Els ambaixadors
CF- UCRONÍA
 
     
 
 
 
 

ELS AMBAIXADORS
(2014)

Albert Villaró

Editorial:
Destino
(2014)


Colección:
L'àncora

Núm:
237

Páginas:
681

 
     
Los embajadores

En Catalunya vivimos tiempos interesantes. Probablemente los más movidos política y socialmente desde hace 35 años. La masiva respuesta ciudadana a los constantes ataques y desprecios del gobierno español ha propiciado un cambio en las relaciones con el estado y la recuperación de la meta de la independencia. Movimientos como el del pasado nueve de noviembre votando por el futuro del país eran impensables sólo unos años atrás. Es un hecho innegable que buena parte de la población catalana sueña y se ilusiona con esta independencia.

Y no es menos cierto que la imaginación, siempre alerta, de los escritores tiende a plasmar a menudo situaciones de la vida real en sus novelas. Y este es el caso de Els Ambaixadors (Los embajadores), una ucronía sobre una hipotética República Catalana independiente que arranca con los hechos de octubre de 1934, cuando se declara - en otra realidad- la independencia de Cataluña de España. No es el primer caso que me encuentro de una ucronía sobre una Cataluña soberana. Hace unos años me divertí bastante con la aportación de Pere Morey: Pirènia, el país que mai va existir (Pirenia, el país que nunca existió), una novela muy entretenida y un tanto ingenua sobre una nación catalana que se une con la occitana después de que Pere II no cae vencido en la mítica batalla de Muret.

Pero Els Ambaixadors, escrita por el andorrano Lluís Villaró, es muy diferente. No tiene esa trama entrañable y picaresca donde los catalanes siempre vencían por astucia y sin usar las armas que podíamos encontrar en Pirènia. No. La presente novela es un acercamiento muy diferente, más acorde con los cuentos ucrónicos por ejemplo que se recogían en la antología Franco, una historia alternativa, publicada hace unos años por Minotauro. O sea, ficción histórica pero con argumentos para que resulte creíble.

Repasemos las diferencias ucrònicas entre Els Ambaixadors y nuestra actualidad: Catalunya se independiza de España en 1934, después de una breve confrontación, llamada Guerra de Poniente. Franco es asesinado al año siguiente y otro militar- José Sanjurjo- asume el poder dictatorial de una España empobrecida y enclaustrada en sí misma. Más pendiente de su devoción católica que de modernizarse - por desgracia en nuestra realidad también es posible-. Por otra parte Europa ha sufrido igualmente una II Guerra Mundial donde los nazis han ocupado entre otros países, Catalunya. Pero la intervención militar de los aliados y especialmente de los americanos y rusos con dos bombas atómicas lanzadas sobre Kioto y Hamburgo respectivamente cortan la guerra en pocos meses. De rebote Irlanda consigue rescatar a los 22 contados que el Reino Unido todavía retenía - la actual Ulster- gracias a la ayuda proporcionada a los aliados durante la guerra contra el Hitler y los suyos.

Estamos en 1949 y la tensión parece que está estancada. Pero la repentina desaparición de la red de espionaje catalana en Madrid hace pensar que algo grave se cuece en los despachos del dictador Sanjurjo por lo que los servicios de inteligencia de la Generalitat llaman a filas a un espía retirado para que investigue: Esteve Farràs, alias Mossèn Farràs, quien ajustició a Franco en el atentado de 1935, quien ayudó como guerrillero en la liberación de Irlanda del Norte y que todavía tiene colaboradores dormidos en Madrid, esperando órdenes.

Sí señores, nos encontramos con una historia típica del espionaje de Le Carré o de Forsyth pero con un toque casero que Villaró otorga a toda la novela. La obra sirve para recordar a todos como es una post-guerra situando la acción en unos años de escasez total y también descubrir cómo las tecnologías entonces estaban a años luz de las actuales. Sólo comprobar la efectividad de las técnicas usadas a mediados de siglo pasado para espiar y vigilar al enemigo ya es un punto a favor de la labor de investigación del autor. A mossèn Farràs le ayudarán disidentes del régimen, españoles comprometidos con la libertad, y también irlandeses que quieren devolver favores pasados. Un popurrí entre pintoresco y entrañable que deberán sortear los peligros de infiltrarse en la capital de un estado enemigo. Curiosamente la mayor parte de la acción de la novela se centra en la ciudad de Madrid.

Lo más destacable, dejando de lado la bomba argumental que nos ofrece Villaró, es su prosa: El autor utiliza un lenguaje que parece siempre a punto para la parodia pero que se frena a tiempo en el último momento. Una prosa magnífica, al servicio de personajes no poco interesantes, llenos de vida, divertidos incluso, donde destacan tanto los inventados como los que realmente existieron. Diálogos muy ricos, descripciones cuidadosas con ese punto de ironía que acompaña siempre a la lectura que nos hace pensar en las carencias y la poca tradición de vigilancia internacional que tiene la joven República Catalana. También es cierto que este papel entre efectivo y pintoresco de los espías catalanes choca frontalmente con el rol estereotipado de la mala leche perpetua de los inspectores falangistas.

El ambiente del Madrid de posguerra es muy cuidadoso: Los tugurios oscuros, las calles semidesiertas, la depresión en una capital tan importante pese a no haber sufrido ninguna guerra es una constante. La falta de oportunidades para una población que vive atemorizada bajo un régimen ultraconservador y donde las altas clases sociales y los favores personales corrompen aún más el país son el pan de cada día. Aquí es donde Mossèn Farràs descubrirá una verdad aterradora sobre la amenaza que prepara Sanjurjo y los suyos, sobre la venganza falangista contra los catalanes por haberse a atrevido a segregarse de la madre patria.

Si he de poner un pero, este sería el final de la novela que aunque correcto, no refleja la escalada de tensión que se va acumulando durante la lectura. Es un final algo anodino, sin una imagen impactante. Y el hecho de que el autor haya propuesto tres epílogos diferentes es un error. Ya sabemos que esta historia, que esta ucronía, es ficticia, pero que no nos haga elegir qué final queremos, que por ello el autor es él. Al final de la novela podemos encontrar también 85 páginas - sí, sí, habéis oído bien- dedicadas al dramatis personae, repasando de forma divertida todos los personajes que son mencionados en ella - ficticios o no-. No me quejo pero quizás en vez de dedicar tantos esfuerzos en este repaso, el autor hubiera podido pulir más la trama final.

Poco más que decir: Una ucronía que se atreve a ofrecernos una trama elaborada y potente entorno a un Madrid - y de rebote Catalunya- alternativos de mediados del s. XX. Una prosa en ocasiones prodigiosa que hace sonreír de forma constante, llena de ironías y dobles sentidos. Una enorme tarea documental para conocer de primera mano tanto a los personajes de la época como su entorno y un título en mi opinión poco conseguido. Todo ello nos regala unas intensas horas de placer en su lectura, que no es poco.

La novela ha ganado el Premi Josep Pla de este año, y curiosamente el escritor ampurdanés aparece como uno de los protagonistas principales de la obra.

Eloi Puig, 17/11/14

 

Premios:

2014 Josep Pla

Búsqueda:
 
   
  Creative Commons License
Este texto está bajo licencia de Creative Commons.
Podeis buscar vuestro libro en: