Pícnic junto al camino
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PÍCNIC JUNTO AL CAMINO
Píknik na obochinie
(1972)

Arkadi i Borís Strugatski

Editorial:
Ediciones B (2001)

Colección:
Nova

Núm:
143

Páginas:
235

Otras ediciones:

CATALÁN:
'1986 com a Stalker, pícnic a la vora del camí. Pleniluni. Ciència ficció, 9

ESPAÑOL:
1972 Emecé, Ciencia ficción , 26 (Com Pícnic Extraterrestre)

 
     
Pícnic junto al camino

Pícnic junto al camino es una de aquellas obras que guardas en la biblioteca con más respeto. Un respeto adquirido en la lectura rápida, clara y demoledora de una novela inspirada, de una novela que se sitúa entre lo mejor de la producción literaria de los hermanos Strugatski y quizás también dentro la mejor ciencia ficción rusa.

No había leído aun nada de estos hermanos, un duo curioso, pues uno de ellos es filólogo y el otro astrónomo, o sea uno es de letras y el otro de ciencias… y si todas sus obras tiene este equilibrio tan delicado que aportan estos dos enfoques, el científico y el humanista no me extraña que sus obras alcancen este nivel de calidad.

La llegada ya la rápida marcha deseres extraterrestres en nuestro planeta hace que la conciencia civil se tambalee, pero aun lo provoca más el hecho de que los visitantes hayan dejado tras suyo diversas Zonas de aterrizaje llenas de obajetos abandonados.El estudio de estos objetos creados por una tecnología superior es el objetivo principal del mundo científico pero también del mercado negro y las mafias, interesadas en vender los posibles descubrimientos al mejor postor. Aquí intervienen los Stalkers, buscadores furtivos que se juegan la vida por una comisión, por algo de dinero. El problema radica en que entrar en estas Zonas es muy peligroso y a menudo provoca la muerte y tampoco asegura que los objetos rescatados sea de utilidad pues la mayoría no se sabe para qué sirven ni qué utilidad pueden aportar a la humanidad.

Éste es el argumento de partida que nos presentan los autores, un argumento que gira entorno a lo poco que conocemos del universo, a lo insignificantes que estamos ante el hecho de la visita extraterrestre, como sí fuesemos hormigas que queremos saber qué han abandonado los humanos en un picnic junto al camino. En este sentido es ineludible hablar de otra novela escrita once años atrás también por un escritor de la órbita soviética como era Stanislaw Lem. Me refiero claro a Solaris. Las dos comparten esta explosión de ideas sobre la incomprensión del universo y nuestra propia conciencia dentro de esta inmensidad.

También quiero referirme a una novela posterior, Pórtico de Frederik Pohl para comparar parecidos en el sentido que las dos novelas muestran un abanico de posibilidades en el estudio de artefactos extraterrestres pero al mismo tiempo también insisten en la falta de conocimientos de la raza humana para saber qué tiene ante sí, como si fuesemos sólo las hormigas del picnic que intentan comerse un bolígrafo pero que a veces encuentran unas migas de bocadillo que sí pueden aprovechar.

Pícnic junto al camino es una novela que trata sobre la dura realidad (aquí, la vertiente humanista que comentaba anteriormente) en un mundo intransigente, que no perdona. El protagonista, un Stalker tiene que luchar más contra los problemas sociales en que vive diariamente como el alcoholismo, las mutaciones de su hija y la desesperación de una sociedad que no sabe por donde navega que contra las mismas Zonas donde se aventura a buscar objetos.

La novela está estructura en cuatro partes -cuatro capítulos- de diferente estilo. En el primero, nuestro protagonista describe en primera persona la fascinación y los horrores de las Zonas estraterrestres; en la segunda parte los autores ya empiezan a dejar entrever la realidad de la sociedad vinculada a las Zonas; en la tercera parte hay que destacar unos diálogos inquietantes pero magníficos entre un científico y un ingeniero que hablan precisamente sobre hacia donde se dirige nuestro mundo, quiénes somos nosotros, y en definitiva se preguntan algunas de las cuestiones filosóficas que más nos inquietan hoy en día. Finalmente, la cuarta parte nos abre las puertas a la desesperación y la intansigencia de que hablaba antes en un final que cuida más la vertiente humanística que la científica.

Así pues, nos encontramos ante una obra madura, que invita a la reflexión, que nos transmite una explosión de ideas y que nos hace detener a pensar más en nosotros que en el universo. Una obra de prestigio, narrada con total maestría.

 

 

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