FANTASÍA HISTÓRICA
 
     
 
 
 
 

JONATHAN STRANGE I EL SENYOR NORRELL
Jonathan Strange & Mr. Norrell
(2004)

Susanna Clarke

Editorial:
Empúries- Salamandra (2005)

Colección:
Narrativa

:
258

Páginas:
829

Otras ediciones:

ESPAÑOL
2005, Salamandra, Narrativa


 
     
Jonathan Strange y el señor Norrell

Pocas veces el protagonismo principal de una novela es la magia. No estoy hablando de que la magia sea un elemento importante de esta novela (que lo es) si no que la magia, aquella distorsión de la realidad que no puede explicarse científicamente, aquel milagro que no puede vincularse a la acción divina, aquella perplejidad indescriptible que sentimos sobre una cosa que no podemos entender... es el verdadero núcleo de esta historia provocando que incluso los personajes principales pierdan protagonismo.

Susanna Clarke es un autora nueva que se ha enfrascado durante 10 años en la creación de una novela de fantasía histórica que tendría que ser un libro de referencia de este subgénero a partir de ahora, pues nos encontramos con 795 páginas (829 en la edición catalana) de pura literatura, de pasajes magníficos y de personajes carismáticos. Clarke no solo consigue mostrarnos la magia en su estado más puro y fantástico si no que nos traslada a un universo conocido, La Inglaterra de principios del siglo XIX, para mezclar a la perfección la novela histórica con la fantástica, para enlazar acontecimientos reales con hechos mágicos que se meten en aquellos períodos donde la historia no llega a explicarlo todo. Clarke se basa en la mitología inglesa protagonizada por las hadas para ofrecernos una historia extraída directamente de las raíces y las creencias populares del país.

A principios del siglo XIX la magia en Inglaterra no existe como tal; los magos, agrupados en asociaciones de estudios teóricos sólo discuten y recuerdan las hazañas de los magos de siglos pasados, sobre todo de uno: El Rey Cuervo que durante muchos años gobernó diferentes reinos, practicó la magia más poderosa, fue aliado de las hadas y nadie nunca le hizo sombra. Pero su legado se ha perdido y nos encontramos con que en 1806 nadie recuerda cómo hacer magia auténtica. Sin embargo, el encuentro de un auténtico mago que practica la magia (el Señor Norrell) hace cambiar los planteamientos de la sociedad del momento. Norrell desea retornar a Inglaterra la magia inglesa para que pueda defenderse de sus enemigos. Junto con el señor Strange, su discípulo, lucharán para devolver a la magia inglesa su gloria pasada.

Pero los dos magos tienen caracteres contrapuestos y maneras de hacer muy diferentes. Strange quiere experimentar y por lo tanto lucha en las guerras napoleónicas como mago mientras que Norrell prefiere el estudio de sus libros y la precaución. Las intenciones de ambos son buenas pero ya se sabe que el infierno está lleno de buenas intenciones y la magia puede llegar a ser muy peligrosa, sobre todo si hablamos de la magia relacionada con las hadas, la magia feérica. Así pues, mientras los magos practican magia en la Inglaterra del siglo XIX también las hadas realizan su propia magia ahora que parece que los viejos caminos vuelven a estar abiertos ...

La historia de Jonathan Strange y el señor Norrell no deja de reflejar la esencia de todos nosotros: La vieja dualidad entre la mente conservadora, el miedo a lo desconocido y la paciencia por un lado y la mente liberal, las ansias de experimentación y la audacia por otra. Strange y Norrell son dos partes opuestas de lo que somos todos. Dos partes que a veces se complementan y trabajan juntas pero que a menudo discuten entre ellas y cada una coge su camino. Sin embargo, estas discusions son las que hacen mover el mundo. Sin la primera se avanzaría demasiado deprisa y de forma descontrolada y sin la segunda demasiado despacio de forma que acabaríamos por sucumbir.

La autora escribe de forma magistral. Posee un estilo irónico y elegante de manera que te parece estar leyendo una novela del siglo XIX. La alta sociedad de la Inglaterra de la época queda perfectamente reflejada bajo la pluma de Clarke. Las costumbres, el lenguaje aristocrático, todo está plenamente definido en la novela. Las reglas de cortesía y de apariencia rigen el comportamiento de los personajes... e incluso de los magos (que no dejan de ser caballeros).

De hecho, Clarke no muestra nunca los límites de la práctica mágica, no nos describe casi nunca cómo se hacen los sortilegios, no nos da golpes de efecto con palabritas en latín. La magia inglesa tanto puede hacer cambiar el clima como resucitar un muerto reciente. El único límite mágico que se impone es precisamente el del honor de los caballeros magos: A una pregunta que le hace Lord Wellington (jefe supremo de las fuerzas aliadas contra Napoleón) al Señor Strange que dice "¿Un mago podría matar a un hombre?", éste le responde: "Supongo que un mago sí, pero un caballero no". En esta sentencia vemos claramente en qué consiste la magia inglesa. No se puede matar directamente a una persona (ni siquiera Napoleón) pues sería vergonzoso y faltado de honor, pero podemos ponerle tantos obstáculos como sean necesarios.

Clarke utiliza numerosos pies de página para dar más profundidad al texto, desarrolla fuertemente a los personajes, proporciona muchos datos reales de la época... y todo para que tengamos la sensación que realmente esta historia pasó... o podría haber pasado. Los escenarios son totalmente reales... York, Londres, La península Ibérica invadida por los franceses, Venecia... los personajes reales también: Ministros ingleses o el poeta Lord Byron (por cierto que parece que Venecia y Lord Byron inspiren particularmente a ciertos autores de fantasía histórica. Tim Powers también utilizó fuertemente al poeta inglés y Venecia en el mismo periodo histórico en una de sus obras más memorables: La Fuerza de su mirada).

Pero no es oro todo lo que reluce. En alguna ocasión podemos pensar que le falta un poco de ritmo o que es una novela demasiada larga, pero el estilo delicioso de Clarke nos obliga a continuar leyendo, más para continuar disfrutando de la lectura que por el argumento en sí, que aunque interesante no es especialmente adictivo. Ciertamente, en la parte central de la novela parece que la autora pierda un poco el norte con respecto a la trama argumental pues ésta se vuelve difusa. Y el final, algo ambiguo no es tan redondo como se habría esperado.

Pero no nos engañemos, esta novela es una pieza muy importante en el panorama actual fantástico, y no sólo por su calidad indiscutible si no por otros detalles: Una novela desconocida que se ha publicado en una editorial que no es de género con los riesgos que eso comporta o la salida casi inmediata del libro tanto en catalán como en castellano le otorgan una apariencia de normalidad poco conocida en una novela fantástica para adultos. Esperemos que la magia de Jonathan Strange y el señor Norrell dé nuevos aires a la literatura fantástica actual para que al menos, ésta sea tratada con el respeto que se merece.

 

Premios:

2005 Hugo

2005 Locus (mejor primera novela)

 

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