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Siguiendo con mi obsesión por leer las etapas clásicas de los 4 Fantásticos en orden cronológico, me adentro en esta, que abarca desde mediados de 1987 hasta finales de 1988 y que, a diferencia de la anterior de John Byrne, nunca había leído antes.
Siempre he querido saber el porqué de uno de los cambios estéticos más importantes de mi querido Ben Grimm. Y aquí va una anécdota que me dejó medio trastornado y que me hizo darme cuenta de que esto de las largas series de superhéroes era algo digno de estudio. Veréis, en Semana Santa de 1990 estaba de viaje de fin de curso de COU por Granada, España; y curioseando en una librería hojeé uno de los cómics Forum de los 4 Fantásticos. Mi sorpresa fue descubrir que en mi querido cuarteto fantástico faltaban Reed Richards y su esposa, Sue Richards, pero sobre todo que Ben Grimm había mutado a una especie de Súper Cosa... ¡y que tenía una novia que también era una Cosa! No entendía qué había pasado. En aquella época los cómics no nos llegaban precisamente puntuales y a menudo se saltaban etapas, y todavía recuerdo mi desconcierto ante las imágenes de la Cosa mucho más grande y salvaje. ¡Pobre Ben!
Allí constaté que los guionistas tenían que ingeniárselas como fuera para mantener viva una colección que ya llevaba unos 25 años en marcha. Después de la época dorada de John Byrne, quien se encargó de guionizar la colección fue Steve Englehart y, para dotar de interés a las nuevas aventuras del cuarteto, promovió dos cambios esenciales que, en mi opinión, fueron muy valientes en su momento: el primero, apartar temporalmente del grupo al líder, Mr. Fantástico, y también a Sue Richards, que se marcharían una temporada de descanso para cuidar del joven Franklin. El segundo fue mutar a la Cosa a un estadio superior y darle una novia afín... es decir, transformar a Sharon Ventura en una versión primigenia de La Cosa, más suavizada para darle un aspecto más femenino. ¡Hay que quitarse el sombrero por tener el coraje de trastocar tanto a los cuatro miembros tradicionales hasta el punto de hacer casi irreconocible al cuarteto!

Pero vayamos por partes: Englehart lo tenía complicado para mantener el nivel de Byrne y enfocó sus guiones hacia la familia, que siempre ha sido uno de los pilares del grupo. Y además, hacia la construcción de tramas centradas en aspectos muy mundanos como las relaciones de pareja. Por un lado, en estos números encontramos que Johnny Storm, que está casado con Alicia Masters (ya sabéis, la ex de Ben Grimm), tiene que mantener un equilibrio con el cuarto miembro del grupo ahora que la pareja Richards está fuera: el regreso de la siempre aburrida Crystal de los Inhumanos, su primera pareja. Porque ahora, el señor-no-sé-qué-hacer Antorcha Humana parece volver a tener sentimientos por ella. ¡Hostias! Qué mal rollo, ¿no? Mientras tanto, Ben intenta sacarse de la cabeza al amor de su vida, Alicia, y poco a poco se enamora de Sharon. ¡Esto es romantasy de calidad, hombre!
Y por otra parte, para completar el cuarteto, tenemos a Sharon Ventura, una luchadora con la que experimentaron usando drogas para aumentar su fuerza. Cuando llega a las páginas de los 4 Fantásticos de la mano de Ben, ya ha dejado atrás aquella fase y tiene el sobrenombre de Ms. Marvel (poco original, todo hay que decirlo). Es muy interesante ver cómo su personaje, al menos en los primeros números, tiene fobia a los hombres. Se da a entender implícitamente que fue violada durante los meses anteriores y eso es algo que no suele aparecer en estos cómics (al menos en aquella época) y demuestra cómo Englehart quería dar también un aire serio a sus personajes. Lástima que no pudiera continuar con esa línea más crítica. Aunque, claro, tampoco le dio mucho descanso a la pobre Sharon teniendo en cuenta cómo la transformó después, otorgándole la misma maldición a través de rayos cósmicos que sufre el superhéroe más atormentado de la casa Marvel: Ben Grimm.

Estos números, pues, destacan por los líos familiares y, sinceramente, me parece bien. Humaniza todavía más a los superhéroes y da a la colección un aire folletinesco como nunca antes. Pero claro, también hay que poner algunos enemigos de vez en cuando con los que repartir golpes adecuadamente y además mantener un equilibrio con otras tramas para tocar perspectivas más cósmicas. En ese aspecto, Englehart no sale demasiado bien parado: regresan viejas glorias como Diablo, el Alto Evolucionador y especialmente el Dr. Doom, empeñado en recuperar el trono de Latveria (en manos de su clon). Pero son aventuras sin especial interés.
Y en cuanto a las tramas cósmicas... peor todavía. Ahora Ben es el líder del grupo y tiene que tomar decisiones trascendentales, pero las que implican viajar por el cosmos o incluso a la Zona Negativa... sin Reed Richards no tienen demasiado sentido. Además, encontramos varios crossovers con otras colecciones que dejan las aventuras un poco desamparadas a veces. Incluso se pretende cerrar flecos con la raza de los Todopoderosos que conocimos en Secret Wars. En conjunto, poca cosa.
Hasta el punto de que acabas disfrutando más de capítulos más físicos y menos especulativos, como una batalla final entre la Cosa mutada y Hulk (gris)... un combate que por primera vez parece ganar Ben Grimm (lástima de la absurda interrupción final).
Así pues, en este volumen titulado sabiamente como Todo queda en familia, nos encontraremos con problemas familiares marca de la casa y con un cambio de aspecto radical de Ben Grimm, cuyo origen quizá podría haber estado un poco más elaborado, todo hay que decirlo. Pero fue una decisión valiente que debió sorprender muchísimo a los fans (a mi yo de 17 años que estaba de vacaciones os puedo asegurar que sí) y que apruebo de todo corazón, aunque los guiones de fondo no tengan el mismo interés.
En cuanto al apartado gráfico, este periodo cuenta con la colaboración de John Buscema, Paul Neary, Keith Pollard y Kieron Dwyer en el Fantastic Four Annual #21 y sinceramente todos me han parecido muy buenos. Todos siguen un estilo clásico sin estridencias que otorga cohesión al presente volumen. No tenemos números con un dibujo ni unos acabados malos excepto el último, el Hulk #350 en manos de Jeff Purves, que me ha parecido un poco desconcertante, quizá por el contraste con los dibujantes antes mencionados.
En el siguiente volumen continuarán las aventuras de Englehart al frente de estos 4 Fantásticos tan especiales. ¡Seguiremos el culebrón muy de cerca!
Eloi Puig
17/05/202
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