Frankenstein en Bagdad
FANTASÍA HISTÓRICA
 
     
 
 
 
 

FRANKENSTEIN A BAGDAD
فرانكشتاين في بغداد
(2013)

Ahmed Saadawi

Editorial:
Ara Llibres
(2019)


Colección:
Amsterdam

Núm:
---

Páginas:
335

Traductor:
Àlex Queraltó


Otras ediciones:

Castellano:
2019 Libros del asteroide

 
     
Frankenstein en Bagdad

Hay que decir que un título como Frankenstein en Bagdad, te atrapa desde el principio.

Cuando uno oye o lee dos nombres propios que no tienen, a priori, ninguna concordancia en el espacio y en el tiempo, el cerebro hace clic y te pide atención sobre ellos. Mientras que el nombre Frankenstein nos traslada a una edad moderna europea, a experimentos científicos ocultos o al inicio de la ciencia ficción literaria, el nombre de Bagdad, la capital iraquí, en la actualidad nos remite a imágenes de caos, destrucción, muerto y asombro. Así pues, mezclar este escenario convulso con un personaje, un monstruo, que al menos en el aspecto clásico, lucha por salir de la confusión y quiere conocer y entender lo que le rodea, nos ofrede como resultado una novela como mínimo fascinante y en cierto modo provocadora.

Ahmed Saadawi, el autor, se ha inspirado, pues, en el ser que creó el doctor Frankenstein para trasladar esta lucha visceral e interior a una ciudad, Bagdad, a comienzos del s. XXI, cuando la post-guerra transformó la vida social en la ciudad iraquí, entonces bajo un acérrimo control del Ejército estadounidense. Frankenstein en Bagdad es un texto, obviamente, cargado de simbolismos donde el mismo monstruo es una metáfora de una ciudad disgregada en un país que ha sufrido muchísimo entre guerras con los vecinos, dictaduras e invasiones extranjeras.

Pero prefiero empezar por el principio: En Bagdad, tras la caída de Sadam Hussein por parte del ejército de EE.UU. que invadieron el país en la llamada Segunda Guerra del Golfo, o simplemente Guerra de Irak, la situación de la gente corriente de la capital era completamente incierta. Esta es una novela coral, con numerosos protagonistas que son, esencialmente, civiles, personas que podrían haber sufrido los atentados constantes a que se vio sometida la población de Bagdad. Por ejemplo, encontramos a una señora cristiana que reza cada día a Sant Jorge para recuperar a su hijo desaparecido hace veinte años en la guerra Irán-Irak. También a empresarios que comprueban como sus negocios afloran o decaen dependiendo del sector en que trabajan, periodistas que buscan retratar noticias mientras tratan de no morir en asaltos y atentados... o también traperos como Hadi que está realizando un acción absurda pero simbólica: El trapero recoge restos de cadáveres muertos por las explosiones y asesinatos y los está uniendo en un solo cuerpo. Un cuerpo que tomará vida mágicamente y se convertirá en un monstruo que les hará pasar canutas tanto a la policía de la ciudad como al ejército invasor.

Aquí quisiera recalcar una primera e importante diferencia con la novela clásica. El monstruo que encontramos en Bagdad nace de la magia, no de la ciencia como la criatura creada por el doctor Frankenstein. Nos encontramos ante una obra de pura fantasía que nos ayuda a entender la dificilísima situación de la población civil de Bagdad.

A través de los ojos de estos protagonistas y otros —como el jefe del departamento de Seguimiento y Persecución del ejército iraquí— veremos como este personaje mágico pero creíble asesina, descuartiza y toma parte de la convulsión del país. El comosellame —el nombre que se le adjudica al monstruo— está formado por partes humanas de personas de todas las religiones, condiciones sociales, etnias o procedencias. Es una metáfora de la actual Irak y de sus gentes. Un país que es un mosaico en todos los sentidos y que está representado en el cadáver del comosellame. Pero este revoltijo de sensaciones y de caos también se refleja, como es lógico, en la mente del monstruo con pensamientos como: "No hay inocentes completamente puros, ni criminales totalmente malvados", una frase que ejemplifica hasta qué punto los objetivos que pretende alcanzar la criatura reanimada se van complicando cada vez más.

Es muy interesante como Saadawi nos ofrece una visión tan realista de Bagdad, con todo lo que pasó entre 2003 y 2005 y con un ambientación excelente, pero sin embargo también insinúa de forma constante que existe un mundo fantástico en torno a la nuestra realidad con fantasmas, espíritus, adivinos, astrólogos y en definitiva con un monstruo que posee un alma ajena y que busca venganza. Saadawi también introduce conceptos fascinantes como el de los "seguidores del miedo" que son fantasmas que habitan los cuerpos de otros atraídos por el pánico de estos. Un concepto, el miedo, que ciertamente debía de estar muy presente en aquellos años tan turbulentos y agitados.

Tenemos, pues, un monstruo que necesita cuerpos nuevos, por lo tanto de más muerte, en un ciclo interminable que se retro-alimenta y que parece no llevar a ninguna parte. Saadawi, sabiamente, nos ha descrito una metáfora sobre la violencia que engendra más violencia. La incomprensión que provoca más incomprensión... y todo ello a través de esta figura simbólica que representa la diversidad, el miedo y la desconfianza de una ciudad que no parecía en ese momento tener ningún tipo de futuro estable. Naturalmente, el monstruo también tiene dudas existenciales, quizá por la dicotomía de ser un peligro para algunos y un salvador para otros. Estos son algunos de sus pensamientos:

(...) "En cierto modo soy un salvador, aquel que estaban esperando, el deseado. Finalmente los tendones escondidos, oxidados por falta de uso, se han puesto en movimiento. Los tendones de una ley que no siempre está despierta. Los gritos y los rezos de las víctimas y sus familias se han unido por una vez y han impulsado estos tendones ocultos con un ímpetu frenético. Las entrañas de la oscuridad se han removido y he nacido yo. Soy la respuesta a sus gritos para poner fin a la injusticia y castigar a los criminales ". (...)

Para acercarnos todo este simbolismo, Ahmed Saadawi escribe con una prosa eficiente que traslada la mirada por diferentes personajes pero que termina dejando de lado a nuestro monstruo. He encontrado una cierta sensación de dispersión: A veces se olvida de algunos personajes durante buena parte del libro —Umm Daniel, por ejemplo— o al mismo Hadi, nuestro trapero. A veces, pues, no le encuentro el tono del relato, lo veo poco concentrado y me ha costado empatizar con personajes que no aparecen en muchos capítulos. Otro pequeño problema que veo es que de vez en cuando noto como el autor ha querido correr demasiado en la trama del monstruo mientras que en otros momentos parece que se atasque y que no sepa qué hacer con él. El hecho de que de repente el monstruo posea cientos de seguidores de la noche a la mañana no se explica cuidadosamente, por ejemplo. O que en la segunda parte del volumen, su presencia sea más bien escasa.

Volviendo a los protagonistas mortales, aquellos donde la vida diaria en Bagdad puede resultar un calvario, me he encontrado con algunos capítulos con poco ritmo, un poco fuera de lugar, como el séptimo, Arac y Bloody Mary, muy enfocados a situaciones personales, que poco tienen que ver con la obra en general y que sí, sirven para profundizar en un historia concreta del personaje en cuestión pero también nos apartan la atención de la trama principal. Estos tipos de cambio de ritmo y de enfoque son los que me han llevado a valorar la obra de manera más contenida cuando por las ideas y la cuidada ambientación a la que nos hace partícipes Saadawi, la novela es mucho más notable.

Como comentaba, la esencia de Frankenstein en Bagdad está perfectamente plasmada en esta novela que refleja un momento dado la crónica del pueblo iraquí, pero quizás la manera de llevarla a cabo por el autor lo he encontrado un tanto desequilibrada, literariamente hablando. Aún así, Frankenstein en Bagdad es una novela valiosa, que recomiendo leer para comprobar una vez más como a través de la fantasía histórica podemos exponer emociones y sensaciones de determinados momentos clave.

Eloi Puig
19/07/2020

 

 

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