejemplos) no tendría la misma repercusión, sin duda. La filosofía que se esconde detrás de la novela sobre lengua e identidad tiene un impacto directo en un país como Catalunya, tan poco normal en estos aspectos.

Es una reflexión, como decía, muy interesante y comprometida en la que el autor no aporta solución pues sólo pretende sembrar las dudas necesarias en la eficacia de esta tecnología revolucionaria en el campo de la lingüística. Es pues una especulación que hubiera funcionado igualmente bien como ensayo, el interés de la obra recae en su aspecto especulador y no en la novela con una trama ligera que queda totalmente sometida a la idea del uso de la tecnología traductora. Qui vol el panglòs? quizás no funciona muy bien como novela pero sí como literatura de ideas y como reflexión. Muy interesante.

Eloi Puig, 07/03/2016

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