I la serp digué
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I LA SERP DIGUÉ
(2018)

Joan Marcé

Editorial:
Autoedició
(2018)


Colección:
--

Núm:
---

Páginas:
430

Seriel:
El missatge/ 3

Novelas
relacionadas:

Un intrús a l'estany
El visitant


 
     
I la serp digué

Si algo es evidente del talante de Joan Marcé es su tozudez a la hora de escribir la historia que tenía pensada desde el principio y que por diversas dificultades ha tardado varios años en completarse. Estoy hablando de la trilogía de El missatge. Y sí, gracias a este mencionado empeño hoy ya podemos disfrutar de las tres novelas y de un thriller de ciencia ficción que especula con los contactos extraterrestres como pocas veces se ha visto antes en catalán.

Que la primera novela, Un intrús a l’estany (finalista de los Premios Ictineu 2012) fuera publicada en una editorial del calibre de Edicions 62 no significa nada hoy en día. Ya que la segunda parte, El visitant, y esta última, I la serp digué, han tenido que ser publicadas por autoedición. Y es una lástima pues rara vez puede encontrarse en catalán una historia de pura ciencia ficción narrada en un formato de thriller, de esos que suelen acaparar las principales listas de ventas en el mundo aglosajón.

Una característica también bastante única en la trilogía es que cada novela tiene su propia identidad. Joan Marcé nos presentó en Un intrús a l’estany un thriller que se regía bajo una trama aplicada a la biología y por tanto a la especulación científica, mientras que en la segunda parte la mirada estaba puesta en la arqueología y finalmente, en esta última entrega, nos topamos con la política y especialmente con la iglesia. Y no una cualquiera: El mismo vaticano. Así pues cada volumen conlleva una serie de diferencias en su enfoque pero no en el estilo que sigue más o menos uniforme siempre: Este ha sido definido desde el principio como una carrera contrarreloj donde la acción, la intriga y la tensión se palpa en cada página.

El autor ha elegido centrarse con un argumento que apunta hacia las prioridades de los grandes bloques políticos de nuestro mundo y hacia las conspiraciones mediáticas pero sin olvidar lo que los Manel llamarían intrigas vaticanes de final inesperat. I la serp digué concluye la historia iniciada con el descubrimiento de que nuestro ADN, que todo el ADN de nuestro planeta de hecho, contiene una codificación que se repite y que por lo tanto es de origen artificial. También las pruebas aportadas a los descubrimientos en Irak que transcurren durante la lectura del segundo volumen, El visitant. facilitan que la propia ONU se pronuncie a favor de contactar con los enigmáticos extraterrestres que parecen iniciaron a vida a nuestro mundo.

Pero con un planteamiento totalmente coherente, Marcé juega a introducir a las potencias mundiales al nuevo orden que parece esté a punto de empezar, a la nueva era. Al mismo tiempo, el Papa de Roma, el máximo exponente de la iglesia católica en el mundo, muere y se inician los procesos para elegir un nuevo pontificado. Las tensiones entre los aspirantes de ideas conservadoras y los que tienden más hacia la izquierda y el progreso (los jesuitas) será una de las líneas argumnetales que el autor trabajará más y que nos presentará en este tercer volumen.

Al mismo tiempo, se inician las obras para construir una tecnología capaz de comunicarse con la galaxia M51 de donde proviene el mensaje. Aquí volveremos a encontrarnos con Pere Verdaguer y su equipo que junto con la secretaria de la ONU, serán uno de los bloques que van a perseguir esta meta.

Pero hay más, mucho más: Asesinatos, engaños, jesuitas exiliados, secretos de estado... todo ello aderezado con conspiraciones del más alto nivel. En este tercer volumen, la especulación científica queda más restringida y es sustituida por el espionaje y la acción. Marcé nos acerca a un final, como decía, coherente con el pensamiento actual de nuestra civilización. Naturalmente forzado en alguna momentos, pero sin embargo válido.

El mismo autor comentaba en la última Ter-Cat que se inspiró con la narración de Dan Brown a la hora de plantear la novela. No por el contenido de sus novelas (aunque también hablen de intrigas vaticanas) sino más bien por su estilo directo y que no deja un momento de respiro. Y efectivamente, puedo afirmar que Marcé ha empleado una narración vibrante que cambia de escenario constantemente y que nos quiere proporcionar el máximo de información instantánea aunque los protagonistas disten miles de kilómetros entre sí. Esto repercute en la novela de forma un tanto ambigua pues por un lado otorga a la lectura una rapidez extrema, vamos pasando capítulos a un ritmo frenético y varios cliffhangers nos ayudan aún más a devorarlas. Pero por otra parte sufre el mismo problema narrativo que el autor de El Código Da Vinci: Tantos saltos y tantos cambios provoca que no profundizamos demasiado en la lectura, en los escenarios, en las sensaciones que nos dejan los protagonistas.

Si bien, agradezco siempre una lectura fresca y desacomplejada, creo que Marcé ha utilizado demasiado a menudo el recurso del cambio de escenario. A veces nos trasladamos a Chile sólo para que nos expliquen una cena, a veces volvemos la atención a Roma sólo para relatar que todo sigue igual. Aunque aplaudo, como decía, la acción y el ritmo, también he encontrado a faltar una mayor concentración en lo que ocurre en cada lugar. A veces parece que la narración se le escape de las manos y se convierta en un guión cinematográfico y repercuta en la calidad literaria.

Quizás a nivel de personajes me hubiera gustado más que esta sufrieran un poco más (físicamente me refiero) pues a veces todo parece demasiado fácil, claro que esto quizás es más bien una obsesión mía. El protagonismo de toda la trilogía es compartido y muy coral y algunos personajes desaparecen en la segunda novela para dar paso a otros sin ningún problema, lo que vuelvo a apludir porqué esto también da más verosimilitud a la historia. Pero dejando de lado eso sí que creo que los personajes son en mi opinión demasiado planos y están completamente sometidos a la trama sin posibilidad de moverse de su encasillamiento. Pero dado que el autor ha dirigido sus esfuerzos especialmente en mantener el ritmo y la coherencia de la trama, es normal que otros elementos (como el caso de los personajes) se resientan más.

Sin embargo, lo que importa es que el arco argumental queda cerrado de forma cuidadosa y que Joan Marcé ha demostrado que también se puede escribir thriller en catalán y además de ciencia ficción. Una lectura en conjunto muy adictiva y bien trabajada a nivel de documentación, lo que le otorga más valor todavía.

La trilogía de El missatge es una obra que por sus especulaciones científicas y por su toque de sentido de la maravilla, pero especialmente por su ritmo, gustará tanto a los aficionados a la ciencia ficción como los lectores acostumbrados al mainstream, una trilogía que en su conjunto merecen ser publicada en una editorial normal.

Eloi Puig 20/02/2019

 

 

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