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Toni Cortés es un autor desconocido dentro del fandom fantástico catalán y es lógico, pues hasta ahora no habíamos podido leer ninguna obra suya, ni siquiera relatos. Pero Cortés entra por la puerta grande: con una novela bastante sólida de ambientación épica y que no esconde un mensaje de trasfondo de carácter social como es la lucha de clases.
La traïció de Ninjuu es una historia de fantasía y magia que desde el principio parece caminar por senderos conocidos por el lector: un chico algo inocente que parece que el destino haya escogido para salvar a su familia (concretamente a su hermana), al país y de paso trastocar la concepción del mundo en el que viven. Pero a medida que avanza la novela, la narración se aleja de golpe de lo que sería una trama centrada en un escenario conocido como es una escuela de magia para dirigirse por caminos más sutiles a encarar un tema más trascendente.
Suquitó es escogido para entrar en la escuela de Magia donde los futuros hechiceros aprenden técnicas, conjuros y a utilizar su poder. Se convertirá, sin proponérselo, en miembro de la élite de un país, de un mundo donde los magos son nobles que gobiernan de forma despótica y donde la gente normal que no posee ningún tipo de habilidad mágica son plebeyos sin voz ni voto. Una estratificación social que básicamente se divide en el bloque de los poderosos y el bando de los sirvientes. De hecho, esta dicotomía social es un planteamiento muy lógico: si existiera una clase social que pudiera literalmente hacer magia, ¿no intentarían gobernar el mundo por encima del resto? Es un planteamiento que ya pudimos observar en novelas como Rechicero de Terry Pratchett (bajo el prisma del humor, obviamente), pero que considero que Cortés utiliza de forma coherente para mostrarnos cómo se vive en este entorno.
Suquitó entrará en la academia mágica y allí se hará amigo de una sirvienta con la cara deformada: Näàn, así como también se topará con los típicos abusones y con otros estudiantes entre los que destaca la bella Elionor. Cortés otorga a los personajes un talante juvenil en toda la trama, introduciendo un cierto triángulo amoroso pero sin resultar empalagoso y siempre teniendo en cuenta que las desventuras juveniles románticas son una parte del trasfondo de la historia, pero ni mucho menos el enfoque principal.
También hay que decir que de vez en cuando despuntan otros aspectos más maduros en esta historia, de manera que quizás nos cuesta seguir el tono que aplica Cortés a la trama: a veces nos parece muy juvenil y otras no.
Además, iremos descubriendo, a través de curiosos flashbacks, el pasado de este mundo donde el dios Ninjuu parece que expulsó a los dragones y así la humanidad, especialmente a través de la magia, se convirtió en la principal potencia. Pero Näàn tiene algunos secretos que nos ayudan a entender lo que ocurrió hace mil años, cuando los dragones volaban sobre las cabezas de la gente y de paso se los comían.
Sin embargo, debo decir que en algunos momentos de estos flashbacks no me he sentido cómodo. No me han acabado de convencer muchos de los diálogos entre dragones: hablan como personas, se comportan a menudo igual que los humanos y eso me rompe el momento. Las conversaciones, por ejemplo, entre progenitores y crías parecen extraídas de nuestra propia casa. No los encuentro bien encajados en una historia que intenta ensalzar una raza extinguida.
Pero dejando de lado estos párrafos, estos momentos, en general Cortés posee un estilo donde la prosa fluye bien y se adapta a la historia con facilidad —debo confesar, no obstante, que el uso y abuso del sufijo “-xa”, que es una forma de dignificar los nombres de los magos y se utiliza constantemente, se me ha hecho un poco pesado—.
Resumiendo un poco, destacaría positivamente los matices de ciertos personajes —que no siempre son lo que aparentan, cuyo talante nos engaña—, y una historia que se va volviendo oscura a medida que avanza la trama y nos lleva por caminos desconocidos.
Por otra parte, quizás la novela adolece de algunos personajes estereotipados (los estudiantes de tercero) que son incluso demasiado crueles para el tono de la historia. Parecen exagerar su carácter. Y el final, de carácter épico y muy intenso, aunque se lee de un tirón, deja en el aire algún que otro hilo que el autor quizá no ha terminado de atar. Y alguna resolución me ha parecido tremendamente frágil y poco sostenible ante la idea de hechos tan trascendentales como es el futuro de la magia en el reino.
Toni Cortés, por tanto, ha creado una trama que a veces se precipita y otras avanza con paso firme. La idea de la lucha de clases, de los poderosos (magos) contra los plebeyos y el resto de la población es interesante, pero aquí quizá falta ver el mundo real fuera de la academia para que aparezca cierta complicidad con las personas normales que no usan magia. Solo sabemos del exterior, de la gente corriente, de oídas y necesitamos estar más a su lado para plantearnos una complicidad real con las clases menos favorecidas.
La traïció de Ninjuu es una buena primera novela, con aspectos obviamente mejorables pero, aun así, una primera incursión digna de elogio por sus planteamientos y por cómo Cortés nos ha acercado un mundo rico bajo muchas perspectivas.
Eloi Puig
01/05/2026
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