La daga
FANTASÍA JUVENIL
 
     
 
 
 
 

LA DAGA
The Subtle Knife
(1997)

Philip Pullman

Editorial:
Roca Editorial
(2017)


Colección:
Roca Juvenil

Núm:
---

Páginas:
309

Traductora:
Dolors Gallart

Lecturas relacionadas:
La brújula dorada
El catalejo lacado


Otras ediciones:

CATALÁN
2007 Empúiries; Estrella Polar
2017 Roca Editorial

CASTELLÀ:

1998, 2007 Ediciones B;
1999, 2001. 2008, 2013 Círculo de lectores
1999 Ediciones B; VIB
2002 Ediciones B; Punto de lectura
2004 Ediciones B; Byblos
2007 Ediciones B; La escritura desatada
2009 Zeta Bolsillo
2015 B de Books

 
     
La daga

La trilogía de La materia Oscura continúa las aventuras con esta segunda novela, La daga. Philip Pullman me impresionó mucho cuando leí la primera parte, La Brújula dorada, donde diseñó una trama que toca temas tan diferentes como los universos paralelos, la ciencia, La magia, la esencia del alma humana, la física cuántica y como no, la religión. Pero lo hacía a través de las aventuras de una niña, Lyra Belaqua, que era el centro de atención de un mundo del cual en cada página descubríamos elementos cada vez más fascinantes.

Pues bien, en La daga, las aventuras continúan y se amplifican pues comprobaremos como los escenarios se han dispersado en tres mundos diferentes, pero también como la novela se vuelve mucho más coral: Más personajes toman el relevo a Lyra y observamos nuevos puntos de vista que hasta ahora prácticamente se habían centrado en la protagonista, Lyra. Porque en La daga encontraremos más magia, más mundos, más ciencia, más emoción e intriga.

Quizá también hay que recalcar alguna incongruencia poco destacable (como que ciertos niños hablen inglés en un mundo no anglófono). Y eso sí, que el autor deja un poco demasiado tenue para mi gusto la explicación de cómo se cambia del universo de Lyra al de Cittàgazze, el nuevo escenario donde el autor nos sigue transmitiendo de manera muy especial aquel sentido de la maravilla en que hacía gala en la anterior novela. Sea como sea, la aventura continúa ... y se complica.

Cabe destacar que Pullman ataca y dirige la novela de forma más directa que en la primera parte. Descarta describir profundamente los nuevos espacios descubiertos y la acción se vuelve más rápida. También es cierto que buena parte de la acción comprobaremos enseguida que transcurre en nuestro propio mundo y que un chico resaltará por encima del resto de personajes: Will, que vive en una pequeña ciudad inglesa con una madre que parece que sufre algunos trastornos mentales. El padre de Will fue un famoso explorador y desapareció cuando él era pequeño. El misterio que rodea dicha desaparición condiciona la vida del joven y más cuando detecta que están vigilando su casa. Will irá a buscar respuestas pero lo que no pensaba es que encontraría más enigmas por resolver.

El destino de Lyra y Will es encontrarse y continuar juntos investigando la materia oscura o el polvo pero poco se piensan como se irá complicando todo cuando se adentren en un mundo diferente donde las cosas no son lo que parecen a simple vista y donde un objeto en particular tomará protagonismo: una daga capaz de realizar hazañas insólitas y que es codiciada por diferentes facciones

Aunque la novela sigue teniendo una fuerte base juvenil especialmente por los jóvenes protagonistas comprobaremos como todo el trasfondo es más filosófico i que pasa por ser un cúmulo de experiencias científicas, religiosas y de ciencia ficción que es puro sentido de la maravilla y que nos dejarán con los ojos muy abiertos. Eso sí, las novelas tratan de forma explícita del paso de la infancia al mundo de los adultos y localizamos muchas pistas que esto es un hecho importante (por ejemplo de que los daimonions no cambien de forma a la edad adulta, la obsesión por descubrir el porqué el polvo se concentra más sobre los niños, la figuras de los espantos que sólo atacan a los adultos... y naturalmente es muy importante remarcar como tanto Lyra como Will están a un paso de la adolescencia, lo que el autor ya empieza a perfilar con lo que quizás se convertirá en una incipiente historia de amor.

Al igual que ocurría en algunos pasajes de la primera novela, Pullman no se contiene y aporta escenas duras con una intensidad similar a la que ya habíamos probado anteriormente y sabe cómo destrozarnos en algunos párrafos especialmente tristes, lo que aplaudo fervorosamente pues evidencia también que la novela trata a los jóvenes como futuros adultos.

Otro punto a tener en cuenta es que el autor insinúa que uno de los enemigos a combatir se sitúa directamente fuera de la escala de nuestra comprensión. Aquí interviene una renovada crítica a la iglesia, que tanto se aplica al Magisterio del mundo de Lyra como a nuestra tristemente famosa inquisición pero que tiene como nexo común un Dios / Autoridad en cuyo nombre se cometen actos infames:

“(...) me acordé de los niños de Bolvangar y de las otras terribles mutilaciones que he visto en nuestras regiones del sur, y él me habló de muchas otras crueldades espeluznantes cometidas en el nombre de la Autoridad. Me explico que en algunos mundos  capturan a las brujas y las queman vives, Hermanas, lo que oís, brujas como nosotras ... (...)

La daga, pues, sigue la estela que dejó La brújula dorada pero con algunas diferencias importantes, como comentaba. La más determinante para mí es que casi hemos dejado de lado ese mundo tan fantástico de donde proviene Lyra, ese mundo lleno de maravillas que el autor nos hacía descubrir en cada página. Porque seamos sinceros, nuestra realidad ya la tenemos muy vista y nos impresiona poco. Por suerte algunos de los personajes amigos de Lyra repetirán en esta novela y mantendrán viva aquella llama maravillosa.

Hay que decir que Pullman ha mezclado muchos elementos propios de la ciencia ficción o la fantasía, de la ciencia y de la religión con un afán cada vez más claro que separar dos polos que dirigen a la humanidad de cualquier universo y que no importa tanto si existen o no elementos como la magia o seres divinos, o ciencias más desarrolladas. Lo que importa es el control de todo esto. Fíjáos en este párrafo:

“— Existen dos grandes poderes —declaró— que se enfrentan desde el comienzo de los tiempos. Todo avance en la vida del hombre, todo jirón de conocimiento, sabiduría y decencia que poseemos se lo ha arrancado de los dientes un bando a otro. Cada pequeño incremento en la libertad humana se ha conseguido a costa de una lucha feroz entre quienes desean que sepamos más y seamos más sabios y fuertes y quienes pretenden que obedezcamos y seamos humildes y sumisos.”

Grabémonos estas palabras con fuego porque da sentido al misticismo religioso de cualquier universo y al que ataca cada vez más Philip Pullman con esta extraordinaria aventura que es La materia Oscura.

Eloi Puig
22/03/2020

 

 

 

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