FANTASÍA HEROICA
 
     
 
 
 
 

LA MALDICIÓN

(2004)

Francisco Javier Illán Vivas

Editorial:
Nausícäa (2005)

Colección:
La Cólera de Nébulos

Páginas:
289



 
     
La Maldición

Podríamos decir que a Francisco Javier Illán Vivas le gusta el riesgo. Ha tenido el valor de lanzarse a una piscina oscura sin saber si encontrará agua, barro o nada. Si se sumerge en el agua, Illán podrá ponerse a nadar tranquilamente mientras siente como lo refresca el líquido vital; si topa con el barro, sus brazadas serán dificultosas y sólo saldrá de la piscina con mucha fuerza de voluntad y si finalmente no encuentra nada, un espacio vacío, el golpe puede ser demoledor.

Estas burdas metáforas son para ilustrar los posibles caminos a que puede llevar la publicación de La Maldición, la primera entrega de la saga La Cólera de Nébulos. Illán ha asumido un riesgo: Cuando las actuales pautas que parecen triunfar dentro de la fantasía épica y heroica son las de aventuras complejas, con personajes ambiguos, con detallados mundos donde desarrollarse y donde el autor da giros argumentales y juega con el lector para llamar a su atención en un género bastante desvalorado y que sólo ha renacido a través de reconocidas obras que siguen en mayor o menor medida estas características, Illán |vuelve a los orígenes presentándonos una novela de fantasía heroica donde prima la pura aventura y la sencillez, los personajes con actos honorables y los malos más sádicos, los dos bandos eternos enfrentados de forma clara: El bien y el mal, sin matices, sin complejos.

Otro riesgo (o quizás un motivo para estar orgulloso) es que Illán proviene de otro campo literario: La poesía, y si no me equivovo ésta es su primera novela. Que haya sido de fantasía, un género como decía antes difícil de vender, difícil de que cuaje entre el gran público, no deja de ser atrevido y digno de respecto.

Pero hablemos del libro. Fantasia heroica al viejo estilo, ¿es bueno o malo? Obviamente ni una cosa ni la otra. Todo depende de la pericia del autor cuando nos transmite su historia. Illán tiene dos atributos destacables: Entretiene y escribe bien, o sea te hace sentir cómodo leyendo el libro y posee buenos recursos literarios como para afirmar que la obra está trabajada; pero tiene que mejorar en otros aspectos (según mi modesto entender) como son tejer un argumento más sólido y sobre todo trabajar más a los personajes.

Fijémonos primero de las partes menos conseguidas del libro como el argumento. La novela empieza mal. Siendo claro y conciso el primer capítulo es el peor de todos, en tan sólo quince páginas se nos presentan los personajes, el escenario donde se desarrolla la acción (de forma confusa, con demasiados nombres y hechos históricos) y como colofón la misión, el hito que habrán de emprender los héroes vertida en las últimas líneas del capítulo sin entender todavía lo que estás leyendo. Es un comienzo precipitado, con demasiado espectativas y dejando al lector estupefacto. Pero Illán va enderanzo la situación a medida que la novela avanza, los personajes se sitúan, el mundo se define mejor a pesar de continuar un poco confuso por la sobreinformación histórica y la falta de un mapa dónde situarse, y la acción avanza a buen ritmo. Cuanto más leemos, más cómodos nos sentimos con la novela y el buen ritmo inculcado por el murciano hace que nuestra satisfacción aumente a medida que leemos más capítulos.

El otro punto negativo son los personajes: Planos, sin evolucionar lo más mínimo y sin ningún tipo de carisma. Dos héroes a través de los cuales el autor nos va descubriendo más cosas de su mundo particular en un viaje a través de una geografía y una historia que sólo se vislumbra pero donde son simples conductores sin vida. Creo sinceramente que aquí está la parte más floja de la novela y la que se tendría que mejorar más por las futuras entregas de la saga, apostar por la credibilidad de los personajes.

Pero no todo son puntos débiles. Como decía antes, Illán, a pesar de provenir de un campo literario tan diferente como es la poesía sabe entretener al personal, tiene un estilo propio y un buen ritmo y eso es importante pues te motiva a seguir la historia y te anima a continuar leyendo, lástima de algunos altibajos como la precipitación a la hora de concluir algunos capítulos. Después de establecer una buena atmósfera, una predisposición por parte del lector para saber cómo se resolverá la intriga, la acción... a veces se soluciona con un par de párrafos rápidos (el caso más evidente al final del capítulo "Augustos"). El autor puede hacer que los valores que hasta entonces eran importantes para el lector, se conviertan en triviales en la precipitación para acabar el capítulo.

El argumento sigue la estela de grandes historias épicas de la mitología griega: Eleazar y su fiel compañero Eostes son dos Eternos, una raza inmortal que habita en un lugar incierto. Éstos son enviados por el padre del primero, Nébulos, para acabar con una maldición histórica a la tierra de los humanos pero ellos mismos acaban provocando la ira de Nébulos al no pedir permiso para entrar en ese territorio. Tendrán que seguir en el mundo de los humanos sin sus poderes especiales y finalizar las tres tareas que les ha encargado Nébulos para saldar su atrevimiento. (No, a mí tampoco me queda claro porque Nébulos castiga así a su hijo si él mismo lo indujo a vencer la Maldición) Durante su viaje por las naciones humanas, los dos héroes conocerán guerras, amores e infortunios, pero sin que éstos formen realmente parte del núcleo argumental, si no como decoración. Curiosamente esta decoración es la parte que se le da mejor en Illán; en cambio el argument principal queda a menudo difundido y sin recursos. El autor tiene más cuidado de la ambientación de la novela que del hilo argumental en sí.

Illán bebe de diversas mitologías para inspirarse (sobre todo de la griega y la nórdica). De hecho, la novela recuerda en cierta medida a las épicas novelas de Homero. Este hecho es interesante pero al mismo tiempo extraño, pues el autor utiliza nombres propios de estas mitologías (Zeus, Olimpo, bersekers, cíclope, Asgard) y nombres mutilados de la geografía de la Tierra: Samarchanda, Afria, mihrabs... y eso hace pensar en que la novela está ambientada en una Tierra de tiempos ancestrales. Si no se así, y la novela está ubicada en un mundo imaginado por el autor, la utilización de nombres tan parecidos sólo ayuda a la mencionada confusión (cuando oigo hablar de Samarcanda pienso en el Asia central, el Olimpo en Grecia, en Asgard como en Escandinavia... y sin un mapa que me situe acabo muy despistado). Da la sensación que a diferencia de otras obras donde sobran páginas, a ésta le faltan. Hacen falta más páginas para cohesionar el mundo fantástico de La Cólera de Nébulos, para definir mejor su historia y sus rasgos fundamentales. Illán plantea un escenario ambicioso pero lo hace ahorrándose líneas de texto y eso da una imagen incompleta. La ambición del escenario merece que el autor se recree más en él.

Espero sinceramente que Francisco Javier Illán encuentre agua cristalina cuando se hunda en la superficie de la piscina, pero si topa con barro creo que tiene suficientes recursos y talento como para nadar y salir. Lo qué seguro no encontrará es el vacío, pues parece que la novela ya va por la tercera edición y poco a poco se va dando a conocer. La Maldición puede parecer una novela iniciatica y no destacar por encima de otras del género pero si la situación se reconduce un poquito, Illán, con la rica prosa que posee y el ritmo constante en que hace mover la novela, se puede convertir un autor a tener en cuenta dentro del género fantástico estatal. Le hace falta suerte y continuar escribiendo, cuánto más mejor.

 

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