Calle Berlín, 109
NOVELA
 
     
 
 
 
 

CARRER BERLÍN, 109
Calle Berlín, 109
(2013)

Susana Vallejo

Editorial:
Rosa dels vents
(2013)


Colección:
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Núm:
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Páginas:
318

Otras ediciones:

2013 Plaza Janés

 
     
Calle Berlín, 109

Aún retengo en el paladar el formidable sabor del último cuento que he leído de Susana Vallejo: "Gracia", integrado cómodamente dentro la antología Mañana Todavía, cuando me he puesto a atacar su penúltima novela: Calle Berlín, 109.

Me atrevería a decir de que Calle Berlín 109, es una novela muy personal de Susana Vallejo una obra donde ha añadido algo más que una trama de ficción. La autora ha vivido los últimos años cerca de esta calle y conoce el barrio; un barrio popular y de toda la vida como es Sants. Y me ha parecido que Vallejo quería hablar más de la gente de su barrio, de las pequeñas historias de muchas personas anónimas alrededor de un eje vertebrador como es un edificio en concreto situado en la frontera invisible entre el distrito de Sants y el del Eixample que no de una trama que persiguiera resultadors más abrumadores.

Calle Berlín no es una novela policíaca porque la trama que podríamos incluir dentro de esta etiqueta es débil y poco consistente, sólo sirve como excusa, es un leitmotiv que se repite de vez en cuando pero que no es realmente el centro de la nuestra atención. Tampoco podemos hablar de una novela fantástica aunque aparezca un fantasma pues el papel de éste es superficial y sólo se utiliza puntualmente sin que su intervención sea casi nunca importante. En cambio, la obra tiene puntos a favor para ser considerada una nove la costumbrista de pleno siglo XXI, de plena época de crisis social y económica donde sin analizar las causas y los porqués, se nos describe la vida cotidiana de unas personas que comparten bloque, eso sí, vidas aliádas con una salsa extravagante que busca reflexiones ante la muerte pero también enaltecer los sentimientos más básicos como amor, el deseo y sobre todo la amistad.

Vallejo reivindica la convivencia vecinal; el hecho de que hoy día todo el mundo parezca un extraño a los ojos de los demás pero que en momentos cruciales, en conflictos importantes, se puedan ayudar unos a otros. Tiene ese espíritu crítico sobre el distanciamiento de las personas; a la autora le gusta la vida de barrio, de comunión vecinal y lo refleja en esta novela.

Como decía, la trama policíaca que se centra en la investigación de un asesinato vinculado al bloque de la calle Berlín, 109 es superflua y sólo sirve para presentarnos a los personajes que lo habitan. Sí, las personas son la clave de la novela. Susana Vallejo se está erigiendo como una gran retratista, una autora capaz de provocar empatía inmediata con todos y cada uno de los personajes principales que salen. Tan sólo el mosso d’esquadra medio retirado que investiga el caso es un personaje que no mantiene el mismo pulso que los demás ... pero es normal, su papel es débil en la historia. El verdadero placer es ir descubriendo los secretos escondidos de todos los miembros de esta comunidad distante; como se van resolviendo y cómo se van acercando unos vecinos que en buena parte de los casos no conocen los nombres de los otros. Aquí radica el esfuerzo de la autora: personificar los problemas, los sentimientos de sus personajes y hacer que nos los sintamos cercanos, incluso en supuestos tan alejados de nosotros como son tener un mafioso o una puta en el rellano de la escalera.

Por otra parte, hay que hablar un poco de la debilidad de la trama policíaca. No es que no esté bien resuelta sino que no provoca en ningún momento ningún tipo de empatía con el lector hasta el punto de que si no se resolviera el asesinato no nos importaría. Aquí la autora ha pecado de poca mano izquierda, al centrarse al 100% con los personajes y ha dejado de lado otros aspectos que hubieran podido dejar la novela en una posición más elevada. Aunque su prioridad fuera hablar de las personas, algo más de intriga no hubiera ido mal.

Una novela pues predestinada a entrar bien, donde los nombres propios de los personajes resuenan con fuerza y ​​donde intentamos adaptarnos a sus sentimientos. Una novela que peca de cierta sencillez, con un estilo directo y ameno que atrapará a cualquiera. Una prosa efectiva pero poco literaria. En definitiva una buena obra para matar el tiempo pero que al pasar unos días sólo le recordaremos los momentos intensos de las miradas, las sonrisas, las pasiones escondidas o las amistades reencontradas. No su trama argumental.

Eloi Puig, 20/10/14

 

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