La música del silencio
FANTASÍA
 
     
 
 
 
 

LA MÚSICA DEL SILENCIO
The Slow Regard
of Silent Things

(2014)

Patrick Rothfuss

Editorial:
Plaza & Janes
(2014)


Colección:
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Núm:
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Páginas:
147


 
     
La música del silencio

Por primera vez, una misma obra traducida, opta como finalista a los premios Ictineu e Ignotus, los premios a la mejor novela fantástica traducida al catalán y al castellano respectivamente. Y esto se debe porque las traducciones salieron al mismo tiempo -cosa desgraciadamente nada habitual- en un ejercicio de normalidad muy de agradecer al grupo Penguin Random House.

El hecho de que un autor como Patrick Rothfuss haya vendido miles de libros con sólo dos novelas a su espalda -pertenecientes a la misma saga aún inacabada- ha propiciado que esta rara avis, haya visto la luz tanto en catalán como en castellano. No tengo ninguna duda de que si la novela no estuviera apoyada por el nombre que la firma no habría salido nunca en catalán. Y en castellano, con cierta dificultad.

Y es que el mismo autor avisa, tanto en el prólogo como en una nota final que esta novela es extraña, diferente y citando sus propias palabras, directamente rara. La música del silencio es un spin off, un enfoque a un personaje secundario que aparece en la saga del Asesino de reyes y que se nos presentó en el primer volumen, El nombre del viento. Su nombre es Auri y es una niña, joven, delicada y alegre pero también misteriosa. La amiga del protagonista, Kwothe que resulta más un enigma que una verdadera amistad. Una chica que vive bajo las catacumbas derruidas de una universidad mágica, una chica que vive en la subrealidad.

¿Y qué hace en un lugar como éste? Pues absorber las sensaciones y los sentimientos que percibe los objetos cotidianos que conviven con ella. Muebles, velas, botones... cualquier material y objeto inanimado. Auri, los ordena, los acerca o los aleja uno de los otros, altera su realidad y la de las estancias donde habita. Tiene un don innato para saber qué hacer en cada momento y en cada ocasión. Y Rothfuss se recrea con este tipo de rituales para colocar cada objeto en su lugar, para pedir disculpas o desear buenas noches a un trozo de madera o a una habitación particularmente recelosa. Es un ejercicio realmente intrigante y original, todo hay que decirlo.

El autor evidencia una vez más que es un artista en el manejo de las palabras, los adjetivos, de las formas. Esta novela es de una gran expresividad, pero subyugada a la voz interior de Auri. En pocas frases comprobamos como la protagonista canaliza energía en una especie de ritual feng shui para alcanzar la perfección de cada momento y cada lugar. Es como una alegoría de cómo funciona el mundo bajo la atenta dirección de Auri. Pero en cambio el argumento, la premisa bajo la que se mueve Auri, no acaba de arraigar. Todo es demasiado etéreo, demasiado fascinante para podamos vislumbrar hacia dónde nos quiere conducir Rothfuss - si es que nos quiere llevar a algún lugar-.

Así pues, los fans de la saga iniciada con El nombre del viento y continuada con El temor de un hombre sabio, se verán decepcionados por la propuesta de Rothfuss. Auri y su entorno, a pesar de pertenecer al mismo universo donde se narran las aventuras de Kwothe, es un mundo aparte, un universo propio. Rothfuss nos presenta una delicatessen para los más exigentes, para los más sibaritas. Pero la gente como un servidor, que nos atrae por igual la prosa melodiosa del autor, pero también una cierta consistencia en la historia quizás hubiéramos quedado más satisfechos con un argumento más sólido, más palpable. La historia de La Música del silencio pasa en siete días, dentro de los cuales Auri deambula por la subrealidad buscando respuestas pero sin que conozcamos de hecho que está haciendo. En algunos momentos la encontramos adorable, en otros momentos nos adormecemos porqué no entendemos su propósito. Como decía, el mismo Rothfuss afirma que tuvo serias dudas sobre si publicar la novela. Incluso se exclama a sí mismo de un famoso pasaje de más de ocho páginas - que yo encontré bastante aburrido- donde Auri fabrica jabón y nada más. En cambio en otros momentos, parece que pasen muchas cosas de golpe y que no las podamos captar en toda su plenitud.

La música del silencio es una obra franca y que no engaña a nadie, es una obra muy personal, hasta el punto de que tal vez sólo el autor ha sabido dotarla de cierto significado, tal vez una obra más pensada para leerse a uno mismo que para ofrecer al público. Lo cierto es que hay gustos para todo y que conozco gente que lo exalta y otros que reniegan de ella. Yo estoy en un punto medio: Me gusta el estilo de Rothfuss y me gusta el personaje de Auri. Reconozco un rara avis como este y le apoyo - no todo debe ser literatura plana, también debe haber literatura prospectiva en la fantasía- pero también le reconozco un defecto en el objetivo. Cuando acabas la novela te sientes igual que al empezar... desconcertado.

Como decía una delicatessen que todos saborearán con mayor o menor grado. Una novela que es como una sonata sin música... donde no hay una sola palabra expresada en voz alta, donde todo parece coordinado desde el silencio de la mente de Auri. Quizás de ahí el nombre... quién sabe.

Eloi Puig, 14/10/15

 

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