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Daniel Genís vuelve a lo fantástico con su segunda novela, El dimoni abans que nosaltres, tres años después de presentarnos aquella aventura iniciática de trasfondo legendario que fue Uns déus ferotges. Y si aquel experimento le funcionó bien —ganó el premio Ictineu 2023—, ahora parece que su apuesta, que también incide profundamente en un legado paleo-mitológico y especialmente en un personaje tan nuestro como es el demonio, por ahora también camina con paso firme: hace apenas unos días se anunciaba que la novela alcanzaba el estatus de finalista de los Premios Ictineu 2026.
Pero el demonio de esta novela no es un ángel caído cualquiera, no es un ser infernal que tiene un rol asignado y del que esperamos fechorías sin descanso. Este pequeño diablo tiene un nombre y es Banyeta. Esta es su historia y viene a presentarnos un retrato diferente sobre la figura del diablo o del demonio —que es una palabra más cercana, casi entrañable, más que la primera, Diablo, con más connotaciones feroces y desgraciadas). Un punto de vista subjetivo narrado desde la memoria de nuestro protagonista, un pobre demonio liberado por un golfo que huía, a toda prisa, de la visita a alcobas ajenas en medio de la ocupación francesa de la ciudad de Girona.
Daniel Genís nos transporta a un texto de lectura inmersiva, sin diálogos directos y utilizando un estilo francamente vertiginoso, donde cada palabra y cada frase está estrechamente ligada en capítulos densos pero que al mismo tiempo te sumergen de lleno en los pensamientos y las historias que nos hace llegar la increíblemente locuaz lengua de Banyeta. Debo decir que, en un primer momento, adentrarme en una historia y un texto de este estilo me provocaba cierta aprensión (y un poco de pereza), pero recuerdo que también me sucedió en obras maestras como Ensayo sobre la ceguera y el resultado fue muy enriquecedor, una vez te acostumbrabas.
Así que, obviamente, me lancé a escuchar lo que Banyeta tenía que decirle al estudiante gamberro. Y es que la novela es un casi monólogo que nuestro demonio ofrece al joven que lo ha liberado de una botella. Resulta que Banyeta no puede mentir y esta particularidad o maldición la aprovecha Pere Pena, el Estudiante, para conocer más sobre cómo vive un demonio y sobre todo para saber más de los misterios de nuestro señor, sus ángeles y las vicisitudes de aquellos que, como Banyeta, recibieron la maldición divina.
«Todo el mundo, incluso un demonio, merecía una segunda oportunidad.»
La vida de Banyeta se nos relata a través de imágenes proyectadas de sus recuerdos, de modo que Pere Pena las vive como si estuviera allí mismo. La trama está narrada como cuentos sucesivos repletos de mitos paleocristianos, algunos de los cuales podrían funcionar incluso de forma independiente de la propia historia que estamos descubriendo a través de los ojos del Estudiante. Estos cuentos van centrando nuestra atención poco a poco y el estilo hipnótico de Daniel Genís va penetrando desde la lectura y aparta cualquier otro pensamiento de la mente. Te secuestra con un estilo denso pero que paradójicamente fluye con entusiasmo. En este sentido, estoy casi seguro de que es una de las prosas más trabajadas que he tenido el placer de leer en los últimos meses, superior —si me permitís la comparación— a la de su primer trabajo.
Y lo que comienza siendo una aventura de golfos y picaresca se va oscureciendo a medida que vamos conociendo la vida de Banyeta, y también va subiendo de nivel, como escalando una montaña de sufrimientos y carencias, de dramas, perfidias y traiciones... hasta llegar a tratar con el Todopoderoso, y con el propio Infierno. Cabe decir que el tratamiento del Génesis en esta obra es uno de sus puntos fuertes pues nos ofrece una visión alterada de quien lo vivió en propia piel —Banyeta— y donde figuras como Dios o el Diablo poseen roles bastante alejados de los que conocemos o nos han dejado las tradiciones y la religión.
Como comentaba, la narración va subiendo de tono cada vez más, llegando a los límites de la conciencia y de la creación. Daniel Genís se atreve con todo y redefine la creación del mundo bajo otra perspectiva, original si se quiere, que relata una versión diferente de la que nos sugiere la religión oral y escrita, dictada por los estamentos interesados.
El dimoni abans que nosaltres es un viaje al infierno —según palabras del propio autor— bajo la batuta de un cronista nato: un demonio que solo puede decir la verdad pero que sobresale como narrador teatral. De hecho es un personaje que nos atrae con fuerza pues todo lo que ha vivido es, sin duda, digno de la mayor de las atenciones. Su historia es una mezcla de nuestras tradiciones infernales del estilo de la leyenda de Pere Botero, mezcladas con mitos de la Creación y de los primeros años —o siglos— en los que el mundo se estaba construyendo y los hombres y mujeres que lo habitaban vivían a merced de los dioses y de los demonios.
Una mezcla fascinante que Genís explora de forma notable y que nos permite disfrutar de esta pequeña joya infernal, huyendo de estereotipos y cuentos de final feliz. Eso sí, tengo la sensación de que el autor no sabe muy bien cómo terminar sus novelas. Si en la primera dejaba una narración abierta, aquí la corta de una manera muy brusca, y ni te das cuenta de que ya no hay más capítulos. Un poco frustrante, hay que decirlo. Si bien la novela me ha gustado notablemente, también creo que merecía una conclusión más digna, más redonda. Un hecho que quizá le ha restado un poco de valoración final por mi parte, pero que tampoco estropea el camino, la historia de los infortunios del demonio Banyeta relatados aquí, en El dimoni abans que nosaltres.
Eloi Puig
04/04/2026
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