Un caso de conciencia
CF- REFLEXIÓN
 
     
 
 
 
 

UN CASO DE CONCIENCIA
A case of conscience
(1958)

James Blish

Editorial:
Orbis
(1986)


Colección:
Biblioteca de
Ciencia Ficción


Núm:
14

Páginas:
213

Traductor:
R.A.A

Otras ediciones:

1977 Martínez Roca, Superficción
2013 Bibliópolis, Bibliópolis fantástica, 71


 
     
Un caso de conciencia

Tengo que reconocer que esta novel.la acerca bastante a lo que buscaba aunque el resultado final haya convertido un poco agridulce. Después de haberme sumergido en intrigas vaticanas y los contactos extraterrestres con la lectura de Y la serp digué me apetecía explorar historias donde se combinaran las creencias religiosas actuales en un entorno de ciencia ficción más clásica. No es una temática muy promiscua. Ahora mismo sólo me viene a la cabeza un gran cuento de Harrry Harrison, "Las calles de Ascalón", aunque probablemente se me escape alguna otra novela, pero sea como sea afrontar el reto de convivir con razas extraterrestres desde una perspectiva de firmes creencias cristianas es una idea que me seduce para saber hasta qué punto el autor se moja. Normalmente los autores se decantan más por enfrentarse a la iglesia católica a la temática alienígena debido a que su doctrina es bastante más intransigente que otros de su alrededor. Y este es un caso clarísimo.
 
Por eso Un caso de conciencia me iba bien por mi objetivo. James Blish escribió esta novela en 1958. El año siguiente ganó el premio Hugo (uno de los primeros de hecho). Y sí, aquí la historia tiene un enfoque religioso, filosófico y científico como esperaba, al menos en el planteamiento; no en su desarrollo.
 
La novela consta de dos partes muy diferenciadas. La primera, en mi opinión, es mucho más atractiva que la segunda y explora las inquietudes de Ramón Ruiz-Sánchez, un jesuita peruano de formación científica (biólogo para ser más precisos) que forma parte de una misión con otros colegas de diversas disciplinas que exploran las posibilidades prácticas de un remoto planeta donde vive una raza inteligente. La misión consiste en determinar si el planeta se puede utilizar como puerto espacial para los intereses de la Tierra. Hay que hacer constar que el viaje espacial hace años que existe y que se han colonizado decenas de planetas y se han encontrado otras formas de vida. Ruiz-Sánchez es científico, curioso y naturalmente muy devoto. Los alienígenas del planeta litines parecen completamente pacíficos y poseen un comportamiento que altera mucho al jesuita: Los litines, de aspecto reptiliano, se rigen por la lógica, anulando las emociones y actuando en consecuencia (os suena esto ¿verdad?). Poseen una civilización bastante avanzada para disponer de vuelos aéreos pero no una tecnología que les permita viajar al espacio. Aunque no tienen ninguna necesidad aparentemente.
 
Para Ruiz-Sánchez el principal problema que detecta es su falta de religión, creencia o espiritualidad, lo que la alarma mucho y lo hace tomar decisiones drásticas. Hasta qué punto una raza puede considerarse inteligente si no posee un alma que los complemente? No es que los litines se pueda confundir con animales (como pasaba con aquella gran novela de Robert Silverberg, Regreso a Belzagor), aunque tienen aspecto de reptil y se les llaman de forma peyorativa "serpientes", un insulta por nada gratuito. Estos demuestran vivir en una sociedad civilizada y poseer un nivel de tecnología respetable. Pero las implicaciones de esta pregunta provocará que científicos se posicionen en dos bandos y que se profundice en unas discusiones que sinceramente he encontrado muy notables.
 
Pero Blish quiere dar un vuelco a la historia y escribe la segunda parte del libro con otro estilo y ya en otro escenario: La Tierra, un planeta que sigue manteniendo muchos de los malos vicios del pasado y que se está convirtiendo en una distopía a pasos agigantados. La mayoría de la población vive bajo tierra (debido a la acelerada construcción de refugios-ciudades subterráneas por miedos a pasadas guerras nucleares), la inseguridad aumenta a ritmo constante y el gran entretenimiento de la población, los canales de televisión, tienen un poder muy importante en la sociedad. Blish utiliza todos estos factores para forzar una crisis con un litio nacido en la Tierra.

No es mala idea a priori pero se le ven las costuras; encuentro que dicha crisis se desarrolla de forma demasiado precipitada y poco creíble. Y sí, esta segunda parte decepciona, especialmente por las expectativas que se habían creado en los primeros capítulos del libro.
 
La lectura no creo que sea muy apto para todos los públicos. Si bien es cierto que esta es fluida en general (y especialmente en la primera parte) no menos cierto es que a veces puede resultar aburrida (como el capítulo doce) con descripciones de escenas largas y algo tediosas. Quizás ha influido un poco la traducción en la que noto algunas de las expresiones utilizadas algo desfasadas. Probablemente este aspecto se haya solucionado con la nueva edición que Bibliópolis publicó en 2013. En cuanto a los personajes, el único remarcable es el mismo Ruiz-Sánchez que con su empatía se come cualquier otro personaje. Los otros sólo lo acompañan y en algunas ocasiones son del todo prescindibles.

En definitiva, Un caso de conciencia tiene una buena salida con una trama que aborda con cuidado este enfrentamiento entre la razón y la fe analizando una raza, el comportamiento de la que remueve las entrañas de los estamentos de la iglesia católica. Este punto de partida tiene implicaciones filosóficas pero no se tratan muy a fondo ya que donde debería haberlo hecho - en la segunda parte- el autor ha preferido dar un paso diferente sin aprovechar unos cimientos tanto firmes como había construido.
 
 Eloi Puig
 24/02/2019

 

 

Premios:

1958 Hugo

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