Kafka en la orilla
FANTASÍA FILOSÓFICA
 
     
 
 
 
 

KAFKA A LA PLATJA
Umibe no kafuka
(2005)

Haruki Murakami

Editorial:
Empúries (2006)

Colección:
Narrativa

Núm:
284

Páginas:
478

Otras ediciones:

ESPAÑOL:
2006 Tusquets, Andanzas, 618

 
     
Kafka en la orilla

Es complicado hablar sobre una novela como Kafka en la orilla, sobre este caleidoscopio de sensaciones y situaciones que Haruki Murakami nos ha ofrecido a través de la mejor prosa que he tenido el placer de leer en los últimos meses. Es difícil valorar una obra en la cual el conjunto es mucho más que las partes y donde la fantasía se sobrepone a la realidad y al mismo tiempo le rinde pleitesía.

Kafka en la orilla no es una novela cualquiera. Es un viaje a la nostalgia y al pasado; es también un camino a la esperanza y al futuro. Murakami nos plantea una reflexión muy meditada sobre el amor y la amistad pero también sobre la tristeza y la soledad que rodea a mucha gente de nuestro entorno. Dudo mucho que nadie se quede indiferente después de haberse deleitado con las páginas escritas Murakami. Si a alguien le ocurre tendrá todo mi respeto pero también mi pésame porque no sumergirse dentro de las aguas que tan abiertamente nos ofrece este Kafka en la orilla sería lo mismo que rehusar el placer de disfrutar del arte y como todos sabemos la literatura es un arte y con pequeñas joyas como ésta es donde realmente se hace evidente.

La novela está planteada bajo el punto de vista de dos personajes diametralmente opuestos: Un joven de quince años, Kafka Tamura, que se escapa de casa para buscarse a sí mismo y para entender la terrible profecía que le lanzó su padre años atrás y un abuelo entrañable, el señor Nakata, que habla con los gatos y que es un poco tocho debido a un accidente de juventud. Los dos personajes son el alma matter de la novela. Sus vidas se mueven a través del motor de su intuición, que actúa en paralelo con extraños designios dirigidos por el destino, como si una fuerza sobrenatural los guiara y aconsejara en todo momento. Aparte, se les unirán otros personajes destacables, especialmente la señora Saeki, Oshima y el camionero Hoshino. Todos juntos forman a un grupo de personajes únicos, nada estereotipados, alejados todos ellos de cualquier molde pre-establecido.

El autor utiliza a menudo la propia literatura como vehículo en el cual el joven Kafka aprende a entender el mundo que lo rodea, ya sea a través de los clásicos griegos y de cuentos fantásticos tradicionales japoneses, como de biografías o libros divulgativos de cariz militar. Cualquier libro nos puede hacer aprender a reflexionar y éste es un gran homenaje que hace Murakami a la literatura universal. El autor también utiliza un recurso que domina muy bien: El diálogo. No se trata sólo de aportar información, si no más bien de mostrar cómo son en realidad los personajes viendo cómo hablan y cómo actúan cuando conversan. Mediante los diálogos de Murakami todo queda reflejado en intercambios de opinión geniales, tanto los que tienen el señor Nakata con los gatos o con el camionero Hoshino como las disertaciones que surgen entre Kafka y Oshima o la señora Saeki.

Murakami nos abre la puerta a un universo donde la fantasía, los sueños y la realidad confluyen de forma tan abierta que prácticamente no nos planteamos cómo es que el señor Nakata habla con los gatos o cómo es que llueven sanguijuelas o los fantasmas parecen tan tristes. ¡Pero cuidad! Quien espere una reflexión profunda que le aporte respuestas a muchos planteamientos lo tendrá crudo y quedará decepcionado. Murakami no pretende eso: Él sólo explica una historia de amor y tristeza pero enfocada a través de ojos extraños, ajenos. Tan ajenos a la historia de trasfondo que a menudo no saben interpretar lo que ven.

El problema es quizás no saber vislumbrar el rumbo que lleva la novela. Parece que el autor nos describa toda una serie de hechos casuales que no llevan a ningún sitio o que son imposibles, fuera de lugar, ilógicos. Y eso desconcierta en algunos momentos. Diversas cuestiones quedan sin resolverse y el lector tendrá que hacer un esfuerzo por entender todas las metáforas y propuestas integradas en la novela. Sí que creo que la difusión de ideas del autor se hubiera podido concretar más en algunos momentos y no dejarnos con la sensación que nos hemos perdido alguna cosa. Eso sí, Kafka en la orilla es una novela que puede proporcionar unas horas de tertulia sensacionales.

Sea como sea, posiblemente no podremos de absorber todos los mensajes que nos lanza Murakami (al menos yo no he podido) y también quedaremos vagamente decepcionados del porqué no se explican algunos misterios planteados en la novela, pero por contra la lectura habrá sido más que gratificante. La magnífica prosa del japonés cortará cualquier duda que pudiéramos tener sobre si valía la pena leer el libro.

 

Premios:

2006 Word fantasy

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