Bioko
FANTASIA HISTÓRICA/ CF- VIAJES EN EL TIEMPO
 
     
 
 
 
 

BIOKO
(2013)

Marc Pastor

Editorial:
Ara Llibres
(2013)


Colección:
Amsterdam
Llibres


Núm:
---

Páginas:
423


 
     
Bioko

Hace un par de años descubrí a Marc Pastor con El año de la plaga, a la que consideré mi mejor lectura de género fantástico en catalán del 2011. Marc Pastor vuelve a la carga este 2013 con otra novela que combina lo mejor de las aventuras de Salgari con los toques fantásticos de Verne. Estamos hablando de Bioko.

Mis comparaciones con estos dos monstruos de la literatura universal no son gratuitas. Ambos autores fueron contemporáneos entre sí -hablamos de finales de s. XIX y principios del XX aunque los éxitos de Verne llegaron un poco antes-, y también lo son con los acontecimientos narrados en Bioko ubicados en el tiempo a finales de los años 80 del siglo XIX. En cuanto al escritor italiano recuerdo que hace un tiempo me atreví a compararlo con un autor como Juan Miguel Aguilera sugiriendo que este era un nuevo Salgari español a raíz de la lectura de Rihla; hoy vuelvo a hacerlo con Marc Pastor afirmando que con su pequeña epopeya en Bioko también le vale el apodo de Salgari catalán. Y en cuanto a mis referencias al fantástico autor de Nantes se entenderán perfectamente cuando descubráis que el mismo Pastor lo cita en varias ocasiones en su novela.

Bioko es el nombre actual (y de siempre, vamos) de una isla del golfo de Guinea - sede de la actual capital de Guinea Ecuatorial- que en su momento fue colonia española con el nombre de Fernando Poo. (Los que tenemos una cierta edad recordamos especialmente los sellos). Una isla que se convirtió en un penal en ultramar y donde nuestro protagonista Moisès Corvo, soldado de infantería, inteligente y problemático a partes iguales, es enviado como castigo. Lo primero que hay que destacar es que el autor dedica una parte importante de la novela a sumergirnos en la grandiosidad de aquel pequeño mundo ecuatorial y de hacernos partícipes como lectores: su ambientación es magnífica y la documentación que ha trabajado el autor para ofrecernos una historia verosímil se nota en cada una de sus páginas.

Las aventuras de Moisès Corvo pues, después de un arranque de gran intensidad se van acomodando al día a día de la isla: su calor, sus gentes y sus costumbres. El autor aprovecha para presentarnos numerosos personajes y para proporcionar la información necesaria para que asimilemos el estatus de la isla y los pequeños conflictos políticos y raciales que se dan lugar. Hasta la mitad de la novela, ésta sigue una estructura lineal (exceptuando las apariciones de un misterioso equipo inglés cada cierto tiempo) con diferentes subtramas y aventuras por la isla que siempre rodean la figura de Moisès Corvo. Estas subtramas pero absorben demasiado protagonismo puntualmente de manera que se descuida parcialmente la trama principal. En algunos momentos el lector tiene la sensación de que las aventuras de Moisès Corvo no llevan a ninguna parte. Error.

Hacia la mitad de la novela, ésta se desdobla en dos líneas de acción bien marcadas, protagonizadas por diversos personajes y que a pesar de estar entrelazadas con algunos nudos en común, siguen caminos diferentes: la primera conduce a Corvo a intentar resolver los misterios de ciertas masacres en tribus aborígenes - bubis- que se han producido en Bioko, así como su relación con los compañeros del ejército y con diversas autoridades políticas de la isla. La segunda sigue los pasos de una expedición que tiene como finalidad descubrir misterios insondables que se esconden en el centro de la isla, en un entorno inexplorado. Es aquí donde la parte fantástica de la novela toma el máximo protagonismo pero curiosamente sin que Corvo forme parte de forma directa. Un hecho inusual y original. Probablemente porque el autor le tenía preparadas otras aventuras al imprevisible soldado.

Si hablamos de la parte literaria, me tengo que sacar el sombrero ante de Pastor. Su narración en estricto presente y la intensidad en que presenta una prosa llena de imágenes vívidas, diálogos realistas y un tempo muy bien llevado, roza la perfección. En cuanto a la trama y los personajes he echado de menos por un lado mayor presencia de figuras que parecían prometer mucho más como el señor Malthus o la expedición inglesa. Son almas apenas caricaturizadas; parecen esbozadas para otorgarles un papel estelar que no llega nunca pese al rol fundamental de alguno de ellos en la novela; me esperaba una mayor interacción con los protagonistas principales.

Tampoco las tramas secundarias, aunque creíbles me han dejado plenamente satisfecho. Quizás por tomar, como he dicho antes, demasiado protagonismo a los hechos insólitos que ocurrían en la isla donde la ciencia ficción toma el relevo. Pero esto no quita dos cosas: la primera, que la lectura de Bioko es excepcional y la segunda que el autor ha sabido cerrar todas las líneas argumentales abiertas de forma enérgica y sin dudas, posibilitando a la hora otras líneas que encajan perfectamente con personajes del todo conocidos por nosotros de finales del s. XIX.

Bioko ha vuelto a sorprenderme como lo hizo El año de la plaga y ha repercutiso en que el gusanillo que llevo dentro crezca para leer las otras novelas del autor: Montecristo y especialmente La mala dona. Sea como sea, Bioko está dedicada a todos aquellos lectores que desean disfrutar con aventuras bien llevadas en lugares exóticos, bien documentadas y con el valor añadido de poseer una ambientación perfecta pero también para aquellos que quieren ese punto de fantasía o de ciencia ficción, aquella adrenalina imaginativa que puede estallar en mil y una formas cuando mezclas temas como los que cultiva Marc Pastor en su novela.

Aventuras, historia y ciencia ficción en una sola novela. ¿Qué más queremos? Daos prisa! Lanzaos de cabeza a la real e histórica isla de Fernando Poo y descubriréis la mágica Bioko.

Eloi Puig, 27/04/13

 

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