Luna nueva
CF- COLONIZACION
 
     
 
 
 
 

LUNA NUEVA
Luna. New moon
(2015)

Ian McDonald

Editorial:
Ediciones B
(2016)


Colección:
Nova

Núm:
---

Serie:
Luna/ 1

Páginas:
428




 
     
Luna nueva

Lo primero que piensas cuando acabas de leer una novela de la talla de Luna nueva es ... ¿Cómo es que nadie lo había hecho antes? Sí, de ejemplos de sagas espaciales con mayor o menor fama y con más ciertas similitudes podríamos encontrar algunas pero al menos por mi modesta experiencia, que tengan lugar en un escenario tan próximo - relativamente hablando- como es nuestro querido satélite y que mezcle con tanta elegancia los elementos Hards con las tramas propias de literatura más de evasión no lo había visto nunca antes. Y no, no voy a poner el ejemplo de la mediocre Trilogía de Marte de Kim Stanley Robinson que quizás sí desarrolla de forma interesante las premisas más científicas y humanísticas de una terraformación marciana pero que en cuanto a la vertiente literaria, los personajes y la ambientación se queda a años lejos de esta Luna Nueva de Ian McDonald.

Retengamos brevemente el nombre: Ian McDonald. Un autor inglés poco traducido por estas latitudes y del cual un servidor sólo había leído hasta ahora una novela surrealista y casi inclasificable como es Camino Desolación. Por tanto, no sabía exactamente qué esperarme de uno de los trabajos de Ciencia Ficción que más polvareda ha levantado últimamente. Las expectativas eran muy altas. Se han cumplido? Sí, naturalmente pero con algunas pinceladas que me gustaría comentar.

Ante todo, situémonos. La familia Corta es una de las principales sagas dinásticas que controlan la economía de la Luna, uno de los cinco Dragones. Su matriarca de origen brasileño, Adriana Corta, ha conducido con mano de hierro los asuntos de la familia desde que levantó un imperio prácticamente de la nada. Sí, la Luna ya no es sólo un lejano satélite que interfiere en las mareas de la Tierra. Es un lugar donde se vive y donde se trabaja... bajo condiciones durísimas en muchos casos. Desde hace tres generaciones los humanos han comenzado a poblarla, primero con bases industriales de donde se extraían recursos naturales y más tarde en ciudades subterráneas donde poco a poco se ha creado una economía estable y donde ahora viven casi dos millones de personas. Y los Cinco Dragones, las principales empresas lunares han rivalizado durante décadas por el control de su economía. Se han contraído matrimonios de conveniencia entre miembros de varios clanes, han redactado contratos de explotación y se ha establecido una delicada tregua entre las diferentes facciones que en el pasado había provocado guerras industriales. Incluso se habla de una independencia prócima de una Tierra envejecida y llena de problemas económicos.

Este es el escenario, donde, capítulo tras capítulo, el autor recuerda que te puede destruir en cualquier momento. "La Luna quiere matarte y tiene mil formas de conseguirlo" reza el subtítulo de la novela. Una buena frase comercial. No tan buena como las referencias a George R. R. Martin que observamos en la contraportada cuando nos afirma que el libro es Juego de tronos en la Luna. Y digo que no tan acertada porque salvando las distancias obvias entre las obras, Luna Nueva no tiene la misma intensidad en el tratamiento de los personajes que la obra de Martin. Hablamos de esto: Esta primera parte de la trilogía Luna es una obra coral, con muchos protagonistas, la mayoría del clan Corta, que interactúan y nos hacen ver la realidad de este nuevo mundo: Desde la matriarca Adriana, pasando por todos sus hijos (Rafa, el primogénito, Lucas el hijo ambicioso, Ariel, la abogada de éxito y Wagner, el hijo repudiado) pero también encontramos personajes del clan Mackenzie -los australianos- o de otras familias menores. Cada capítulo tiene varios cambios de escenario y de puntos de vista de manera que por un lado la lectura es muy ágil y amena pero el autor dedica poco espacio seguido a desarrollar estos personajes y por lo tanto nos cuesta empatizar con ellos.

Ya que hablamos de estructura comentaré también que dejando de lado los capítulos normales donde interactúan muchos personajes a la vez, cada uno en su ciudad o lugar de trabajo, encontramos tres capítulos dedicados íntegramente a Adriana Corta que sirven para narrarnos a través de sus memorias como se empezó a colonizar la Luna y los hechos que han llevado al delicado equilibrio actual en las cinco familias. Son grandísimos capítulos; quizá los mejores de la novela.

Cambiamos de tema por un momento: Lo que más me ha llamado la atención de la novela no han sido las luchas dinásticas, ni los personajes en sí, sino la credibilidad con que Ian Macdonald nos ha hecho entrar en un nuevo mundo a través de un elemento que destaca por encima del resto de forma indomable: la ambientación. Y no sólo la ambientación sino las reglas de esta nueva sociedad que se ha creado y que quizá parten de una estructura similar a la de la Tierra pero que en tres generaciones ya ha mutado para adaptarse a su entorno: La falta de policía y de leyes pero en cambio la importancia de los contratos (tanto industriales como civiles). La libertad sexual, la incorporación de nuevos vocablos de lenguas como el portugués o el coreano, la invención de una nueva lengua (el globo) para que ésta sea procesada adecuadamente por los familiares - programas informáticos en espectro visible que flotan junto a las personas) o una economía basada en cuatro grandes elementos controlados por una lentilla virtual: Aire, agua, carbono y datos. Pero también las diferencias físicas de los nacidos en la luna y los terrestres que la visitan, los cambios morfológicos entre las última generación y la primera que se estableció en el nuevo mundo... Todo ello aporta sentido de la maravilla con mayúsculas pero además de forma, como decía, creíble. Sensacional. Un 10 por el autor en este aspecto.

Pero claro, no todo es perfecto, aunque habría que valorar la obra entera -me refiero a la trilogia- para poder opinar con todos los elementos sobre la mesa, del autor he echado en falta más explicaciones detalladas sobre según qué tribus urbanas, como los clanes de lobos: también sobre estructuras sociales como los abusua y su capacidad de maniobra e incluso algunos pasajes bruscos, narrados con precipitación, especialmente al principio de la novela, que no he encontrado adecuados. En definitiva, si bien la trama está narrada con maestría y el uso de algunos cliffhangers nos hacen quedar atrapados en su lectura, me ha faltado un poco más de paciencia por parte del autor a la hora de verternos sus esquemas mentales de cómo funcionan todos los estratos de la sociedad selenita o algunos aspectos de la tecnología relativa a los familiares ya los Chib, las lentillas virtuales que llevan todos los habitantes de la Luna. Tal vez esto se pulirá más adelante.

Sí, aun pienso, ¿Como es que nadie lo había hecho antes? Pero por suerte parece que la iniciativa de Ian McDonald es no sólo notable, sino que roza el sobresaliente y por tanto espero y deseo que pronto se publiquen las continuaciones. El libro tiene madera para que se hable de él... ¡Y mucho!

Eloi Puig, 05/08/2016

 

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