FANTASÍA- FICCIÓN
 
     
 
 
 
 

HOMÚNCULO
Homunculus
(1986)

James P. Blaylock

Editorial:
Ultramar (1990)

Colección:
Grandes Éxitos Bolsillo

Núm:
103

Páginas:
286


 
     
Homúnculo

Tengo que reconocer que el subgénero denominado Steampunk siempre me ha despertado mucho interés. Si encima, hallo ante mi una magnífica portada de Antoni Garcés (tengo debilidad por sus ilustraciones) el resultado es que compro la novela sin saber casi nada de lo que puedo encontrar dentro… grave error por mi parte porqué precisamente lo mejor de esta noevla es la portada de Garcés.

Como decía, siempre he tenido una fascinación por la corriente del Steampunk (punk a vapor), un nombre que parodia el movimiento ciberpunk de los años 80 y 90. El Steampunk hace referencia a novelas, a ideas basadas en la época victoriana inglesa, a caballo entre el siglo XIX y el XX cuando la innovación tecnológica hacía milagros cada dos días y donde la exploración de la Tierra aún no estaba finalizada y por tanto abría las puertas a la imaginación y la fantasía. Hoy en día uno de los máximos exponentes de esta corriente (aunque con reservas) es China Miéville y su obra sobre Bas-Lag que no es el Londres sofocante post-industrial pero sí algo mucho peor…

Blaylock fue uno de los fundadores del Steampunk, juntamente con otros autores, amiguetes suyos, como era el conocido Tim Powers. De hecho Blaylock realiza un pequeño homenaje a su amigo Powers proporcionando su apellido a uno de los personajes de la novela, así como mencionando más de una vez al fictício poeta Ashbless que tanta importancia tendría en Las Puertas de Anubis. Pero Blaylock no es Powers y Homúnculo no es Las Puertas de Anubis, de hecho Homúnculo queda como una sucesión de hechos mal atados i de ideas curiosas que no desembocan en nada.

Para empezar, la novela está mal diseñada, con unos precedentes que no conocemos y que se nos explican mal durante el curso de la novela, con unos personajes sin rumbo que no saben por donde navegan ni que finalidades y motivaciones tienen en medio de una historia inconnexa y a veces ridícula, llena de zombies, extraterrestres minituarizados, naves espaciales de pacotilla y de un dirigible que vuela conducido por un muerto y que nadie sabe exáctamente para qué sirve (por no hablar de las cuatro cajas de madera que hacen volver loco al lector)

Realmente, pocas veces he leído una novela tan imaginativa pero con un argumeto tan poco claro. Al hecho de querer centrar la acción en muchos lugares a la vez (que no creo que sea malo) se suma que el autor da muchas cosas por sabidas y que marea al lector constantemente con situaciones poco lógicas que no aportan nada a la obra. Encima, algunos errores evidentes de traducción como el hecho de intercambiar nombres en ciertas escenas de acción, provocan aún más, esos momentos de confusión y desconcierto de los que hablaba.

A veces la acción está bastante desarrollada i merece la atención de un lector paciente que da oportunidades a Blaylock para que se explique, pero al siguiente capítulo vuelve a caer en la inercia y a los sinsentidos de que hablaba. La ambientación de la novela es correcta:Aquel Londres sucio y decayente de finales del sigle XIX, pero visto a través de los ojos de unos personajes sin carisma y sin rumbo, mal definidos y demasiado estereotipados queda en poco más que un escenario con cierta personalidad.

En general, pues, una novela que intenta captar la atención del lector con recursos más del fantástico que de la ciencia ficción, que pretender garantizar una continuidad pero que acaba siendo un desbarajuste de los grandes, con momentos curiosos pero mal desarrollada, que si no fuera por mi predisposición hacía el Steampunk, no dudaría de llamarla mala.

 

 

Premios:

1987 Phillip K. Dick

 

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