Las tumbas de Atuán
FANTASÍA
 
     
 
 
 
 

LAS TUMBAS
DE ATUÁN

The Tombs of Atuan (1971)

Úrsula K. Le Guin

Editorial:
Raig Verd
(2020)


Colección:
Singulars

Núm:
---

Pàgines:
192

Sèrie:
Ciclo de Terramar/ 2

Traductora:
Blanca Busquets

Novelas relacionadas
Un mago de Terramar
La costa más lejana
Tahanu

Cuentos de Terramar
En el otro viento


Otras ediciones:

CATALÁN:

2005. Proa. Clàssics moderns

1989 Edhasa. Clàssics moderns

CASTELLANO:
2014 Minotauro. Biblioteca Úrsula K. Leguin

2007 Planeta DeAgostini

1986, 1990, 1994, 2004 Minotauro


 
     
Las tumbas de Atuán

Tres años después de publicar Un mago de Terramar, Úrsula K. Le Guin ampliaba la serie de Terramar con esta novela: Las tumbas de Atuan. Esta vez, sin embargo, escribía una historia quizás de forma más premeditada, más consciente, más calculada. Ella misma en sus escritos comentaba que continuó la serie impulsada por una sensación de no haber dicho todo lo que podía decir sobre Ged y el mundo de Terramar. No, la autora no había escrito las últimas palabras sobre las hazañas de Ged para avanzar acontecimientos futuros... pero las aprovechó para inspirarse y seguir descubriéndonos el mundo fantástico que había creado, un poco como hizo Arthur C. Clarke que también utilizó las últimas palabras de la novela Cita con Rama para prolongar la saga (de forma completamente innecesaria, por cierto). Por suerte Le Guin es mucho más buena escritora y ha sabido ensanchar el mundo de Terramar sin perder calidad en el proceso.

Y creo que la autora ha confeccionado una novela más completa, más concisa y menos errática que la primera parte, aunque Las tumbas de Atuan sigue siendo una aventura intimista, introspectiva y faltada de acción, marca de la casa y del talante narrativo de la autora, pero esta vez con un personaje mucho más potente, fuerte y empático como es Teran, la joven sacerdotisa.

Las tumbas de Atuan, a diferencia de su predecesora, constriñe la acción a una sola isla de las costas de Terramar. Una isla donde habita un culto antiquísimo de sacerdotisas que veneran espíritus y dioses primigenios en unos templos andrajosos en medio de la nada. La suma sacerdotisa ha muerto y la tradición dicta que hay que buscar su reencarnación en una niña que haya nacido en la misma hora, entre los pueblos de la isla de Atuan. Esta niña será Teran, que a la edad de 5 años es enviada a los templos para aprender y hacerse cargo de la custodia de los secretos que esconden los espacios sagrados. Esta es su historia, la de su infancia y adolescencia en el pequeño mundo que puede vislumbrar en los templos y también... en las misteriosas tumbas subterráneas.

Le Guin diseñó un personaje femenino para protagonizar esta segunda novela. En cambio, Ged, nuestro conocido mago, tendrá un papel secundario en esta trama. Es importante este hecho. Pocas veces antes una mujer protagonizaba un papel predominante en una novela fantástica. Le Guin, como en tantas otras cosas, fue una visionaria y una luchadora feminista. Así pues, el personaje femenino de Terán / Arha será quien sufra el camino de superación personal para alcanzar un cargo importantísimo como es el de suma sacerdotisa. Será ella quien nos robará la máxima atención como lectores y será ella quien tomará decisiones buenas o malas que la cultivarán como mujer y como representante de unos dioses antiguos y olvidados en un imperio de bárbaros de piel blanca que desconocen la magia.

Como comentaba, la acción transcurre en la isla de Atuan, dentro del imperio de Kargad, una remota isla donde se erigen unos medio abandonados templos de culto y unas tumbas prohibidas donde una pequeña comunidad mantiene un testimonio casi irrisorio de veneración divina. Los reyes del Imperio kargadiano envían representantes una vez al año, o prisioneros para ser ejecutados. Pero todo ello parece poseer un aire de decadencia y abandono importante. Teran lo irá comprobando a medida que pasan los años y se irá preguntando si a su papel como sacerdotisa es tan importante. Su estricta educación así lo afirma.

La autora nos aporta elementos para que reflexionemos sobre las creencias religiosas, sobre la pérdida de fe o sobre los ritos y tradiciones que se evaporan con el tiempo. Una crítica a la religión impuesta, un debate sobre la educación que pueden recibir los niños para dirigirlos hacia creencias sin ofrecerles la posibilidad de elegir, sin posibilitar que aprendan de otras fuentes. Por ejemplo, las niñas, a pesar de ser preparadas para convertirse en sacerdotisas, no saben leer. Las mantienen miopes adorando a unos dioses que no se pronuncian nunca. Este adoctrinamiento a los menores, esta crítica a la ignorancia impuesta, este aislamiento educativo donde sólo se puede aprender lo que te enseñan sin que tú puedas buscar, salir del círculo vicioso, es uno de los puntos que más me han atraído de la novela (y que me recuerda uno de los cuentos más extraordinarios que he leído nunca, "Pues el cielo he tocado" de Mike Resnick).

Pero tenemos también otros temas para analizar: Le Guin describe las tumbas de los viejos templos de una manera perfecta: Son un laberinto lleno de oscuridad donde está prohibido encender ninguna luz. Los pasillos interminables sólo pueden ser recorridos por la suma sacerdotisa y por algún criado que le ayude. La autora sigue ofreciéndonos una prosa magnífica y elegante que queda plenamente reflejada en los pasajes del laberinto. Por ejemplo, con la sutileza con que describe la iluminación de las tumbas en un momento dado:

(...) "Mientras se acercaba bajando por el pasaje en pendiente, captó un gris débil que brotaba, sólo la sospecha de un reflejo, el eco de un eco de una luz distante". (...)

O también aquí:

(...) "Era un chisporroteo tenue, como el de un fuego fatuo, que se situaba poco a poco y por la caverna, arrancando mil destellos del techo enjoyado y proyectando mil sombras fantásticas a lo largo de las paredes esculpidas de la caverna "(...)

Las tumbas son la clave de la obra. Son una metáfora de la vida interior de la Tenar. El laberinto puede reflejar su maraña mental y las decisiones que debe aprender en la oscuridad / ignorancia una chica que no ha conocido nada más que lo que le han enseñado. Es ésta también una lucha por la liberación personal y este laberinto un símbolo, un icono que representa esta decisión, la búsqueda de la propia identidad.
 
Hablaré también brevemente de Ged, el mago, a quien como comentaba aquí se ve relegado a un papel secundario. Nos encontramos a un Gavilán más maduro, consciente de su poder, más —para entendernos— sobrado. El salto cualitativo de la confianza que rezuma el Ged del primer libro comparado con la presente historia, es radical. Si se me permite un símil, es como ver a Luke Skywalker en El Retorno del Jedi: Seguro de sí mismo, sabedor de sus limitaciones, de su magia. Porque sí, la magia sigue vigente en esta segunda novela, una magia que sigue refiriéndose a los poderes de los nombres para estallar y manifestarse sin que nunca la autora nos quiera detallar cómo funciona realmente:

(...) "Y todo acto de magia, toda brujería, aunque depende del conocimiento, reaprendido o recordado, de aquella lengua verdadera y remota de la Creación. Se deben aprender conjuros, claro, modos de emplear las palabras; y se deben de conocer las consecuencias, también. Pero lo que un mago dedica la vida es a descubrir los nombres de las cosas, y a descubrir cómo se descubren los nombres de las cosas "(...)

Quizás observamos en Ged una evolución repentina, pero recordemos que aquí, en las Tumbas de Atuan, quien importa es ella: Teran. un personaje que ha sido diseñado, como comentaba al principio, de una manera más calculada: Es una figura más completa, más imperfecta y por lo tanto más atractiva para el lector.

Las tumbas de Atuan es una lectura más completa que Un mago de Terramar, la cual nos hace reflexionar sobre más aspectos y nos permite evidenciar lo que siempre he afirmado: Que las novelas de la serie de Terramar no son juveniles por mucho que sus protagonistas lo sean.

En pocas semanas, Raig Verd publicará la tercera parte, La costa más lejana. Y seguirá publicando el resto de la serie en un intervalo aproximado cada dos meses —y siempre con la gran traducción de Blanca Busquets—. Espero con ganas descubrir más aspectos, más rincones y más filosofía en clave fantástica de las aventuras por las islas de Terramar.

Eloi Puig
11/11/2020

 

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