Jo soc aquell que va matar Franco
CF- UCRONÍA
 
     
 
 
 
 

JO SOC AQUELL QUE VA MATAR FRANCO
(2018)

Joan- Lluís Lluís

Editorial:
Proa
(2018)


Colección:
A tot vent

Núm:
680

Páginas:
299

Otras ediciones:
No existen ediciones en castellano

 
     
Jo soc aquell que va matar Franco

"Necesitamos matar Franco, eso es evidente. Porque Franco, dicen que murió pero en realidad hibernó. Estaba en hibernación y ahora se ha despertado ". Con estas palabras se expresaba Joan-Lluís Lluís durante la entrevista que le realizó Miguel Codony en la II Cat-Con (Convenció Catalana de Ciència-ficció i fantasia) el pasado mes de noviembre donde fue uno de los invitados de honor. De esta manera el autor exponía claramente sus intenciones con un título que es un spolier en sí mismo. Un título que refleja una especie de espina clavada que tenemos contra el fascismo y en especial contra su máximo representante durante la represión post Guerra Civil.

Joan-Lluís Lluís nos plantea una ucronía que no es una ucronía, una historia ficticia que se separa de nuestra realidad, de nuestro pasado, cuando Franco, después de haber vencido en la Guerra Civil española, acepta aliarse con Hitler y Mussolini. Esta es la desviación ucrónica, el escenario que el autor norte-catalán toma como partida para presentarnos su historia. Sin embargo, veremos como la ucronía se endereza a sí misma, en un ejercicio de hostigamiento crudo para abocarnos a una realidad reflejada en la actualidad.

Vayamos por partes: Jo soc aquell que va matar Franco (Yo soy aquel que mató Franco) tiene numerosas lecturas y hay que leerlas de forma superpuesta. Tenemos por un lado la mencionada desviación histórica en forma de ucronía y por tanto de ciencia ficción, pero también observamos un elevado interés por parte de Lluís por los vínculos entre la Catalunya norte y el principado, tanto culturales como sobretodo lingüísticos y obviamente nacionales. Es, además, una historia crítica con el fascismo y a la vez rebelde con el status quo existente en una Catalunya dividida entre dos estados completamente centralistas que han intentado eliminar, de una manera u otra, la lengua catalana y por tanto el esencia intrínseca que une a sus habitantes.

Pero nuestra historia está protagonizada por una persona normal, que se aleja de los cánones del héroe de guerra o del valiente salvador. No, Agustí Vilamar es un chico que ha tenido la suerte de tener un mentor que ha propiciado que estudiara y que se maravilla descubriendo la riqueza de la lengua catalana. Sin embargo, un accidente de niño, donde perdió un ojo, lo salvaguarda de luchar en el frente cuando estalla la Guerra Civil y lo manda a tareas administrativas en la Generalitat junto al propio presidente Companys. El resultado de la guerra entre nacionales y republicanos es del todo sabido y es entonces cuando Agustí comienza un periplo que lo llevará por la Catalunya Norte durante años, especialmente por el Roselló y el Vallespir.

Aquí es donde Joan-Lluís Lluís se esfuerza más para cautivar al lector con personajes cercanos, realistas y que se alejan, como decía, del enaltecimiento al héroe, y que se abalanzan a un mar de dudas sobre cómo sobrevivir ante un todopoderoso enemigo. Los maquis, la lucha armada de guerrilla será pues parte importante en esta historia pero bajo una perspectiva poco beligerante, más en acuerdo a la gris realidad que fue. Bajo este escenario, es cuando descubrimos que la novela también es un canto de amor a nuestra lengua y donde comprobamos la extraña relación entre catalanes del norte y del sur (ya en aquellos tiempos, y ahora aún más) respecto a sus hanlares, como si una mirada turbia planeara entre hermanos separados largo tiempo. Y es aquí, en las comarcas de la Catalunya norte donde comprobamos que la esperanza que depositan los catalanes en Europa y también en el republicanismo español se puede extrapolar claramente a nuestros días en situaciones que si bien no son las mismas, sí que son similares, pues las simpatías de las izquierdas españolas en hechos puntuales se pueden convertir rápidamente en suspicacias generadas por la desconfianza sobre las ansias de independencia de los catalanes. La ucronía sólo retrata una vez más, nuestra realidad.

La novela, como decía, tiene muchas capas de lectura y una prosa elegante que deja fluir. Esta nos mece bajo la narración en primera persona de Agustí Vilamar con un compás relajado y nos narra las vivencias (más que aventuras) de nuestro protagonista, que recordemos, se deja llevar por las mareas de la vida tomando más bien pocas decisiones. No encontraremos aquí la intriga que se podría desplegar en obras ucrònicas de carácter similar como Els ambaixadors de Albert Villaró o en los cuentos recogidos en Franco, una historia alternativa; sino más bien una visión entre romántica y nostálgica de lo que hubiera podido ser esta relación transfronteriza que nosotros mismos nos imponemos con nuestros vecinos de la Cataluña norte (o del sur, según se mire).

Jo soc aquell que va matar Franco nos cuenta un hecho primordial que da título a la obra, una muerte, sin embargo, que parece más importante de lo que es o lo que podríamos pensar. Es más un mensaje lanzado para amortiguar viejas heridas que un hito en sí. Recordemos que la novela tiene más de relato introspectivo que de narración con mirada épica o trascendente. Quizás la falta de aventuras y tensión actúa como un pequeño valium que además repercute en una agradable lectura que nos hace reflecionar más que excitar. Sea como sea, Joan-Lluís Lluís ha matado a Franco en su novela, ha extraído una astilla que dolía pero que no ha querido curar la herida. Nos ha proporcionado una dosis de fantasía en forma de ucronía pero que quizá nos ha acercado aún más a nuestro presente.

Es pura casualidad pero esta reseña fue terminada la noche de las letras catalanas, la noche de Santa Llúcia, donde hace un año Jo soc aquell que va matar Franco recibió el Premio Sant Jordi 2017

Eloi Puig, 13/12/2018

 

Premios:

2017 Premi Sant Jordi

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