La señora Caliban
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lA SENYORA
CALIBAN

Mrs. Caliban
(1982)

Rachel Ingalls

Editorial:
Minúscula
(2018)


Colección:
Microclimes

Núm:
-6

Páginas:
139

Traductoras:
Marta Hernández i
Zahara Méndez


Otras ediciones:

CASTELLANO
2018 Minúscula


 
     
La señora Caliban

El mito de la bella y la bestia o del monstruo y la chica desvalida la cual es el foco de atención de un ser extraño, feo, eminentemente terrorífico pero que a la vez emana una cierta atracción primigenia es una premisa que se ha utilizado incontables veces en el ámbito del fantástico tanto en la literatura como especialmente en las películas de serie B. Sin embargo, tal vez el último referente lo encontraríamos en la premiada La forma del agua de Guillermo del Toro. Sea como sea la combinación de dos personajes tanto alejados entre sí, tan extremos, siempre nos ha llamado la atención.

Pero Rachel Ingalls, la autora de esta breve novela  titulada de forma muy adecuada La señora Caliban nos demuestra que la premisa de atracción/ repulsión por el monstruo es sólo uno de los ingredientes con que construye una historia que tiene como verdadero protagonista a nuestra señora, que no es ni bella ni especialmente lista pero sí curiosa y empática. La autora centra más la atención en la chica que en el monstruo y nos ofrece un pequeño drama doméstico que es interrumpido por la presencia de nuestra entrañable bestia.

Vayamos por partes: Dorothy es una típica ama de casa californiana a principios de los años ochenta. Tiene un marido con quien no habla demasiado, ha sufrido un aborto y también se le ha muerto un hijo. Tiene una vida resuelta pero totalmente dependiente de un matrimonio que no va a ninguna parte y que aguanta más por la falta de energía de cambiar nada que no porque quede alguna migaja de amor. Un día, sin embargo, aparecerá Larry. Sí, un monstruo, un ser que parece provenir del mundo acuático y que se ha escapado de un laboratorio donde lo torturaban. Y claro, la vida de Dorothy hará un cambio espectacular: Pasará de la monotonía a la ilusión, de la conformidad a la rebelión, de la rutina conyugal a sentirse viva.

Ingalls, pues, pone más énfasis en mostrarnos el día a día de Dorothy y de cuán aburrido y vulgar es: Las conversaciones subidas de tono con su mejor amiga, la falta de comunicación con el marido, las tareas del hogar ... y de cómo el hecho de convivir con un monstruo antropomórfico musculado y que habla un execel.lent inglés (aprendido a base de electrodos en el laboratorio) le abre las puertas a soñar con un futuro utópico o al menos estimulante. Naturalmente este sueño imposible y alocado no deja de ser una rebeldía casi juvenil contra el status quo que impera en su hogar pero con eso le basta: Ayudando a Larry, se ayuda a la vez a sí misma; conviviendo con la exótica bestia, exorcita el monstruo de la decadencia que poco a poco iba conquistando espacio en su interior, apagándola sin miramientos.

La señora Caliban es una lectura amable y desenfadada; combina con acierto la premisa de tratar con un ser de otra raza, un prodigio de la naturaleza tal vez, pero sin embargo un extraño, con el mundo de Dorothy que se dirige hacia una rutina desesperante. Quizás Ingalis hubiera podido transmitirnos más intriga dado que medio país está buscando al monstruo huido; quizá también, nos hubiera podido deleitar con un final más conciso, pero como creo que su finalidad, como he dicho al principio, era hablar más de la chica que de la bestia, la novela cumple de forma bastante admirable con este objetivo.

Eloi Puig,
09/13/2019

 

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