Autoridad
CIENCIA FICCIÓN
 
     
 
 
 
 

AUTORIDAD
Authorirty
(2014)

Jeff VanderMeer

Editorial:
Destino
(2014)


Colección:
Áncora y Delfín

Serie:
Southern Reach, 2

Núm:
1302

Páginas:
443

Lecturas
relacionadas:


Aniquilación
Aceptación


 
     
Autoridad

Jeff Vandermeer ha escogido un camino peligroso para su trilogía Southern Reach. Autoridad es el segundo volumen de esta y es una continuación directa de la exceétrica y sugerente Aniquilación. Digo que ha escogido una opción peligrosa porque a la hora de continuar con los misterios que rodean el Área X, esa zona indeterminada de la costa americana donde los fenómenos paranormales y el incumplimiento de las leyes físicas se han sucedido durante los últimos 30 años - una información que ahora descubrimos-, ha escogido el camino malo.

Una vez terminé la última página de Aniquilación tenía ganas de saber más sobre la enigmática Área X, quería continuar leyendo pero tenía miedo de que el autor ralentizara aún más el ritmo extraño que había puesto en la primera novela  y que confundiera aún más al lector. La otra opción era que proporcionara un nuevo enfoque o que continuara con el mismo pero resolviendo misterios y aportando más intriga a la trama. Vandermeer ha escogido la opción de marearnos con una trama insustancial que sólo sirve de pretexto para ofrecer una novela demasido larga y a menudo aburrida.

Pero analicemoslo con calma: Un punto a favor es el cambio de perspectiva sobre el Área X. Si en Aniquilación  chocábamos de lleno con una expedición condenada al fracaso, con una serie de descubrimientos fantásticos que nos abrían los ojos al sentido de la maravilla, aquí el enfoque es desde las instalaciones gubernamentales que controlan el perímetro del área. Control - alias de John Rodríguez-  es el nuevo director de Southern Reach, ahora que la directora ha desaparecido - sí, era una de las científicas de las duodécima expedición-. Un nuevo jefe que tendrá que luchar tanto con la incomprensión de la misma Área X como con sí mismo para incluirse en una estructura administrativa compleja y llena de desconfianza. Un punto de vista, pues, exterior al Área X, que permite asentar las cosas y donde descubrimos cómo es el mundo normal, palpable, el mundo que funciona de forma constatable y medible según los parámetros de nuestra realidad.

El autor vuelve a apostar por la novela psicológica paranormal, como si la misma Área X desplegara una influencia sutil pero constante sobre el personal de Southern Reach. Este punto diferente en la narración de la trama es positivo, como decía, pero no pasa de ahí. Los misterios continúan sin resolverse y la información que el autor proporciona al lector es escasa y rocambolesca. Que tengamos que esperar casi cien páginas a conocer detalles básicos sobre la delimitación del Área X y del porqué los satélites no muestran imágenes es desesperante.

Y esto contrasta con momentos sublimes, brillantes, que el autor nos regala en determinados párrafos. Momentos de terror puro y duro pero que no van más allá. Vandermeer hace que los personajes siempre muestren solo  algunas de sus cartas, que tengan siempre información oculta que la lógica dictaría que se compartiera con sus compañeros. Es como estar viendo la serie Perdidos y empezar a sospechar que los guionistas hacen trampa. Todo ello agudiza la incomprensión de lo que está pasando a pesar de las pequeñas dosis, los caramelos, que nos va dejando el autor para que no perdamos el camino y el ansia de comprender el Área X.

Es un camino muy peligroso, como aquel donde un puñado de enanos y un hobbit atravesaban un bosque mágico, antiguo, denso y mortal donde apartarse del sendero significaba sumirse en la oscuridad. Aquí también mucha gente estará tentada de no continuar, irse, abandonar la tercera y definitiva novela, Aceptación. Y duele porque el autor tiene talento, tiene buena prosa, pero se pierde continuamente en los recuerdos del protagonista, con las suposiciones que este hace sobre su trabajo, en las paranoias constantes sobre su entorno y sobre sí mismo y en cambio deja los enigmas del Área X en segundo plano. Y esto cuesta perdonar.

Normalmente tengo un carácter masoquista y suelo terminar lo que comienzo pero en este caso me entraban ganas de relegar la conclusión para dentro de unos meses; por suerte anteriormente envié una sonda en forma de lectora compulsiva y voraz - mi mujer- para que me insinuase si era necesario continuar, si valía la pena. Parece que en buena parte la cosa mejora en la tercera novela. Tengo mis dudas de que el arco argumental se acabe resolviendo por completo y si es así, si Vandermeer habrá sabido realmente cómo concluir esta turbia historia que por lo menos nos hace pensar en decenas de teorías que expliquen esta realidad tan especial que se da en el Área X y que la agencia Southern Reach estudia infructuosamente.

Apruebo la novela  porque a pesar del poco desarrollo de la trama principal, el autor tiene momentos muy buenos que aún invitan a seguir leyendo, medio hipnotizados, como apacibles ovejas que siguen un pastor psicótico.

Eloi Puig, 19/12/14

 

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