CF- EXPLORACIÓN
 
     
 
 
 
 

TRANSCREPUSCULAR
(2017)

Emilio Bueso

Editorial:
Gigamesh
(2017)


Colección:
Novum

Saga:
Los ojos bizcos del Sol/1

Núm:
---


Páginas:
277


 
     
Transcrepuscular
Si de algo me ha servido asistir a la entrevista que Ricard Ruiz le realizó a Emilio Bueso en la pasada CatCon de Vilanova y la Geltrú es para tener la sensación de que ahora conozco un poco mejor la forma de pensar del autor de Castelló.

O al menos me lo parece. Porqué la cosa no es fácil. Fijémonos: Su trayectoria comenzó centrada con el terror sobrenatural para derivar hacia la ciencia ficción post-apocalíptica y posteriormente evolucionar hacia una fórmula más descarnada. Más tarde atacó el horror cósmico y este año nos presenta esta obra que es puro sentido de la maravilla.

Tela marinera los cambios, esas diferentes maneras con que Emilio Bueso nos traslada sus inquietudes. Ya lo dijo en la jornada de clausura de la CatCon "Mi verdadera vocación es reinventarme", una manera de pensar compartida por ejemplo por Antoni Munné-Jordà que no cree necesario repetirse una y otra vez escribiendo el mismo. Pero Bueso también afirmó que "La pureza no es un concepto que me guste. Soy más partidario del mestizaje. Lo más crudo del realismo y el más descarnado del fantástico ". (Si no recuerdo mal) Y aquí es donde yo quería llegar. Emilio Bueso odia estancarse y para evitarlo prueba nuevos caminos, nuevas temáticas, variantes y tangentes que lo lleven a mostrar obras cada vez más diferentes. Y para alcanzarlos mezcla géneros y une tendencias. Y creo que la evidencia de todo esto es Transcrepuscular, la primera parte de la trilogía Los ojos bizcos del Sol.

Y es que dejaré a un lado los debates en torno a las ya famosas portadas del libro que tan bien ha sabido promocionar la editorial Gigamesh y me centraré en este sentido de la maravilla que mencionaba antes. Transcrepuscular supura imaginación y fantasía para cada página que lees. Me ha recordado por un lado aquellos novelas casi pulp de aventuras del estilo de Jack Vance y la saga del Planeta de la aventura o del maestro Robert Silverberg con sus fantasías en la tetralogía de Majipur. Pero Bueso va más allá: No sólo crea un mundo fabuloso sino que le otorga una serie de reglas y de misterios propios que serán algunos de los elementos claves de la novela.

Para empezar, nos topamos con un planeta que no sufre rotación de tal manera que un hemisferio siempre está encarado al sol y el otro es una noche eterna (y fría). La vida sólo puede desarrollarse en la franja transcrepuscular donde la penumbra y la luz se mezclan creando un mundo espectacular repleto de artrópodos gigantescos y vegetales que parecen del cretácico. Allí, los humanos parece que han colonizado, no, mentira, que se han integrado con la fauna local creando una civilización simbiótica con todo tipo de animales, especialmente los moluscos terrestres (gigantes) que en casa llamaríamos caracoles y babosas. Esta simbiosis ha evolucionado hasta tal punto que la mayoría de los humanos tienen acoplado al cráneo uno de estos moluscos que le proporciona diferentes tipos de ayuda al segregar sustancias al torrente sanguíneo.

El autor se esfuerza desde la primera página para acercarnos este inmensa biodiversidad planetaria de la franja trascrepuscular. Y lo hace a través, de lo que a priori parece una historia sencilla y sin demasiado contenido pero que a medida que avanza la novela crece en interés. El Alguacil (aquí, los humanos no tienen nombre, se les llama por el cargo o por apodos) es el protagonista de una fuga de la ciudad-estado que ha estado guardando los últimos años, junto con la Regidora y El Astrólogo. Huyen de una sentencia a muerte - en mi opinión algo exagerada- debido al robo de un valioso objeto del Gobernador. Saben quién es el ladrón pero este parece haber desaparecido en el lado oscuro del planeta, allí donde no puede existir la vida. Esta road movie es una excusa para que el autor nos pueda presentar la biología que reina en la franja transcrepuscular, una forma de hacernos ver que la simbiosis ha sido la evolución natural de la humanidad en un planeta salvaje. Una humanidad, hay que decirlo, que no recuerda demasiado de su pasado - en algunos momentos se mencionan guerras y destrucción sin especificar demasiado- y que ahora vive en ciudades -estado o de manera nómada por el planeta.

Si bien, como decía, la fuga inicial no me resulta demasiado justificada - quizás porque no entiendo todavía la forma de pensar de los habitantes de ciertos asentamientos-, Bueso poco a poco nos va ofreciendo pistas sobre el pasado del planeta y comprobamos como las tradiciones se remontan en varios casos a la cultura terrestre. Supongo que este será uno de los puntos a explotar en la siguiente novela.

Los personajes me han parecido un poco desequilibrados. Dejando de lado que la novela está narrada en primera persona por el Alguacil, y por lo tanto este es el protagonista absoluto, tanto la Regidora como el Astrólogo me han despertado poca empatía; otra cosa será el mercenario, Trapo, que se les unirá más adelante. Especialmente en alguna ocasión, el Astrólogo ha demostrado tener más poderes de lo que la ciencia debería poder evidenciar y eso me ha dejado un poco descolocado.

Bueso, como decía, utiliza la primera persona para narrarnos la historia, y además utiliza un lenguaje de calle, grosero a veces y que realmente se adapta al tipo de hablar de las personas poco cultas o al menos poco educadas en sociedad. Es un tipo de lenguaje que me ha sorprendido y que al principio tenía algo atravesado pero que encuentro es una elección digna, y más si tenemos en cuenta que dicha narración es primera persona.

En definitiva, Transcrepuscular ha despertado ese anhelo por el sentido de la maravilla que siempre me gustaría encontrar en la ciencia ficción. Y aquí, la sublime evolución simbiótica, este biopunk que tanto se habla sobre la novela, la he encontrado fascinante. Curiosamente esto provoca que la trama argumental se vea demasiado oprimida por este sentido de la maravilla y que el autor no haya podido desarrollarla (todavía) pero vuelvo a recordar que Transcrepuscular es sólo el comienzo de una historia mayor que Emilio Bueso con su afán de cambio nos ha ofrecido a través de un libro lleno de libélulas, avispas y escarabajos - todo depende de la portada que hayas elegido comprar-.

Intrigado estoy, por saber cómo evolucionará esta fascinante novela biopunk por la cara oculta del planeta; en pocas semanas esperamos que Gigamesh publique la segunda parte, Antisolar

Eloi Puig, 28/11/2017

 

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