El Juego de los Vor
CF- SPACE OPERA
 
     
 
 
 
 

EL JUEGO DE LOS VOR
The Vor game
(1990)

Lois McMaster Bujold

Editorial:
Ediciones B
(2006)


Colección:
Byblos

Núm:
379-4

Páginas:
449

Lecturas relacionadas:
Fragmentos de honor

Barrayar
El Aprendiz de Guerrero
Fronteras del infinito
Cetaganda
Hermanos de armas
Danza de espejos

Otras ediciones:

1993 Ediciones B. Nova, 57

 
     
El Juego de los Vor

Hace demasiado tiempo que leí la última aventura de Miles Vorkosigan. Fue en diciembre del año pasado y eso se nota. No por que no podamos seguir el hilo de los acontecimientos que quedaron cerrados en la anterior novela de la saga - El aprendiz de guerrero-, si no por otra razón más egoísta por mi parte: Hacía meses que no me lo pasaba tan bien leyendo una novela.

No se me debe malinterpretar. En los últimos tiempos he leído algunas notables obras, tanto de autores autóctonos como foráneos, pero después de acabarme El Juego de los Vor (Premio Hugo 1991) es cuando he descubierto lo que me faltaba en las últimas lecturas: Pasármelo realmente bien leyendo, no estar condicionado a novelas con argumentos muy interesantes y brillantes incluso, pero que quizás les faltaba el dinamismo de las space opera de Miles Vorkosigan. También es verdad que este hecho - el no haber devorado desde hace tiempo obras diseñadas para el puro entretenimiento- quizás ha condicionado mi valoración al alza.

Éste es el cuarto libro de la serie – aunque anteriormente hay una aventura corta de Miles recogida en el volumen Fronteras del infinito- y el segundo dedicado íntegramente a la vida de Miles Vorkosigan, un joven de 20 años, deforme de nacimiento debido a un frustrado atentado que poseyendo la altura de un enano desarrolla la inteligencia y las dotes de liderazgo para hacerse valer delante de sus iguales. En El Juego de los Vor por fin Miles sale de la academia militar y recibe su primer destino - que por cierto no es el que se esperaba. Obviamente las cosas no transcurren con la tranquilidad necesaria que el protagonista desearía y se acaba sumergiendo en otra aventura galáctica en este caso trabajando para el servicio de inteligencia de Barrayar en un asunto espinoso: La preocupación por la escalada armamentística en el sector Hegen, una zona del espacio muy estratégica debido a la confluencia de cuatro agujeros de gusano - que recordemos es la principal forma de viajar entre sistemas estelares-

Bujold vuelve a presentarnos una aventura donde Miles tiene que tomar las decisiones correctas bajo una tensión desbordante, muy parecida en algunos aspectos a El Aprendiz de guerrero, y donde reencontraremos otra vez la flota mercenaria Dendarii cuatro años después de que Miles volviera a Barrayar, así como algunos de sus personajes. En este caso sin embargo, Miles tendrá como oponente principal a una mujer tan retorcida intelectualmente como él... su rival perfecto, un duelo de las mentes más analíticas y abiertas del universo conocido. La autora al igual que en otras novelas prima la diplomacia, las intrigas de espionaje y las acciones subversivas por encima de la acción en sí, de manera que las batallas y los tiros son arrinconados de forma - eso sí- muy esmerada.

Como rasgos más positivos nombraría que con esta novela observamos con más claridad cómo funciona el equilibrio de fuerzas de los imperios que utilizan los agujeros de gusano para comerciar con sus vecinos - claro que que el concepto comerciar puede convertirse en conquista rápidamente. Se nos muestra parte de los mapas estelares y por lo tanto la disposición de más mundos y culturas y comprobamos cómo el equilibrio que hay entre ellos se aguanta sobre una cuerda floja demasiado a menudo.

Con respecto a la parte menos creativa de la novela mencionaría que ésta me ha recordado demasiado la dinámica de El aprendiz de guerrero: La forma en que Miles se pone en problemas, su capacidad de improvisación a medida que pasamos las páginas e incluso el talante de ciertos personajes que repiten papel. No es una crítica insalvable ni mucho menos pues Bujold sabe hacer bien aquello de entretenernos sin cesar, simplemente quiero hacer constar que por momentos me parecía leer un capítulo más de la anterior novela.

Como decía, no podemos dejar de leer las aventuras de Miles Vorkosigan, ni que sea para recordarnos que la ciencia-ficción no sólo son grandes ideas, especulaciones valiosas o visiones de futuro que nos pueden enseñar a actuar en el nuestro presente. La ciencia-ficción, como cualquier otro género literario, también tiene que poseer el derecho a divertir, a crear adición y a ser una literatura escapista. Miles Vorkosigan es la serie perfecto para conseguirlo.

Eloi Puig, 07/10/08

 

Premios:

1991 Hugo

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