El espectroscpio del alma
CF- ANTOLOGÍA
 
     
 
 
 
 

EL ESPECTROSCOPIO DEL ALMA
(1874-1881)

Edward Page Mitchell

Editorial:
Orciny Press
(2015)


Colección:
Tar

Núm:
02

Páginas:
181


 
     
El espectroscopio del alma

Siempre que hablo con amigos o hago alguna charla por institutos sobre los orígenes de la ciencia ficción suelo comenzar con aquel dato más o menos objetivo que afirma que la ciencia ficción se construyó en Europa (Shelley, Verne, Wells ...) pero se desarrolló en América, en especial a través de las revistas pulp. Ahora, por culpa del Sr. Hugo Camacho, editor y traductor de esta antología llamada El espectroscopio del alma, debo replantear mis palabras y cambiar el discurso.

Su nombre es Edward Page Mitchell y hasta hace unos meses no había oído hablar nunca de él. Es natural, se trata de un autor del s. XIX que publicó poca ficción y se dedicó más a trabajar el periodismo. Hasta que a mediados del s. XX un editor americano no recopiló su obra bautizándolo como "El gigante perdido de la ciencia ficción americana" y rescatandolo del olvido, el mundo vivía sin conocerlo.

Ey! ¿Qué pasa aquí? Un autor desconocido estadounidense que escribía ciencia ficción? No habrá por tanto .... ¿verdad? Pues sí. Porque el señor Edward Page Mitchell escribió sobre temas como la criogenización, los androides, las ucronías, experimentos científicos que provocaban invisibilidad, teletransportación o viajes en el tiempo ... y todo eso, años antes de que lo hiciera H. G Wells a quien muchos habíamos considerado como un de los precursores de este querido género tan nuestro. Y no es para menos, que incluso se insinúa que alguna de las ideas de Mitchell las recogió Wells para escribir sus obras. Naturalmente todo esto son especulaciones sin demasiado fundamento pero no olvidemos que Mitchell fue antes que Wells.

Los cuentos recogidos en El espectroscopio del alma, en la estupenda edición de Orciny Press, la nueva editorial fundada por Hugo Camacho a comienzos del 2015, nos acercan a todos estos temas desde una visión científica. Al autor le encantaba que sus personajes fueran científicos en la búsqueda de la verdad, de las leyes incuestionables de la física etc. Y sus historias, bajo un estilo bastante decimonónico y que retrata perfectamente la visión de la época respecto a la ciencia, en un momento en que los nuevos descubrimientos geográficos y científicos eran el pan de cada día - recordemos que todos los textos de la presente antología fueron escritos entre 1874 y 1881- nos aportan una visión entre nostálgica y entrañable de muchos temas que hoy en día han sido tratados por los autores de forma repetitiva.

Quizás los primeros dos cuentos de la recopilación son los menos intensos y los más básicos - en parte también influyen los párrafos finales de Mitchell revirtiendo los elementos fantásticos hacia la realidad- pero a partir de "El interior de la Tierra" y especialmente "El hombre sin cuerpo" y "El hombre más Capaz del mundo" la imaginación desbordante de Mitchell se evidencia de forma abrumadora, así como también su fino humor negro – leed "El experimento del profesor” o la sutil y alocada "Nuestra guerra contra Mónaco" y lo entenderéis.

Pero esta lectura propia del s. XIX no hubiera entrado tan bien a nuestra mente febril del x. XXI sin una traducción, creo sinceramente, que cuidadísima por parte de Hugo Camacho. La vitalidad de la prosa de Mitchell se transmite muy plácidamente a través de la traducción de Camacho. A destacar también el prólogo del mismo Hugo Camacho novelizando una entrevista ficticia con el descubridor de Mitchell. Chapeau!

Me gustaría confirmar que nos encontramos ante un rara avis, de un autor del que probablemente no leeremos nunca más nada y de una antología valiente para acercarnos a los inicios de la ciencia ficción, de forma rigurosa. Naturalmente para muchos lectores los cuentos los hallarán sencillos y sin dosis suficientemente importantes de especulación, pero hay que tener siempre en cuenta la época en que fueron escritos y al público al que iban dirigidos, por lo que vale la pena poner un filtro al atacar su lectura. Eso sí, leedlo y descubrid las ideas, estrambóticas o no, de los científicos retratados por Edward Page Mitchell. Disfrutaréis, os lo prometo.

Eloi Puig 10/07/15

 

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