El hombre ilustrado
CIENCIA-FICCÓN ANTOLOGÍA
 

L'hOME
IL·LUSTRAT

The Illustrated man
(1951)

Ray Bradbury

Editorial:
Males Herbes
(2020)


Colección:
Distorsions

Núm:
67

Páginas:
312

Traductor:
Martí Sales


   
El hombre ilustrado

Este 2020 es un año singular porque se conmemoran algunas efemérides de autores muy especiales entre los que destacan Isaac Asimov y Ray Bradbury, o si fijamos la mirada más de hacia casa, también Joan Perucho. Pero es con Ray Bradbury donde nos detendremos hoy pues este volumen de cuentos, El hombre ilustrado, uno de los más reconocidos y aplaudidos del autor americano, ha sido traducido por primera vez al catalán por la editorial Males Herbes — y más concretamente por Martí Sales que también había realizado la traducción de Un cementerio de lunáticos, del mismo autor—.

Para mí hablar de Bradbury es un placer, aunque no me considero un gran lector suyo. Si lo comparo con Isaac Asimov, por ejemplo, puedo enumerar con los dedos de una mano las obras que conozco de él de forma directa pero también tengo que decir que su peculiar prosa siempre la he considerado muy superior a la del Buen Doctor. Claro que Bradbury perseguía objetivos diferentes. Siempre me he atrevido a pensar que Bradbury, Asimov y también Clarke escenificaban el estereotipo de cómo tratar la ciencia ficción en la edad dorada: Clarke era el gran científico con ideas sobrias y especulativas pero que no sabía plasmarlas literariamente; Asimov un término medio: Gran divulgador de un enorme abanico de disciplinas científicas, apostaba por el sentido de la maravilla y nos atrapaba con una prosa sencilla y efectiva capaz de transmitirnos cualquier particularidad de la ciencia ficción más hard. Pero era Ray Bradbury quien bajo una mira completamente alejada de la ciencia nos cautivaba con unas palabras amables y llenas de contenido, aunque no científico, sino humano. Su literatura sería un clarísimo ejemplo de ciencia ficción soft, o lo que viene a ser lo mismo: como hablar de los grandes sentimientos humanos y del sentido de la maravilla sin ningún tipo de ansia científica detrás.

Bradbury encontraba la humanidad detrás de los escenarios de ciencia ficción.

Y está claro que influenció a muchos otros escritores que se lanzaron de cabeza a escribir buena literatura sin pensar en ningún momento si sus propuestas eran creíbles científicamente. Pienso en nombres como Robert Silverberg o Mike Resnick, por ejemplo, la prosa de los cuales ensalza las emociones al máximo y es capaz de trastornarte los sentidos.

Cuando lo leí por primera vez las Crónicas marcianas, el choque fue brutal porque no me esperaba este tipo de literatura de altos vuelos ni tampoco la falta de complejos para describir unas hazañas humanas en un planeta imposible. Según comenté en su momento: "Bradbury trata a Marte como una vía de escape, como una metáfora donde mostrar los problemas sociales del mundo actual". Más tarde vino Fahrenheit 451, una distopía clásica, el ensayo Zen en el arte de escribir (muy inspirador) y una antología que me decepcionó un poco: El signo del gato. Pero de todo esto hace entre quince y veinte años y desde entonces que no me volvía a acercarme a Ray Bradbury.

Y la excusa ha sido perfecta porque la reciente traducción de El hombre ilustrado me volvió a dejar con esa sensación que con pocas palabras y sencillez un autor como él es capaz de cautivarnos completamente.

En esta antología, publicada en 1951, Bradbury imagina mundos nuevos pero sigue cómodo describiéndolos la sencillez de los EE.UU. rurales y nostálgicos de su infancia. Al igual que en Crónicas marcianas toma como modelo su propio país, unos Estados Unidos preocupados por la guerra nuclear o el comunismo para extrapolar a futuros hipotéticos donde Marte, Venus y otros planetas de nuestro Sistema Solar forman parte del paisaje cotidiano de la humanidad. Pero Marte siempre será su fijación. Y en estos relatos nos lo presenta de todas las formas posibles: ocupado, colonizado, desolado, combativo, evolucionado ...

Por otra parte, a Ray Bradbury no le interesan los avances tecnológicos, ni mucho menos las armas futuristas. Él simplemente describe el efecto que hacen inventándose algún mecanismo que para la época sonaba innovador. Aquí, me tengo que quitar el sombrero ante Martí Sales por haber traducido estos artefactos dejando la palabra como si la hubiéramos sacado de los años cincuenta directamente, ofreciendo un aire retrofuturista: el autor nos habla de tubos neumáticos para llevarnos al piso de arriba de casa, cohetes como sinónimos de aviones, aspiradoras electromagnéticas, audiovisores o por ejemplo (cito literalmente): "libro metálico con marco delgado y dorado" para describir los actuales libros electrónicos. Pero paradójicamente introduce estos términos tecnológicos mientras nos narra cómo los astronautas dormían en hamacas en los cohetes, como si fueran marineros de siglos pasados. Una mezcla de conceptos y de sensaciones que es una delicia y que evidencia como el autor no da ninguna importancia a la ciencia, sino a las personas.

Pero mejor me dejo de palabrería y analizo brevemente cada relato de esta antología. Sólo comentar que dichos cuentos se publicaron inicialmente en revistas pulp de la época pero que se recopilaron aquí bajo la cobertura de una narración fantástica de un hombre con tatuajes que contaban historias... estas historias:

 

"Sabana" nos adentra en la fantasía de una casa domótica que interviene al 100% en las tareas más ínfimas del hogar. La dependencia, especialmente de los niños, es feroz y en particular de la habitación de jugar que puede recrear simulaciones de cualquier cosa. A los niños les encanta la sabana africana con leones y peligros. El relato es muy bueno y nos plantea el dilema de esta dependencia y obsesión por la tecnología. Me ha recordado algunas de las premisas de La mutación sentimental de Carme Torras.

"Calidoscopi" era el único de los cuentos que ya había leído anteriormente en la recopilación La sombra del espacio. Un accidente espacial envía a varios astronautas en direcciones diferentes. Estos meditan sobre su vida y sus experiencias antes de morir mientras se comunican por radio. Muy interesante y claustrofóbico.

En cambio, "L’altre peu", Bradbury vuelve al estilo de sus Crónicas marcianas para denunciar, esta vez, el racismo flagrante que imperaba en EEUU en la primera mitad de siglo XX (tampoco ha cambiado tanto, como hemos podido ver estos días). Se trata de un relato antirracista y lleno de sentimiento que nos propone un nuevo comienzo utópico. Un solitario cohete llega a un planeta Marte donde décadas antes se habían marchado los negros huyendo de los malos tratos y de la supremacía blanca. Pero ahora son ellos, los blancos, que vienen a pedir ayuda después de que la Tierra se destruyera bajo las guerras nucleares. Un cuento magistral sobre el odio, la venganza y la frustración (traducción mía):

(...) Nada, no quedaba nada para odiar: ni un cartucho de bala, ni una cuerda estrujada, ni un árbol, ni incluso una colina. No quedaba nada salvo una gente desconocida en un cohete, gente que quizás le limpiarían los zapatos, se sentarían al fondo de los autobuses o en el gallinero de los cines... "

Una vez más, podemos comprobar como una historia de ciencia ficción retrata los problemas reales de nuestra sociedad.

Continuamos con "L’autopista". Una mirada serena al fin del mundo desde una perspectiva de un campesino mexicano que ve pasar los coches por la autopista. Una reflexión sobre el ahora y el aquí en contra de la esperanza en el futuro. Quizás también una leve crítica al primer mundo y su frenesí.

La reflexión sobre el hecho religioso nos llega con "L’home". Cuando un cohete llega a un planeta habitado y los aborígenes (tal vez en este caso demasiado parecidos a nosotros) no hacen caso de los astronautas, hace pensar al capitán de la nave que algo no va bien. La codicia narrada bajo una perspectiva un poco atrevida. La búsqueda de una verdad imposible de atrapar, ¿Quizá porque la tenemos ante nosotros?

"La pluja infinita" es un buen acercamiento a la sensación claustrofóbica que puede provocar un clima completamente adverso como una lluvia que nunca se detiene en un planeta salvaje (Venus). Retrato de una situación impensable para el ser humano y de su capacidad de resistencia.

El que para mí es un relato redondo y merece un 10 es sin duda "L’astronauta", una sencilla historia de amor familiar sobre las idas y venidas de un astronauta a casa y su incapacidad de quitarse de la cabeza el firmamento y las estrellas. Una prosa delicada, unos diálogos sobrios y perfectos... todo ello una pequeña obra maestra.

Encontramos otro cuento con perspectiva teológica mucho más interesante que "El hombre" en esta breve narración que es "Els globus de foc", una, como decía, nueva reflexión teológica de unos religiosos cristianos que se dirigen a Marte a redimir pecados de los humanos que lo han colonizado, pero donde se encuentran con una verdad superior. El debate sobre qué es humano o que necesita ser salvado (según el punto de vista cristiano) lo he encontrado muy brillante:

—No es capaz de reconocer la humanidad en lo inhumano?
—Reconozco antes lo inhumano en la humanidad.
—Pero, ¿Y si demuestro que estas criaturas pecan, y saben qué es el pecado, conocen la vida moral, tienen albedrío e intelecto, padre Stone? "

Otro cuento que, me ha llegado al corazón, y sinceramente no sé muy bien porque, dado que es tan sencillo como una conversación entre una pareja que saben que mañana se acabará todo. Hablo de "L’última nit del món". Naturalidad y grandes diálogos que lo hacen casi perfecto.

Hablemos ahora de un relato muy especial: "Els desterrats". Una idea brutal que establece una lucha entre la ciencia y la fantasía que emana de los autores como Poe o Blackwood. Una batalla perdida contra un progreso que mutila, quema libros (tal vez la idea de Fahrenheit 451 le vino aquí) y que rompe la imaginación o la fantasía de cara a enaltecer la tecnología y la ciencia... Bradbury elabora una historia muy original donde escritores del fantástico son exiliados, desterrados por sus ideas... incluso por equivocación como en esta divertida escena:

—¿Qué desea? —preguntó el señor Charles Dickens.
—Venimos a suplicarle de nuevo, Charles, que nos ayude —dijo Poe.
—¿Que los ayude? ¿Se piensan que los ayudaré a combatir estos buenos hombres que vienen con cohete? Además, este no es mi mundo. Quemaron mis libros por equivocación. No soy un escritor del fantástico, tampoco hago historias de terror como usted, señor Poe, o usted Bierce, o los otros. No tengo nada que ver con ustedes, ¡Gente espantosa!
(...)
—¿Y qué me dice de El Cuento de Navidad?
—¡Ridículo! Un cuento, ¡Ah! Y escribí algunos otros sobre fantasmas, quizás. ¿Y Qué? ¡El grueso de mi obra no tiene nada que ver con estas tonterías!

Bradbury se quejaba a través de este relato del menosprecio hacia todo aquello que no fuera realista. Un cuento triste en el fondo, que asesina a nuestros autores más inspiradores, los que poseen más imaginación:

(...) La gente se acercaba y corrían con él (...) Y serpientes aterradoras, demonios enfurecidos, dragones dorados y feroces, víboras sibilinas, brujas temblorosas como pinchos, ortigas y espinas: todas las migajas y la escoria del mar de la imaginación, que se retira de la costa melancólica, sollozando, babeando, escupiendo."

Un cuento que refleja el espíritu de la creencia que forja mitos. Si dejamos de creer en las obras fantásticas y sus autores, ¿Dejamos de ser nosotros mismos? Esta censura nos vuelve estériles, asépticos ... ¿Quizás menos humanos? Supongo que se nota que me ha gustado mucho ¿verdad?

En "Ni de día ni de nit" encontramos una historia con un aire más filosófico sobre la realidad percibida y la retención de la memoria. Bastante interesante también.

Quizás el cuento más flojo de la antología (que no dejar de ser correcto) es "La guineu i el bosc", un relato sobre una fuga hacia el pasado, debido a los estragos de un futuro distópico. Correcto pero carente de tensión. Viajes en el tiempo pero con un planteamiento poco estimulante.

Otro relato que retrata muy bien una emoción humana es "El visitant". Una historia sobre la codicia, descrita en este caso a través de la ciencia ficción y los poderes mentales. Marte, esta vez, es descrito como un erial desolado donde envían personas a morir. La llegada de un hombre que posee poderes alucinógenos extraordinarios provoca una obsesión para capturarlo y explotarlo de forma exclusiva.

También hay espacio para el humor o al menos por la sutileza. "La formigonera" nos narra una invasión —como no— marciana, tratada con humor pero que no esconde una crítica al modo de vida americano de los años cincuenta. Como el capitalismo desmedido puede vencer un ataque extraterrestre con frases lapidarias como esta: "La guerra es mala pero la paz puede ser terrible" y con situaciones surrealistas como esta conversación. Muy divertido.

—¿Sabe qué parece usted? —dijo—. ¡Parece un comunista! Sí, señor; es esa palabrería que nadie soporta, madre mía. Nuestra sociedad no tiene nada de malo. Mire si somos buena gente que hemos dejado que ustedes los marcianos nos invadieran y no les hemos levantado ni un dedo, ¿Eh?

Volvamos a los temas candentes de la época, como es la robótica en "Títelles S.A", otro ejemplo de cómo la tecnología puede ayudar (o perturbar) la idílica vida de la clase media americana. En este caso con robots que emulan la apariencia y el comportamiento de los humanos.

Una historia narrada de forma fascinante es "La ciutat", o la perpetración de una venganza poética desde la no-vida. Un relato magnífico también.

"L’hora zero" es un muy buen cuento llevado con una fluidez excepcional. Tiene un tirón hacia el terror hacia el final. Los niños de un barrio tienen un juego nuevo: Juegan a "invasión". Y se lo toman muy en serio teniendo en cuenta que ninguno de ellos pasa de los 8 o 9 años. Pero resulta que este juego de moda se está extendiendo por todo el país... y por todo el mundo. Una historia donde se sugieren conceptos increíbles que ayudan a montar una imagen mental aterradora.

Y llegamos al final con "El coet". Una mentira delicada y llena de amor. Un viaje irreal para una familia de clase baja. Un acercamiento a los sueños imposibles y al sentido de la maravilla que tenemos todos dentro... a través de la mejor herramienta que poseemos: la imaginación.

Huelga decir que esta recopilación es una pequeña obra maestra que nos acerca a los momentos donde la ciencia ficción despegaba pero esta vez narrada con un estilo donde la literatura pasa por encima de la ciencia y de la especulación para acercarnos a las propias emociones, tan terrestres, tan banales, pero tan llenas de vida.

Eloi Puig
12/07/2020

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Relatos que contiene esta antología:
Sabana
Calidoscopi
L'altre peu
L'autopista
L'home
La pluja infinita
L'astronauta
El globus de foc
La última nit del món

Els desterrats

Ni de dia ni de nit
La guineu i el bosc
El visitant
La formigonera
Titelles S. A
La ciutat
L'hora zero
El coet