Harry Potter y las reliquias de la Muerte
FANTASIA JUVENIL
 
     
 
 
 
 

HARRY POTTER I LES RELÍQUIES DE LA MORT
Harry Potter and the deathly Hallows
(2007)

J.K. Rowling

Editorial:
Empúries (2008)

Colección:
Harry Potter

Núm:
7

Páginas:
735

Saga:
Harry Potter

Lecturas relacionadas:
Harry Potter y la piedra filosofal

Harry Potter y la camara secreta
Harry Potter y el prisionero de Azkaban
Harry Potter y el cáliz de fuego

Harry Potter y el orden del Fénix
Harry Potter y el miestrio del príncipe


Otras ediciones:

ESPAÑOL:
2008 Salamandra. Harry Potter, 7

 
     
Harry Potter y las reliquias de la Muerte

Ya está hecho. J.K. Rowling ha finalizado la monumental saga que ha seducido a millones de personas de todo el mundo, grandes y pequeños, tanto a aficionados de la fantasía como gente que era escéptica. Probablemente ni ella misma se acaba de creer lo que ha conseguido escribiendo sólo siete libros: Que una generación de adolescentes sienta interés por la lectura cuando la tendencia es -por desgracia- la contraria; que algunos libros de temática fantástica vuelvan a exponerse en los principales escaparates sin que el librero sienta vergüenza ajena; que a raíz del éxito de las novelas, toda una serie de escritores que tenían buenas historias para explicar lo hayan tenido más fácil a la hora de publicarlas... en fin, todo un conjunto de hitos memorables -al que se tiene que añadir que la autora se ha convertido en la segunda mujer más rica del Reino Unido gracias a las ventas millonarias y los derechos de autor- que dejarán a la saga de Harry Potter en un lugar destacado en la historia de la literatura.

La cuestión que el lector se pregunta pero es: ¿Y el final? ¿Es uno final digno? ¿Ha valido la pena esperar, leer, sufrir y reír con los seis volúmenes anteriores para poseer este último capítulo? ¿Podremos saborear un acabado redondo de la obra? ¿Después de los altibajos que ha tenido la saga con volúmenes magníficos como Harry Potter y el preso de Azkaban o títulos que no alcanzaron las expectativas creadas - al menos las mías- como Harry Potter y el Cáliz de fuego, a pesar de no perder calidad literaria, tendremos un último volumen que resuelva todos las línias argumentales?

Harry Potter y las reliquias de la muerte es pues una culminación, pero también una continuación pues va estrechamente ligada con el anterior volumen, Harry Potter y el misterio del Príncipe. Para empezar hay que decir que la séptima entrega de la saga está muy vinculada con las otras novelas. Quizás más que nunca pues hacen continúas referencias a hechos, personajes y situaciones que son descritas tanto en los primeros volúmenes como en los últimos y eso puede comportar que nuestra memoria falle y no seamos capaces de relacionar algunos hechos. Nada grave sin embargo, Rowling tiene la suficiente capacidad narrativa para que podamos seguir las aventuras de Harry sin más problemas que alguna pequeña laguna de la memoria con respecto a la retención de nombres y hechos pasados.

Destacamos el hecho de que por primera vez se ha roto el esquema argumental basado en el calendario escolar de Hogwarts: Ahora las cosas van de veras y después de la muerte de Dumbledore en el anterior volumen, Harry y sus amigos no se pueden permitir el lujo de continuar estudiando sabiendo lo que puede pasar. Así pues, la búsqueda de los horrocruxes que todavía faltan por encontrar y que pueden ayudar a acabar con Voldemort será la premisa que seguirán  nuestros protagonistas y que desembocarán en una serie de aventuras e intrigas dignas de cualquiera de las novelas anteriores: Combates de magia, persecuciones en el aire, resolución de antiguas enigmas... e incluso un leve toque deux ex machina con la escena del dragón (una de las menos conseguidas de la obra). Por lo tanto, la novela posee todos los ingredientes necesarios para hacer que este volumen pueda ser considerado como uno de los mejores de la saga.

El argumento se hace más oscuro que nunca, los partidarios de Voldemort han tomado el poder de la Consejería, Hogwarts es dirigido por el mismo Snape y los magos que no son de sangre pura son interrogados y perseguidos - dentro de otra escala de acontecimientos me ha recordado por momentos la represión judía durante la II Guerra Mundial-. Harry, Ron y Hermione pues, desaparecen para no ser encontrados y buscan los horrocruxes, pero se encuentran con un misterio todavía más inescrutable: Las reliquias de la muerte. Por el camino habrá riñas entre amigos, torturas a personajes principales, y sí, también unos cuantos muertos, aunque en este punto creo que la autora hubiera podido hacer un trabajo más esmerado. Así pues, encontraremos en el libro sentimientos descorazonadores como la falta de confianza en uno mismo o la sensación de soledad y de falta de esperanza como nunca antes había sufrido Harry, pues ahora que su guía y mentor ya no está, ve las dificultades de tomar la iniciativa y las decisiones cuando no sabe donde buscar y se desespera para no saber como actuar. ¡Y es normal! ¡En el fondo sólo es un chico de 17 años! No un héroe curtido en mil batallas... un punto a favor de Rowling.

En este hecho los amigos de Harry actúan como pequeños consejeros antónimos entre ellos - a pesar de la atracción física que se profesan-. Una - Hermione- es la vocecilla interior amable y juiciosa que indica casi siempre el mejor camino a seguir; el otro - Ron- es como una conciencia más alocada que actúa sin pensar y que resulta un contrapunto perfecto para la primera. Los tres pasarán meses solos intentando saber qué tienen que hacer. Quizás no es el mejor de los tramos del libro pero creo que resulta bastante real dadas las circunstancias. Ambas vocecillas encarnadas en los mejores amigos de Harry son las que éste seguirá en diferentes momentos de la novela hasta que aprenda a hacer caso a su propio instinto... hasta que se transforme en adulto.

Otro aspecto destacado - si no el que más- es la capacidad de la autora para hacernos dudar de lo más evidente y de diseñar personajes ambiguos que tienen secretos y vidas que no siempre son las que conocemos. En el anterior volumen fue Voldemort, al cual Harry accedió a su vida de joven y vio puntos conflictivos que no siempre eran desfavorables y que podían haber condicionado su temperamento. Ahora es el turno de Dumbledore. Rowling ofrece nueva información sobre lo que hasta hace poco era el protector de Harry Potter y que también esconde un pasado no siempre brillante. De esta manera la autora nos muestra a personajes grises, no netamente buenos o malos, si no con pequeñas contradicciones en su talante, en su biografia, que los hace más humanos y por lo tanto más ricos en matices. Quizás el caso más paradigmático es el de Snape, con unas intenciones ocultas y una enorme versatilitad muy bien descrita por la autora durante toda la saga. No ha sido ninguna sorpresa para mí su papel en esta séptima obra, pero sin embargo lo sigo teniendo como el mejor de los personajes secundarios.

Quizás un punto mejorable sería la relación entre el mundo mágico y el mundo muggle. La intervención del primero en el segundo, tal como se desprendía de ciertos comentarios en Harry Potter y el misterio del Príncipe no ha ido a más. Y eso resta cierta credibilidad a todo pues el control de los muggles es uno de los puntos fuertes defendido por el mismo Voldemort y en cambio no se ha visto ninguna maniobra, ninguna intromisión de la magia a nuestra realidad; sólo se ha mencionado que algún brujo hacía de guardaespaldas del primer ministro británico. En todo caso, eso sólo es un pequeño apunte por mi parte, ya que esta vertiente la autora no ha tenido nunca intención de trabajarla pues se ha centrado siempre en el universo mágico de Harry Potter y no en la interacción de éste con nuestra realidad.

Al leer este libro sin embargo, me han saltado un par de dudas: La primera es puramente estructural: Hasta qué punto J.K. Rowling tenía pensado todos los hechos para que acabaran ligados tan perfectamente? ¿Tuvo una capacidad planificadora genial o ha improvisado aprovechando agujeros argumentales y el enorme legado del mundo de Harry Potter para encajar a la perfección todas las piezas? De hecho, sea como sea, hay que felicitarla por ofrecernos unos obra sin fisuras, muy bien acabada. Si esta visión de conjunto existía ya desde el primer volumen, la escocesa tendría que entrar en el club selecto de autores que saben diseñar sus obras con un arco argumental inmenso y complejo como es el caso de J. M. Straczynski o George R.R. Martin.

La otra duda mía tiene más controversia: A dos o tres capítulos del final, Rowling nos desvela una buena parte de la trama y de los misterios y vemos claramente el destino de nuestros protagonistas, vemos perfectamente cómo todo encaja y funciona a la perfección pero seguidamente la autora hace un giro un tanto brusco y aquel clímax, aquel final magnífico que habría estado se convierte en un final... digno y si queremos, brillante, pero no el que tocaba... ¿Qué ha pasado? ¿La autora realmente lo tenía pensado de esta manera o ha cedido a la presión de miles de fans que querían otro tipo de resolución? Yo, me quedaba con el primero, con lo que he intuido, con lo que apuntaba toda la historia desde el comienzo, pero tengo que reconocer que la autora tiene un talento innato para atar cabos y resuelve más que bien este giro argumental: fluye tan bien que lo acabamos aceptando como una buena conclusión para la saga.

En todo caso, tengo que congratularme con J.K. Rowling por haber escrito un memorable despido para las aventuras de Harry Potter en un volumen que no ha faltado de nada - en todo caso humor-: La intriga y los misterios característicos de los anteriores libros, el crecimiento personal de ciertos personajes, la magnífica batalla final que todo el mundo esperaba, con un ritmo y una acción muy bien resueltos - y con la que los directores de las próximas películas ya se deben estar frotando las manos- y la sensación que un libro de fantasía juvenil se acaba convirtiendo en un libro adulto con todos sus derechos, tanto por el estilo como por la profundidad de la historia y los personajes.

Eloi Puig, 27/05/08

 

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