Terra Cremada
CF/ DISTOPÍA
 
     
 
 
 
GUIÓN


DIBUJO
 

TERRA CREMADA (2019)

Guióny Dibuijo:
Pau Pèrrim

Editorial:
Fundació reeixida
(2019)


Colección:
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Núm:
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Páginas:
70

Otras ediciones:

No existe edición en castellanox

 
     
Terra cremada

El proceso que está viviendo Catalunya desde hace años para alcanzar la independencia también queda reflejado obviamente en la cultura literaria. Si bien ya tenemos novelas que hablan de aspectos ucrónicos sobre qué hubiera pasado si en octubre de 2017 se hubiera proclamado la república, hasta ahora no me había llegado a las manos ninguna obra que de forma claramente distópica mostrara el efecto contrario: O sea una Catalunya ocupada por las fuerzas españolas como medida de represión por el intento de separación del país.

El autor de este cómic, que firma bajo el seudónimo de Pau Pèrrin, ha querido mostrar un futuro distópico donde la población catalana vive sometida a un estado que envía las tropas represoras con un puesta en escena muy dramática y claramente fascista. La premisa inicial es (o era) completamente viable: Las elecciones españolas las gana Albert Rivera que se convierte en presidente del estado y aplica en Catalunya no un 155, no, sino el siguiente. A partir de aquí es donde ya entramos en el terreno de l’exageració: una represión nunca vista salida de la rabia que contempla desde prohibir el uso del catalán, la creación de las FEMS (Fuerzas Especiales y Milicias de Seguridad) para combatir a la ciudadanía, los CDRs o cualquier aglomeración o acto que crean conveniente.

Así pues nos encontramos con población desplazada (Barrios y ciudades enteras) hacia lugares diferentes del estado. A cambio sus hogares son ocupados por ciudadanos de origen español; también comprobaremos como se encarcelan líderes separatistas y se hace escarnio sobre la cultura catalana. Las FEMS tienen impunidad para hacer y deshacer y además están respaldados por la SCC (Servicio Colaboracionista Catalán) gente de pensamiento unionista que se encarga de señalar a quién no és un buen espanyol. Estas fuerzas de ocupación pueden actuar impunemente por ejemplo torturando a una joven castellera en el local de cal Figarot los castellers de Vilafranca (una escena entre trágica y divertida para la solución obvia a que se ven empujados los castellers) pero también el mismo gobierno aplica soluciones finales más escabrosas como el intento de asesinato del Presidente Puigdemont o la creación de los campos de concentración en los Monegros para la población catalana que no coopera.

Naturalmente, podréis comprobar cómo todo esto es una exageración expresa por parte del autor para recalcar donde se podría llegar aunque sólo sea remotamente posible. El mismo hecho de bautizar a las fuerzas gubernamentales como FEMS (estiércol en castellano) ya nos indica algo de la ironía de todo. El pueblo catalán sólo podrá actuar haciendo uso el término de "Tierra quemada" y saboteando tanto como pueda la logística del estado (como por ejemplo con el episodio casi paródico de los cruceros repletos de FEMS del puerto de Barcelona) e intentando resistir el máximo de tiempo posible mientras Europa se lo mira sin actuar.

Un hecho que es indispensable marcar es que el partido elegido para representar esta farsa de gobierno democrático español que aparece en Terra Cremada es el de Ciudadanos. Dejando de lado las tendencias políticas de cada uno (sean independentistas, unionistas o no os importe), quizás estaréis de acuerdo conmigo en que este partido, salido un poco de la nada y de carácter claramente populista, ha personificado las acciones más desagradables, ridículas y fuera de tono tanto en el Parlamento de Catalunya como en el resto del territorio, con provocaciones, puestas en escena absurdas y con un aire de rabia contenida como no se había visto nunca antes en Catalunya. Algunos la han bautizado como el "Partido del odio" y lo sea o no, al menos lo evidencia semana tras semana, así que es lógico que en un cómic donde la exageración se utiliza como una herramienta de reflexión pero también de divertimento, se haya elegido a esta formación como la encarnación del fascismo más rancio.

Como decía, no es casualidad que Albert Rivera se le presente como un presidente del Gobierno incapaz de controlar la situación y que Inés Arrimadas sea retratada como una histérica, o a Carlos Carrizosa como un Kamikaze. Naturalmente aparecen muchas caras conocidas: Jordi Cuixart, el presidente Carles Puigdemont, Toni Comín o un Rufián con aires de querer salir en Pulp Fiction que nos hacen sonreír por las también hinchadas caricaturizaciones en ciertas viñetas. Y eso sin olvidar a la reina Sofía y su conocido yerno o el que mueve los hilos desde las bambalinas: un maquiavélico Aznar.

Estamos, pues, ante un cómic claramente político hecho desde el independentismo que pretende denunciar mediante la ciencia ficción una realidad terrible para el pueblo catalán. Naturalmente, pinta los malos muy malos y al resto de personas comunes represaliadas. Probablemente si esto ocurriera habría una gran tonalidad de grises tanto entre los simpatizantes de Ciudadanos (quizás exceptuando la cúpula) como en la resistencia catalana. Que el autor ha agrandado el mensaje negativo de una Catalunya ocupada es innegable pero usando dicha exageración consigue que por un lado sonriamos ante hechos completamente fuera de lugar pero también nos estremece si alguna de las ideas fascistas que promulga el partido de ciudadanos se aplicara de verdad.

Ahora bien, dejando sentimientos de lado... ¿Es un buen cómic? Por la parte de guión me atrevería a afirmar que es flojo. Terra Cremada nos presenta imágenes poderosas, ideas divertidas y otras de tétricas y terribles pero no hay demasiada continuidad argumental. Parece más que realice un retrato concreto de varios lugares sin ninguna conexión entre ellos. No existe tampoco un personaje o personajes que dirijan la trama. Es una simple sucesión de gags y escenas que nos cautivan pero que no nos muestran una historia bien hilada.

Todo lo contrario es la i lustración. No soy ningún experto pero me ha parecido muy interesante: Grandes viñetas muy coloreadas con un dibujo fantástico de escenarios reales (Barcelona, ​​Girona, Vilafranca, etc) y un retrato extraordinario de los políticos conocidos (igual parecen fotografías retocadas o al menos que inspiran propia ilustración). El dibujo, pues, es el arma atómica de este cómic, la que nos hace visualizar una Barcelona medio destruida, unos militares que dan miedo y mucha bandera rojigualda por todas partes que nos hace estremecer. Sí, la parte visual es la que nos anima a comprar el cómic y de hecho deja un poco apartado el guión de manera que pase lo que pase (incluso el final precipitado y algo poco coherente) no nos afecta porque disfrutamos bajo el pincel de Pau Pèrrim de forma continuada página a página.

El cómic se subvencionó a través de una plataforma de micromecenazgo y parte de su recaudación fue destinada a la caja de solidaridad con los represaliados políticos catalanes. Fue prologado por Jair Domínguez, el conocido periodista y guionista que recordemos también hizo incursiones en la ciencia ficción ganando el premio Ictineu el año 2017 por su obra Perímetre.

Eloi Puig
04/02/2020

 

 

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