CF- POST-APOCALÍPTICA
 
     
 
 
 
 

EL MÓN FOSC.
TALPS

(2018)

Jordi de Manuel

Editorial:
Jollibre
(2018)


Colección:
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Núm:
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Páginas:
268

Otras ediciones:

No existe traducción al castellano

 
     
El món fosc. Talps

Jordi de Manuel es probablemente el autor catalán del que he leído más novelas y antologías y por tanto pensaba que más o menos conocía todas sus facetas literarias. Y claro, me he equivocado. Porque hasta ahora aún no había leído ninguna obra suya juvenil, y El món fosc. Talps (El mundo oscuro. Topos) se integra claramente dentro de esta etiqueta. El hecho de que sea una novela juvenil no es ningún problema obviamente. Quizás yo no sea el destinatario ideal de esta lectura pero nunca he pensado que una obra de carácter juvenil no la pudiera disfrutar como cualquier otra.

El món fosc. Talps es una novela de ambientación post-apocalíptica pero a diferencia de lo que me esperaba encontrar (sociedad rota, distópica, intentando recuperarse de algún tipo de cataclismo), De Manuel nos plantea una visión más blanca, más amable y cuanto más eficiente: una sociedad subterránea que 400 años después del fin del mundo hace vida normal y podríamos decir (dadas las circunstancias) que casi ha logrado llegar a un equilibrio y a un desarrollo tecnológico que apunta a una utopía ... o no. Porque si algo veo que el autor tenía claro es que debía engancharnos con un McGuffin importante y si existe un hecho que rompe esta bondad social es que las madres, una vez han tenido un hijo, desaparecen a los pocos años inexplicablemente y de forma permanente y nadie sabe donde ni porqué. De hecho, creo que la contraportada del libro revela demasiados datos sobre la novela al ofrecernos esta información tan precisa que sería un hecho sorprendente que por desgracia conocemos desde ell principio. En cierto modo, todo depende de la falta de información sobre el exterior que poseen los habitantes de las profundidades. Un poco como podíamos observarlo a novelas como Espejismo (Hugh Howey) pero con una visión aún más opaca que a veces cuesta de asimilar, pues a la postre sólo han pasado cuatro siglos desde que se acabó todo.

Debo confesar que me ha costado entrar en este mundo subterráneo repleto de protagonistas adolescentes. Y precisamente me ha costado porque la he encontrado demasiado perfecto, demasiado luminoso (conceptualmente hablando), observo que 400 años después, las costumbres son similares a las de ahora y la sociedad simplemente se ha adaptado a una vida diferente (trabajos y trabajos dirigidos a producir, cultivar etc) pero que en definitiva todo sigue bastante igual. En este punto echo de menos más profundidad en conceptos de trasfondo como el de la nueva iglesia o el que la sociedad recele de cierta tecnología mientras que utiliza otra de forma continuada.

Quizás este recelo inicial mio se debe a que comparaba mentalmente esta novela con uno de los referentes que he tenido en los últimos tiempos en temática subterránea como es La polilla en la casa del humo de Guillem López donde la ambientación era la contraria a esta: Sucia, industrial, malsana, pobre y peligrosa.

Como decía, Jordi de Manuel nos presenta un mundo donde todo parece funcionar de maravilla excepto por el hecho comentado antes sobre la desaparición de buena parte de la población femenina adulta. Un mundo donde las personas se han adaptado biológicamente a la falta de luz natural (por ejemplo con el cambio de color del cabello pues buena parte de la población es albina o ha desarrollado mutaciones como el color pelirojo para poder compensar la falta de vitamina D). Son aspectos interesantes que el autor coloca como si nada pero que ayuda a crear una ambientación coherente que acompaña la trama.

Nuestros protagonistas, como mencionaba antes, son adolescentes y presentan las manías y los temores típicos de toda persona de 15 o 16 años (especialmente con otros de sexo contrario). En total son seis: tres chicos y tres chicas, que interactuarán entre ellos para planear una expedición para buscar las madres perdidas. Y esto gracias al hallazgo fortuito de un robot que parece tener intenciones ocultas. Hay que decir que la tecnología robótica ha sido prohibida por los diferentes estados subterráneos como consecuencia de los estragos que causaron durante las guerras pasadas. También la iglesia de la Santa Pala (parece que la religión predominante) no quiere saber nada de los robots y naturalmente el gobierno tampoco. Esto lleva a nuestros héroes a una situación de incertidumbre en la que deberán decidir si seguir adelante con el plan o renunciar.

En mi modesta opinión, seis protagonistas son demasiado en un grupo, básicamente porque no todos ellos tienen tiempo de desarrollarse adecuadamente. Quizás sólo Edgar (quien encontró el robot) y Duna (la chica que ama) tienen suficiente carácter. Los otros son acompañantes que no acabamos de saber cómo tratar. Tienen un perfil poco definido.

La acción de la novela es muy lineal (demasiado para mi gusto) pues sólo se rompe cuando algunos personajes secundarios, miembros del gobierno de la República y de la casta eclesiástica toman el relevo. Y es lástima porque la presidenta Eva Edenson, creo que debería haber poseído un rol más importante en la historia, al igual que el jefe de la iglesia de la Santa Pala.

Pero si algo me hace confiar de un autor como Jordi de Manuel es que sabes que aunque el libro ha de formar parte de una trilogía, este lo dejará más o menos cerrado y listo. Y esto se nota en los últimos capítulos donde las explicaciones de las tramas y los misterios son los verdaderos protagonistas una vez se ha alcanzado la aventura principal. El autor, además, cierra los arcos argumentales con maestría para que quedamos satisfechos y sean coherentes con todo lo que hemos observado durante la novela pero que también tengamos ese gusanillo para saber más sobre el futuro de nuestro planeta.

En definitiva, una aventura juvenil, bien atada con tal vez una trama poco impactante pero que abre las puertas a una serie de misterios y de nuevas aventuras que seguro se desarrollarán y resolverán en los siguientes volúmenes. Este mundo oscuro no es tanto una novela claustrofóbica o tenebrosa como apunta su nombre sino más bien un punto de partida para buscar un sentido de la maravilla en un entorno hostil como puede ser la recuperación de una sociedad después de un apocalipsis de escala planetaria, una historia que hace en algún momento cacemos algún que otro guiño al clásico Retorn al Sol (J.M Francès) pero obviamente con planteamientos y objetivos diferentes.

Eloi Puig

03/10/2018

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