W de Watchmen
ENSAYO
 
     
 
 
 
 

W DE WATCHMEN
(2009)

Rafael Marín

Editorial:
Dolmen
(2009)


Colección:
Pretxtos Dolmen

Núm:
11

Páginas:
156

Lecturas relacionadas:
Watchmen



 
     
W de Watchmen

Pocos nombres me vienen a la cabeza mejor que el de Rafael Marín, un estudioso con solvencia contrastada del mundo del cómic, para escribir un ensayo sobre una de las obras magnas de este noveno arte como es Watchmen. De esta novela gráfica guionizada por Alan Moore y dibujada por Dave Gibbons se ha hablado mucho y se hablará mucho más todavía (y más, después de que nuevas generaciones de aficionados la descubran a través de la película homónima). Pero quizás hacía falta un ensayo serio y objetivo sobre algunos de los aspectos claves de la obra y Rafael Marín nos lo ofrece en este W de Watchmen, un juego de palabras que hace guiños a otra obra conocidísima de Moore como es V de Vendetta.

Vamos a los hechos: Watchmen es un cómic muy difícil de interpretar al 100%. Cómo mucha gente no se ha cansado de insistir -entre los que me incluyo-, su lectura se tiene que realizar a diversos niveles y sus relecturas no hacen más que proporcionar nuevas visiones al lector, a la vez que le dan más argumentos para enaltecer la obra cuando uno intenta defenderla ante sus círculos sociales - no olvidemos que por muy multipremiada que sea Watchmen, por muchas críticas positivas que haya recibido de ciertos sectores, la inmensa mayoría de la población de este país la considerará siempre como sólo un cómic - o un tebeo-.
  
W de Watchmen es un ensayo serio sobre algunas de las múltiples interpretaciones que uno puede hacer del cómic. De hecho, el lector recibe mucha más información de la que se esperaba al abrir las primeras páginas. Como decía, Rafael Marín es un experto en este medio y lo hace notar con creces: Los primeros capítulos por ejemplo hablan de la situación dentro del cómic americano que existía antes de la llegada de Watchmen; las evoluciones de las colecciones de superhéroes -a mediados de los años ochenta existía una cierta crisis creativa en torno a muchas de estas colecciones que propició una puesta a punto por parte de las editoriales punteras-, o sea de la situación inicial con la que se encontraron el guionista y el dibujante y con la cual tantearon para abrir líneas de trabajo hacia diferentes direcciones.

Recordemos que uno de los handicaps para explicar una buena historia centrada en los superhéroes es que éstos tienen una carga nostálgica y simbólica detrás que puede abarcar varías decenas de años ... o lo que es lo mismo: no es fácil eliminar, matar o cambiar la personalidad de un superhéroe que tiene unos tics, unos talantes y en definitiva una manera de hacer que arrastra - que lastra me atrevería a decir- desde hace muchos años. Rafael Marín nos muestra este proceso creativo que tuvo la inmensa suerte de poder estructurarse alrededor de personajes nuevos - y por lo tanto mucho más manajables- a pesar que estuvieron basados en otros personajes más antiguos de la casa DC.

La historia previa es interesante pero el mismo proceso de creación y desarrollo de los 12 números iniciales son el plato fuerte del trabajo que ha realizado Marín: Como se entendieron a la perfección guionista y dibujante, cómo dejaron que el otro se expresara libremente en muchas ocasiones, cuando había que callar (Moore) o hacía falta dibujar poco (Gibbons) para dar más profundidad visual o argumental respectivamente. Todo ello en un trabajo que nos descubre muchos secretos y guiños que en una o dos lecturas nos habían pasado desapercibidos. De hecho una de los valores añadidos que nos proporciona Marín son las ganas de volver a repasar Watchmen para encontrar en sus páginas aquellos matices que el autor gaditano nos muestra en el presente ensayo, aquellos detalles a los que no habíamos dado importancia, aquellos gestos, aquella frase que tenía un sentido oculto...

También hay lugar para visualizar si Watchmen representó un cambio o no en el cómic americano. Sabemos que no, sabemos que fue una obra única que dio nuevos argumentos a guionistas para tratar de forma más humana y real a muchos personajes, pero que estos recursos no fueron aprovechados plenamente. Rafael Marín habla también de estas oportunidades perdidas y mucho más.

W de Watchmen no es una obra introductoria para neófitos, no pretende dar valor a un cómic para que éste llame la atención al lector; al contrario, W de Watchmen está pensado para los que hemos disfrutado con la lectura del original, para los que no nos importa volver a disfrutarlo de vez en cuando, para los que queremos descubrir y redescubiertir las mil y una capas que componen este cómic de referencia.

Eloi Puig, 05/04/09

 

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