Proyecto Hail Mary
CF- CATASTROFISTA
 
     
 
 
 
 

PROJECTE
HAIL MARY

Project Hail Mary
(2021)

Andy Weir

Editorial:
Mai Més Llibres
(2026)


Colección:
Nüwa

Núm:
---

Páginas:
568

Traducción:
Lluís Delgado

Ilustradora:
Maria Picassó



 
     
Proyecto Hail Mary

En 1945 Frederick Brown, uno de los grandes cuentistas clásicos de ciencia ficción, escribió un gran relato titulado «The Waveries» en el que la vida en el planeta Tierra era alterada de forma irremediable debido a una invasión microscópica que absorbía, o digería, la electricidad de todo el planeta, de modo que la humanidad tenía que adaptarse a volver a vivir como en siglos anteriores. Es un cuento excelente (podéis encontrarlo traducido al castellano en Ven y enloquece y otros cuentos de marcianos) que pone de manifiesto las limitaciones de nuestra ciencia ante un ataque devastador de unos seres con los que no te puedes comunicar, que actúan siguiendo su instinto de supervivencia.

Este preámbulo a la novela que nos ocupa, Proyecto Hail Mary, lo he escrito porque veo unas premisas muy similares en la obra de Andy Weir, solo que en este caso el panorama para la Tierra es todavía más desolador... catastrofista y probablemente un golpe definitivo para todo el ecosistema planetario... y de paso para los humanos.

Andy Weir es un científico escritor con unas ansias divulgativas prácticamente inagotables. Repasando la reseña de 2014 en La Biblioteca del Kraken de la novela que lo dio a conocer, El marciano, veo que la definí así: “destila un optimismo vibrante, casi exagerado, pero muy contagioso; un canto de amor a la ciencia y a la superación personal”.

Y eso mismo es exactamente lo que podemos encontrar en esta novela, quizá más completa, que es Proyecto Hail Mary: Cómo explicar ciencia de manera divertida, adictiva y con un trasfondo impactante como es el hecho de que la propia existencia de la humanidad corre peligro.
Weir nos pone en la piel de Ryland Grace, un profesor de ciencias de instituto que se despierta en un lugar insólito sin recordar ni quién es él ni por qué está allí. Con simples experimentos va descubriendo el mundo que lo rodea y su papel para intentar salvar a la especie humana. Y se encuentra solo, encerrado y con escasas posibilidades de éxito. Pero Weir ya es perro viejo en esto de proporcionarnos pistas, de darnos miguitas para que sigamos leyendo, continuemos buscando respuestas y caigamos en la trama de los cliffhangers de cada capítulo que nos atrapan y nos sacuden... y ni te das cuenta de que te ventilas las 567 páginas de esta historia en la mitad de tiempo que tardarías en leer un libro la mitad de grueso.

Fijaos en que estoy siendo expresamente ambiguo con el argumento. Y es que si no habéis visto la película homónima que hace poco se ha estrenado en los cines —por lo que parece con gran éxito— os sugiero que esperéis a verla antes de leer el presente volumen. Porque las sorpresas en la trama, los giros de guion, la estructura fragmentada donde Ryland Grace va descubriendo simultáneamente dónde está y a qué se enfrenta por un lado mientras sus recuerdos van despertando de su subconsciente dormido, forman parte de este cóctel que nos ha preparado Andy Weir.... y siempre apetece más no saber demasiado. Nuestro protagonista, poco a poco, va entendiendo su tarea y su futuro a medio plazo. Todo ello narrado en primera persona, con lo que Weir puede provocar la empatía inmediata del lector con el personaje.

A diferencia de la trama de El marciano (su segunda novela, Artemisa, la tengo todavía en la pila de pendientes y por tanto no opino), donde prácticamente la totalidad de la novela era un soliloquio muy entretenido —y divertido—, en esta novela Weir incorpora a otro personaje para hacer de contrapunto a esa soledad pero que, de rebote, acentúa el interés de forma exponencial por la trama del presente de Ryland Grace. Y se agradece, porque la relación entre ambos protagonistas fluye de una manera tan preciosa como bizarra y este intercambio de opiniones y choques culturales nos hace abrir los ojos como platos mientras también puede arrancarnos alguna lagrimita. Andy Weir es capaz de eso mientras nos muestra mil y un experimentos científicos completamente integrados en la trama.

Sin embargo, a veces he tenido la sensación de que la historia está demasiado supeditada a la divulgación de la ciencia, tanto en formato de experimentos científicos como simplemente para mostrar diversos espectros tecnológicos que pueden darse en un entorno tan peligroso como el espacio. Pero todo ello narrado de forma didáctica y con ejemplos fáciles de comprender para quienes no estamos acostumbrados.
A Weir le encanta la ciencia. Disfruta como un niño añadiendo obstáculos a la trama y después soluciones científicas para todo. Tienes la sensación de que Ryland Grace es un MacGyver del espacio especialmente eufórico.

Y es que, como pasaba en El marciano, la novela rezuma optimismo con humor a un ritmo vertiginoso. Por este motivo me parece más una novela que bebe demasiado de este estilo que ya conocemos de sus obras anteriores. Y no tiene nada de malo, pero he tenido la impresión de que es la misma novela en otro escenario, repitiendo esquemas y estilo pero añadiendo algunas mejoras como otro protagonista o una trama mucho más cautivadora. Solo por este motivo, porque la veo como una obra «repetida», casi como una clonación, no me ha sorprendido tanto como la primera vez y la he valorado un poco menos que su ópera prima. Pero si hubiera leído esta antes, los papeles se habrían invertido, sin duda.

¡Ah! Y el final es perfecto, de los que disfruto especialmente porque el sentido de la maravilla y los sentimientos estallan al mismo tiempo. No os la perdáis, Mai Més nos ha traído una edición en tapa dura que, además, brilla en la oscuridad y que es una delicia.

Eloi Puig
23/05/2026

 

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