Harry Potter y el misterio del príncipe
FANTASÍA JUVENIL
 
     
 
 
 
 

HARRY POTTER I EL MISTERI DEL PRÍNcep
Harry Potter and half-blood prince
(2005)

J. K. Rowling

Editorial:
Empúries (2006)

Colección:
Harry Potter

Núm:
6

Páginas:
635

Saga:

Harry Potter

Lecturas relacionadas:
Harry Potter y la piedra filosofal

Harry Potter y la camara secreta
Harry Potter y el prisionero de Azkaban
Harry Potter y el cáliz de fuego

Harry Potter y el orden del Fénix
Harry Potter y las reliquias de la Muerte

Otras ediciones:

ESPAÑOL:
2006 Salamandra. Harry Potter, 6

 
     
Harry Potter y el misterio del Príncipe

Que los libros de Harry Potter se han convertido en un fenómeno literario y mediático no es ningún secreto para nadie. Sólo hay que ver el anhelo con que los lectores y fans esperan la salida de un nuevo volumen y la precisión con que cada nuevo lanzamiento es anunciado en librerías, prensa y otros medios de comunicación. Eso mismo es lo que pasará el próximo 21 de Febrero a las seis y media de la tarde cuando podamos comprar las traducciones al catalán y al español del último volumen, Harry Potter y las reliquias de la muerte - se agradece que para variar esta saga se traduzca simultáneamente a los dos idiomas.

Y éste ha sido mi principal motivo para leerme el penúltimo volumen ahora, para tenerlo fresco para cuando adquiera el último, la semana que viene. No se si lo compraré al mismo día 21 o no (mi ansia no llega a tanto) pero seguro que lo haré los primeros días. Es como un ritual que mantengo con los libros que espero con insistencia. Otra cosa es que después tarde unos meses a leerlos (como es el caso de Festín de cuervos que lo tengo desde el primer día pero todavía forma parte de la consistente pila de pendientes).

Pero centrémonos en este sexto volumen: Harry Potter y el misterio del príncipe. Un título un poco altisonante que nos vuelve a traer el consabido esquema argumental que sigue más o menos Rowling con todos los libros de la saga: El curso en la escuela de magia de Howarts. Normalmente integrando aventuras que van in crescendo a lo largo del año desde comienzos de septiembre, el relajamiento navideño y la recta final de curso que suele ser movidita. Rowling consigue acomodarnos a un universo conocido pero que siempre nos puede deparar sorpresas.

En esta ocasión, Harry y sus amigos ya vienen tocados moralmente de la aventura anterior. La lucha contra Voldemort y sus secuaces fue dura y ahora toda la comunidad mágica está en alerta máxima, las medidas de seguridad son extremas y la sensación de peligro se nota en el ambiente. Los caballeros de la muerte empiezan a atacar esporádicamente y cuando nadie se lo espera, como si fueran terroristas que intentaran hacer caer el sistema preestablecido - También es casualidad que una semana antes de la salida del libro en inglés, Londres recibiera el atentado de Al-Qaida- pues al igual que en aquel desastre, la autora consigue crear una atmósfera de inseguridad entre la comunidad. Un hecho primordial - que ya era hora que sucediese- es que las batallas en el mundo mágico empiezan a repercutir en el mundo real -genial el primer capítulo donde se entrevistan el primer ministro británico y la jefe de la consejería de asuntos mágicos. Lástima que la autora no haya promovido más estos encuentros y estas interacciones entre los dos mundos pues daría mucho juego y además las novelas hubieran ganado en coherencia.

Pero las aventuras de Harry por Howarts tendrán un enfoque diferente a los otros libros: Se centrarán en la investigación de la vida de Voldemort mediante algunos flashbacks inducidos por Dumbledore y los recuerdos de gente que lo trató en el pasado. Muy interesante es ver cómo Rowling da un carácter más humano al pasado del archienemigo de Potter y de su familia, sobre todo en el periodo de la adolescencia en Howgarts. Quizás siendo un poco más objetivo pero sin dejar los sentimientos de lado, Harry va conociendo como se forjó Voldemort, sus años de estudiante y su llama maléfica que empezaba a crecer.

La intriga será, como es habitual en los libros de la saga, el motor que nos hará estar atentos a todo aquello que pasa, especialmente dirigida hacia un misterioso ex-alumno autonombrado medio-príncipe los preceptos y sortilegios del cual Harry seguirá fielmente y también a las maquinaciones que parece estar cociendo el cerebro de Draco Malfoy; pero esta vez se ha rebajado el tono un poco por el hecho de incluir también situaciones más cómicas propiciados por las relaciones amorosas de algunos de los protagonistas, cosa normal si tenemos en cuenta que tienen entre 16 y 17 años y que las hormonas están haciendo saltos mortales. Rowling pero, se ha contenido a la hora de hablar abiertamente de sexo, sólo ha detallado algunos besos y cogidas de mano, quizás para seguir con la línea poco desenfrenada que tiene la comunidad mágica en estas cuestiones más humanas.

Otro punto interesante de este sexto libro es el tratamiento de héroe a que es sometido Harry. Dejando de lado que la rumorología popular le llama el Elegido, el papel de Harry será cada vez más solitario (el ejército de Dumbledore, el ED, ya no se reúne) y llegará a un punto que tendrá que tomar decisiones difíciles, muy típicas del concepto de héroe solitario que se mantiene en muchos cómics a americanos de super-héroes. Es un papel que no le acaba de pegar sin embargo. Harry crece y quiere la atención de sus compañeros como cualquier otro pero también empieza a vislumbrar hasta qué punto puede causarles problemas e incluso ve el daño que puede llegar a provocar si no se controla cómo lo demuestra la magnífica escena donde Harry hiere gravemente a otro alumno de todos conocido. Así pues, poco a poco asume su nuevo rol, más revolucionario, más despierto, más independiente, pero también acondicionado a la mente de un chico de casi diecisiete años que ha pasado experiencias traumáticas en poco tiempo.

Las aventuras e intrigas por Howarts y otros escenarios no son especialmente originales si hemos leído los cinco libros anteriores e incluso hay ciertos puntos argumentales que me recuerdan la obra magna de Tolkien -el vertido de la propia esencia en objetos de poder es paradigmático- o por ejemplo escenas concretas que he leído con una sonrisa en los labios - la abertura de cierta puerta mágica que es muy parecida a la entrada a Moria en El Señor de los Anillos. Pero no estoy haciendo estas puntuales comparaciones para despreciar el libro. Éste continúa narrándonos una saga propia con acierto e ingenio, madurando los personajes y sus personalidades de forma notoria hasta el punto que los personajes más ambiguos - el profesor Snape otra vez o el mismo Dumbledore- son los que atraen más al lector.

Encontraremos también un final digno, quizás el más oscuro de los mostrados hasta ahora - más incluso que el del cuarto volumen, Harry Potter y el cáliz de fuego- con una clara línea argumental abierta que habrá que resolver en el próximo volumen, aunque ya intuyo por donde irá -en todo caso lo descubriré dentro de poco. Espero que esta línea oscura que empezó a plantear Rowling en el cuarto volumen y que ha ido subiendo de tono en los siguientes culmine en un séptimo volumen que cumpla las expectativas creadas.

Eloi Puig, 15/02/08

 

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