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LA VOZ DE LOS MUERTOS
Speaker for the dead
(1986)

Orson Scott Card

Editorial:
Zeta bolsillo
(2009)


Colección:
Ciencia-ficción

Núm:
97

Páginas:
527

Lecturas relacionadas:
El Juego de Ender


Otras ediciones:

1988, 1990, 1997Ediciones B. Nova, 1

1989 Círculo de Lectores

1993 Ediciones B, VIB, 11

2000 Suma de letras. Punto de lectura, 80

2004 EdiocionesB. Byblos, 162


 
     
La voz de los muertos

Ya hace muchos años que me leí El juego de Ender, una de las novelas icono de la ciencia-ficción de los últimos 20 años. Una obra que tiene la capacidad de ser retenida en la mente del lector de forma destacable pues evoca imágenes impactantes debido a las situaciones extremas que sufría el protagonista: Un niño de 13 años. En fin, una muy buena novela que consagró a Orson Scott Card en lo alto de la ciencia ficción mundial.

Algunos amigos me han preguntado porque no había continuado leyendo la saga, especialmente porque el segundo volumen - La voz de los muertos- era tan o más bueno que el primero y la respuesta es fácil: Porque las críticas sobre cómo evoluciona la saga de Ender después del segundo libro - el que nos ocupa- han sido siempre tan feroces que me daba miedo quedar profundamente decepcionado y abandonar la historia. Ha sido una mala decisión, un craso error. Teniendo en cuenta que La voz de los muertos también es un libro autoconclusivo, no leerlo sería una tontería para cualquier aficionado a la buena ciencia-ficción. Y es que soy de la opinión que en líneas generales este segundo libro es mejor incluso que su predecesor. Por suerte, hace unos meses había releído el cuento original de El Juego de Ender sobre el que más tarde Card desarrollaría su novela insignia de manera que las cuestiones esenciales de la juventud de Ender las tengo frescas.

Han pasado 3.000 años desde que Ender Wiggin destruyera por completo la raza de los insectores. Ahora la civilización humana se ha expandido por 100 mundos, los ha colonizado y mantiene la comunicación instantánea a través de la red del ansible. Pero las distancias relativas siguen jugando en contra de la naturaleza humana de modo que viajar cerca de la velocidad de la luz continúa otorgando medidas de tiempo diferentes para quien viaja y para quién no. Ender se ha pasado los últimos 20 años moviéndose por diferentes colonias, para él sólo son un puñado de años pero para la humanidad han transcurrido tres milenios. Y en este lapso de tiempo la fe en torno al libro La voz de los muertos, escrito por el mismo Ender a raíz del genocidio de los insectores, ha construido una pseudoreligión de la cual l mismo es uno de los portavoces -de incógnito, pues su nombre es ahora maldito y perseguido-.

En el planeta Lusitania donde se ha descubierto la única raza alienígena inteligente hallada desde el final de los insectores, una serie de crímenes inexplicables entre los cerdis, la inteligencia dominante en el planeta, y sus observadores humanos, propicia la llegada de Ender. En Lusitania -una colonia poblada por descendientes de portugueses y brasileños-deberá luchar contra el poder local, representado en parte por el catolicismo reinante y también tendrá que hacer malabares para recibir la colaboración de los xenobiólogos que estudian el comportamiento de los cerdis. Desde la masacre insectora el gobierno terrestre se toma muy en serio los contactos con otras razas y los científicos tienen órdenes expresas de observar y no participar en ninguna costumbre alienígena para no perturbar, para no contaminar su cultura, ni siquiera se les permite dar información que pudiera ayudar a evolucionar más deprisa una raza anclada en una era parecida al período paleolítico humano.

Lo que más llama la atención, a priori, de La voz de los muertos es que no parece una continuación de El Juego de Ender: La trama, los personajes, la ambientación ... todo invita a desentenderse de la primera parte. No tenemos aquí una vulgar nueva entrega de las aventuras de Ender, si no una novela que por sí sola ya funciona y que rompe con su predecesora en muchos aspectos, de hecho casi se transforma en su antítesis. Mientras que en la primera novela reinaba un ambiente bélico, un conflicto latente y constante con la raza de los insectores, una trama totalmente centrada en un joven niño que se estaba educando para ser el soldado inmutable que tenía que salvar el mundo, en La voz de los muertos, el argumento gira en torno a una serie de misterios en otro primer contacto que son el leitmotiv de la historia. Aquí los personajes secundarios son esenciales y la diplomacia y el intercambio cultural vitales. La fuerza bruta, el choque desesperado que teníamos en mente una vez leída la epopeya del joven Ender se transforma aquí en un sutil rompecabezas donde hay que encajar aspectos tan diferentes como el choque de culturas, la religión, los dramas familiares y la lucha de lealtades. Todo ello atado con una trama que busca la redención personal de Ender frente sus pecados de genocidio.

El mismo Ender es aquí muy diferente al muchachito que destruyó toda una civilización. Aquí tiene un aire mesiánico, pseudorreligioso, una madurez rodeada de una áurea de seguridad y sabiduría, como el Luke Skywalker de El retorno del Jedi ... incluso exagerando un poco como el Paul Muad'dib de Dune. Quizá esa personalidad que parece sobreponerse a los demás de forma tan nítida es un aspecto que he encontrado un poco exagerado pero que por el trasfondo de la historia no es importante.

Otro elemento que Card introduce que resultará importantísimo en las otras novelas  de la saga: el nacimiento de una inteligencia artificial que da más juego aún a la comprensión entre especies. El organismo virtual Jane será más que protagonista en otros libros pero aquí también tiene un papel destacado. Como puede verse pues, La voz de los muertos tiene muchos elementos que rompen con la claustrofobia de los entrenamientos de El Juego de Ender, que miran más allá desarrollando muchos otros temas como la mencionada IA, el viaje interestelar, la política, la nueva manera de acercarse a razas inteligentes o el mezclar un misterio científico con una búsqueda interior más de carácter filosófico para expirar culpas involuntarias.

Tiene todos los elementos para ser una de las mejores novelas de Orson Scott Card que contrasta visiblemente con alguna de las últimas propuestas de este autor (Tratamiento invasor) y de paso ser reconocida como uno de los mejores trabajos de los años 80, como lo evidencian el haber ganado los tres premios más prestigiosos de la ciencia ficción anglosajona: El Hugo, el Nebula y el Locus, además, sólo un año después de haber también barrido a los competidores con El Juego de Ender

Hay que leerla y saborearla para ver las posibilidades que nos da la ciencia ficción imaginada Orson Scott Card. Vale la pena.

Eloi Puig, 16/02/10

 

Premios:

1986 Nebula

1987 Hugo

1987 Locus

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