Carrie
TERROR CIENTÍFICO
 
     
 
 
 
 

CARRIE
Carrie
(1974)

Stephen King

Editorial:
Males Herbes
(2026)


Colección:
Distorsions

Núm:
130

Pàgines:
266

Traductor:
Míriam Cano


Lectura del 2002:







Editorial:
La Magrana
(1999)


Collección:
L'esparver

Núm:
147

Páginas:
367

Traductor:
Andrew Langdom- Davies

 


 
     
Carrie

Es difícil, verdaderamente complicado, leer una obra de Stephen King que no haya sido adaptada al cine o a la televisión. Y aunque a menudo los resultados de estas adaptaciones son mediocres o incluso deplorables (si no asististeis a la divertida conversación sobre este tema que mantuvieron Ivan Ledesma y Grady Hendrix en la CatCon2024, podéis verla aquí), a veces hay algunas que trascienden más allá y se convierten en parte de la cultura popular.

Carrie podría ser un ejemplo paradigmático: una adaptación más que correcta y unas imágenes impactantes que en los años setenta debían de resultar aterradoras y que nos llevan al momento culminante de la primera novela que publicó King (recordemos, sin embargo, que la primera que escribió es La larga marcha)... y que le abrió las puertas para convertirse, con los años, en el Rey absoluto del terror. Yo mismo vi primero la película de Brian de Palma y muchos años después, en 2002, leí la novela traducida en la colección L’Esparver de La Magrana. Ahora, Males Herbes nos presenta una nueva traducción de Míriam Cano.

El hecho de que ya conociera la historia de Carrie y de sus poderes telequinéticos, tanto a través de la lectura de hace veintidós años como de las películas que se han dedicado al personaje, no ha impedido en ningún momento que esta relectura haya sido plenamente satisfactoria. La temática y las técnicas que emplea el autor de Maine quizá ahora resulten más conocidas para los lectores, pero creo que a mediados de los años setenta debían de producir más de un choque entre la crítica y el público.

Hablemos un poco de la estructura de la novela y de cómo el autor no oculta en ningún momento las capacidades psíquicas de Carrie, una chica introvertida que malvive recluida en una casa donde su madre, una fanática religiosa, le impide tener un desarrollo social normal para una chica de su edad. King, desde la primera página, ya expone al lector que Carrie es especial, que tiene un pasado un tanto turbio, con episodios extraños ocurridos en su casa. Uno de los rasgos más atractivos del desarrollo de esta historia, desde que conocemos los poderes de Carrie, es que la trama no es lineal: King narra la vida de Carrie de forma caprichosa, combinando pasado y presente a través de noticias aparecidas en recortes de periódicos, citas, testimonios de la noche del baile o de las semanas previas. También aporta a la historia artículos científicos, tanto del pasado como de estudios posteriores a los hechos cruciales que rodearán a Carrie White en la fatídica noche del baile de fin de curso.

Esta es una forma bastante original de acercarse al problema, al clímax, desde diversas direcciones temporales. Pero es que Stephen King tiene la capacidad de mantenernos enganchados a las páginas de la novela desde el principio, aunque a menudo deje constancia de lo que ocurrirá en el futuro. El libro va acumulando tensión a medida que avanza y el lector va descubriendo, sin ninguna complicación, pistas y detalles de los hechos que acabarán desencadenando el desastre en el pueblo. King hace un gran trabajo adelantándonos un resultado sin saber cómo se llegará a él, cuál será el mecanismo desencadenante de la masacre.

Hablemos un poco de la premisa desde la que la vida de Carrie White empieza a cambiar a marchas forzadas y que provocará el terror en su pequeño mundo. Carrie es tímida, es una chica sin apenas amigas y es carne de humillaciones y malos tratos. Lo que hoy llamaríamos acoso escolar. Pero en su casa tampoco encuentra consuelo: vive con su madre, una persona dura y de una fe estricta e inquebrantable. Una madre que no le ha enseñado nada de la vida. El día en que comienza nuestra historia tiene un episodio vergonzoso y humillante en las duchas femeninas del instituto. Tan escandaloso que incluso llega a intervenir la dirección del centro, tan ignominioso que incluso una de las agresoras se arrepiente de lo que está haciendo e intenta acercarse por primera vez a Carrie, ayudarla, intentar expiar su mala conducta.

King realiza una crítica en toda regla a los abusos infantiles, especialmente los psicológicos, pero también aprovecha para introducir una importante cuña contra la sumisión religiosa y el fanatismo relacionado con las creencias. Y cómo los niños pueden recibir con mayor intensidad los estímulos de adultos que viven volcados en creer en dioses terribles sin darles la oportunidad de pensar por sí mismos o de decidir, cuando sean mayores, si quieren seguir o no los preceptos de cualquier religión (en este caso, de los fundamentalistas cristianos que campan por EE. UU., tanto en los años setenta como en la actualidad). Y este punto también nos lleva a hablar del sexo reprimido de la madre, escondido bajo esa espesa capa de religión y la total falta de empatía hacia la pubertad de una hija asustada, de cómo el cuerpo y la mente de una chica como Carrie despiertan... en un entorno que no le es nada propicio.

Como decía, pues, tanto si ya conoces la historia como si es la primera vez que te enfrentas a ella, King no quiere ocultar que Carrie White posee unos impresionantes poderes latentes. Nos lo recuerda constantemente. Tampoco pretende retrasar el clímax, pero, como es obvio, tiene que prepararlo, tiene que conseguir que el lector se interese por un momento del futuro en el que todo estallará de alguna manera. El libro va acumulando tensión a medida que avanza, pues el autor va dejando pistas, detalles de ese momento culminante que se acerca de forma inexorable. Y eso es una genialidad.

«Esto ya lo he explicado, sobre todo ante la comisión White, que lo recibió con incomodidad. Después de doscientos muertos y una ciudad entera arrasada, es muy fácil olvidar una cosa: éramos criaturas. Éramos criaturas. Éramos criaturas que hacíamos lo que podíamos...»

King retrata muy bien el paso de la inocencia de Carrie por los asuntos de la juventud, cómo descubre un mundo que le había sido negado por la ortodoxia de su madre, cómo de repente brota en ella la esperanza de verse tan normal como las demás chicas de su curso. Aquella sensación de haber dejado atrás los malos momentos, la indiferencia de unos y el desprecio de otros. Un mundo mágico, irreal, que Carrie percibe de reojo mientras su mente intenta aferrarse a la realidad, a no dejarse seducir por promesas o por visiones que pueden ser falacias. Quizá el principal golpe de todo esto, el mazazo que King ejecuta con precisión sobre Carrie la noche del baile, sea descubrir que, por mucho que luche por ser normal... nunca será aceptada, siempre será vista como alguien ajeno al mundo en el que vive. Y eso duele terriblemente. Un dolor que se paga con sangre.

La lectura de Carrie me ha vuelto a poner un poco nervioso. Hace veintidós años, en La Biblioteca del Kraken, destacaba su intensidad y cómo los sentimientos más humanos (timidez, miedo, envidia, inseguridad, rabia y, naturalmente... ira) están perfectamente encajados en la historia y son utilizados magistralmente, y todos estos sentimientos nos conducen, repito, por una trama en la que el autor anuncia claramente cuál será el final y qué ocurrirá a grandes rasgos. Aun así, no puedes evitar ponerte nervioso y angustiarte a medida que se acerca ese esperado clímax.

En Carrie no encontraréis sorpresas ni giros de guion. Es una historia de tensión sostenida, de suspense en aumento constante. Una trama que podemos clasificar, si queréis, como terror psicológico o quizá, aún mejor, como terror científico (en el libro se habla de genes recesivos), pero que, por la manera en que King nos la expone, siempre será uno de los clásicos del terror del siglo XX; la novela que inició su fulgurante carrera.

Y que Males Herbes nos traiga esta nueva edición es especialmente apropiado, teniendo en cuenta que el próximo otoño se estrena una miniserie basada en la novela, guionizada por un peso pesado del terror de Hollywood: Mike Flanagan. Vale la pena volver a leer la novela antes. Y si nunca lo habéis hecho... ¿a qué esperáis?

Eloi Puig
09/08/2026

 

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