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«Conan luchaba en silencio. Sus ojos azules eran carbones encendidos y sonreía siniestramente. Descargaba espadazos a diestro y siniestro sin inmutarse. A pesar de su envergadura, se movía con rapidez felina. Por este motivo, casi todos los ataques de sus adversarios acababan hendiendo el aire. Por su parte, el cimmerio se mantenía equilibrado y los golpes que asestaba tenían efectos devastadores».
Hace unos cuatro años y medio comenzaba mi reseña de Cònan, el bárbar, con unas palabras similares a estas: describiendo a un joven guerrero que, con sus músculos, una tenacidad implacable y una especie de salvajismo interior, se abría paso por las supuestas tierras civilizadas de Hiboria. Después de seis volúmenes en los que Laertes nos ha acercado cronológicamente los relatos que Robert E. Howard escribió sobre el bárbaro más admirado por varias generaciones de lectores, toca llegar al final con la única novela que Howard escribió sobre este personaje insigne: La hora del dragón.
Y, claro, en esta reseña también he querido señalar aquellos rasgos de Conan que tantas veces hemos visto grabados a fuego en las palabras de Howard: su ansia por luchar, sus ojos azules nórdicos o su empuje, que nace de una furia interior que es la pesadilla de cualquiera de sus contrincantes. Y es que ahora Conan ya es rey de Aquilonia. Ya habíamos leído algún relato en el que el cimmerio alcanzaba esta condición magna (véanse los relatos finales del volumen anterior: La ciutadella escarlata) y, tal como me pareció entrever en aquellos cuentos, el papel de rey no le resulta especialmente cómodo y de buena gana lo regalaría... excepto si alguien pretende arrebatárselo por la fuerza.
Aunque en el primer relato que escribió Howard sobre Conan, «El fènix en la espada», este ya es rey, tengo la sensación de que, con el tiempo, el autor se lo pasaba mucho mejor escribiendo sobre el personaje libre de obligaciones y ataduras: viajando e improvisando su destino sin tener que rendir cuentas de sus actos. Por eso, esta novela (que no deja de tener una estructura un tanto forzada, como de relatos independientes ambientados en un marco común) parece querer volver a los orígenes y nos repasa algunos de los diferentes estados de Conan en el pasado: vagabundo, mercenario, corsario, esclavo, general de ejércitos, etc. Es una especie de homenaje a las décadas vividas por el bárbaro en tierras hiborias.
La hora del dragón es una novela que se convierte en una especie de road movie por diferentes reinos hiborios cuando el rey Conan, destronado, persigue una joya que puede salvar el reino de Aquilonia. El cimmerio está enfadado. No solo porque le han arrebatado el trono, sino porque lo han hecho utilizando artes maléficas. Y a Conan no le gusta la magia. Él quiere enemigos a los que pueda romper los huesos en una lucha de igual a igual. En esta larga aventura, Conan tiene un rival muy especial: un hechicero reanimado después de tres mil años y que podría haberse convertido en la gran némesis final del cimmerio. Pero, por desgracia, Howard no le saca suficiente partido. El personaje desaparece durante buena parte de la novela y solo reaparece al final. Una lástima no haber podido disfrutar de él con mayor intensidad.
Así pues, Howard aprovecha una buena idea solo a medias: para vencer al temible nigromante, Conan necesita encontrar un objeto mágico que se le escapa constantemente de entre los dedos. Y entonces, persiguiendo la reliquia que va pasando de mano en mano, comienza el viaje por diversos reinos, imperios y territorios de la costa oeste de Hiboria, pasando por Zíngara, Argos y, especialmente, la enigmática Estigia.
Hay que decir que la gran capacidad narrativa de Howard se hace evidente cuando Conan entra en la ciudad costera de Khemi. Las cavernas y pasadizos de los templos y pirámides secretas estigias se nos muestran en todo el esplendor de la pura aventura que acompaña a Conan por aquellas tierras tenebrosas. ¡Incluso encontramos una vampira! Es sencillamente perfecto.
Una trama, pues, que tiene momentos álgidos y otros más discretos, pero que funciona como aventura larga y que nos anima a redescubrir buena parte de los tipos de Conan que hemos conocido
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La novela también es un punto de anclaje que sirve para repasar brevemente la historia del continente perdido de Hiboria y de los antiguos reinos que lo conformaban, en eras anteriores, como Aquerón. De hecho, una vez leída la novela también podremos descubrir el pequeño ensayo que escribió Howard titulado precisamente La era hiboria, un texto que dota de historia a una era nebulosa situada miles de años antes de la actual (probablemente antes del último periodo glaciar, hace 10.000 años), cuando el mundo era diferente... y estaba lleno de reinos bárbaros. Naciones, razas y etnias que son nuestras antepasadas.
Curiosamente, en todos los volúmenes anteriores hemos tenido siempre el mapa de Hiboria... y en este último, que es precisamente cuando más falta hacía, los editores lo han olvidado. Pero esto es solo un detalle. Debemos estar profundamente agradecidos de que una editorial como Laertes apueste tan seriamente por acercarnos la fantasía popular, con personajes como Conan y en catalán. ¡También nuestra lengua tiene derecho a disfrutar de las bases de la fantasía heroica!
Ahora ya he terminado con todos los relatos de Conan escritos por su creador: Robert E. Howard. De sus discípulos hay un buen puñado más. Y de fantasía heroica por traducir al catalán, la lista sigue siendo muy larga... pero con Conan hemos vuelto a soñar con reinos bárbaros, princesas guerreras, luchas feroces y hechiceros malvados. Pura literatura de evasión, pulp para los entendidos, pero de calidad innegable.
«Conan se apartó el sudor de la cara con la mano manchada de sangre. Había luchado durante toda la jornada, primero con los lanceros y después a caballo, encabezando la carga. Había perdido la sobrevesta, la armadura estaba salpicada de sangre y abollada por golpes de espadas, mazas y hachas. Su poderoso cuerpo se recortó contra un fondo de muerte y destrucción como si fuera un héroe implacable de alguna mitología pagana».
Eloi Puig
15/08/2026
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