CIENCIA-FICCIÓN
 
     
 
 
 
 

MICHELÍADA
(2015)

Antoni Munné-Jordà

Editorial:
Males Herbes
(2015)


Colección:
Distorsions

Núm:
23

Páginas:
321



 
     
Michelíada

Pocas veces una novela de ciencia ficción escrita en catalán acapara enseguida una atención, no diré que desmesurada, pero si que bastante destacable, del fandom de este pequeño país nuestro y que estos aficionados giren la cabeza con curiosidad hacia el libro en cuestión, una novela de la colección Distorsions de la editorial Males Hierbes resaltada por una portada simplemente fantástica: un muñeco de Michelín vestido de griego. Sí, estoy hablando de Michelíada, del Antonni Munné-Jordà.

Es complicado, difícil, valorar una obra como Michelíada. De hecho en estos momentos saboreo una bock damm mientras pienso cómo iniciar la reseña. Pienso que la cerveza me desinhibirá un poco la mente y podré decir todo lo que me rueda por la cabeza, que es mucho. Sé que Antoni Munné-Jordà (AMJ) es un autor muy perfeccionista, que se recrea ideando nuevas maneras de enfocar temas, que disfruta como un niño - o como un maquiavélico genio del mal- presentándonos su propia cosecha de ciencia ficción - como pude comprobar en la lectura por ejemplo de Poso el comtaquilòmetres a zero-, su visión de los temas clásicos, sin pretender seguir los pasos de nadie, ofreciendo siempre originalidad y buena faena. Cuando me enteré de que en Munné-Jordà publicaba una novela con un título como es Michelíada pensé en un primer momento con el Dan Simmons y su peculiar revisión de La Ilíada en la serie de Ilion y Olympo. Pero nada que ver. La novela, dicen los rumores, estaba enterrada en un cajón del autor hasta que una editorial como Males Hierbes se interesó ... porque hay que ser valiente y apostar fuerte por publicar una novela de estas características, todo hay que decirlo.

Trataré de aclarar un poco: AMJ aborda el clásico homérico de La Iliada en clave de Ciencia ficción. Hasta aquí se entiende todo bien: Pero no contento en resituar la batalla frente a las puertas de Troya en un futuro no muy lejano, también reinventa la manera de hacerlo en muchos aspectos: Tanto argumentalmente como literariamente. Michelíada recorre, casi punto por punto, la batalla que Homero hace casi 3.000 años nos transmitió de forma oral y que todos tenemos en mente - en mayor o menor grado-. Pero ahora no encontraremos combates entre Héctor o Aquiles sino entre Shell y Michelín. Los nombres propios tales como Agamenón, Odiseo, Melenao, etc ... han sido sustituidos por nombres como Opel, Volvo, Shell, Donut o Marlboro. Sí, me he acabado la bock damm pero no he bebido de más, no sufráis. AMJ sitúa el conflicto en un momento de nuestra historia futura donde básicamente existen dos bandos: Los descendientes de los consumidores de petróleo (aquí bautizados con nombres de marcas de coche y motos) y los hijos de los productores del oro negro (representados con nombres de gasolineras y multinacionales del petróleo) ¡Oh sí! ¿Porque sabéis? La tierra ha entrado en guerra entre lo que resta de la sociedad occidental y los creyentes de Alá, o sea entre los infieles y los fundamentalistas seguidores del único Dios verdadero. Y aquí tenemos pues las dos posiciones irreconciliables preparadas para la batalla en una tundra rusa. No, no encontraremos ninguna Helena de Troya - una lástima- pero sí una Corporación televisiva que prepara un enfrentamiento completamente monitorizado y dirigido para alcanzar cuotas de audiencia nunca vistas antes. Sí, esta Corporación recoge el rol que hicieron los dioses del antiguo panteón del Olimpo. Una metáfora nada descabellada por parte del autor señalando de forma directa uno de los puntales que hoy mueve el mundo.

Sí, es cierto, leer estos nombres en una representación de una obra magna como La iliada parece un chiste. Pero no lo es. AMJ no hace las cosas porque sí y esta vez tampoco. Es parte de su plan, de su manera de homenajear a una obra oral indiscutible... sin que nadie pueda decir que copia o se repite. AMJ innova y adapta la obra en el escenario que él encuentra pertinente, en este caso un futuro distópico ampliamente abatido por guerras interminables. Los personajes ahora luchan con armaduras y teleobjetivos, son héroes que llevan prótesis o misiles en la espalda; el autor se ha tomado la molestia de crear analogías antro Aquiles y Michelín pero en clave científica - no fantástica- pues en esta novela, señores míos, Michelín y sus soldados son mutantes, casi invencibles, convocados para derrotar a los fundamentalistas. Esto de por si ya es una simple genialidad.

Como decía, AMJ no sólo resigue las palabras y los hechos descritos por Homero... sino que lo hace a su manera reafirmando sus propias normas. Para empezar - y aquí es donde hace acto de presencia la fiesta literaria- la obra es prácticamente intraducible a cualquier otro idioma del mundo ya que cada grupo de acción utiliza un dialecto concreto del catalán. Así encontramos que los mutantes (Michelín y los suyos) hablan en rosellonés y que las dos facciones enfrentadas lo hacen por un lado con catalán oriental y occidental y por la otra en valenciano. ¿Y la Corporación que vigila y filma la batalla? Ellos en mallorquín. E incluso tenemos algún soldado que habla en alguerés. La riqueza lingüística con que nos bombardea es abrumadora, insoldable... al principio abrimos los ojos y tratamos de entender las palabras que salen de la boca de Michelín pues el dialecto de la Catalunya Norte quizás no es nuestro fuerte. Pero después contemplamos con la mandíbula colgando como el mallorquín, el valenciano y diferentes palabras de subdialectos de quien sabe donde se van imponiendo... y es entonces cuando caemos hipnotizados ante la maestría del AMJ porque aunque a veces no absorbemos todo el vocabulario presente que nos proporciona el autor, sólo sentir toda esta riqueza lingüística nos deja con la boca bierta ante su talento - y su valentía en acondicionar una obra como esta a tantos dialectos juntos- ..

Pero eso no es todo. ¡No se vayan todavía que aún hay más! como diría el ratón aquél. AMJ, fiel a su compromiso de no repetirse... escribe los veinticuatro capítulos de la obra en formatos diferentes. Sí, desde un texto novelístico normal, a un cuento para niños, a una publicación en la prensa, a un interrogatorio, una crónica, o incluso un fragmento teatral. Increíble.

Ya no me queda bock damm; tendría que ir a buscar más porque el calor es insoportable pero me siguen saliendo cosas que quiero dejar por escrito antes... intentaré explicar las sensaciones que he tenido con esta novela. Michelíada es densa y bastante espesa. Hay pasajes, páginas enteras, sin diálogos, con información que se vierte de forma constante y sin freno; no es una novela apta para todos los públicos, no. De hecho es tan densa y apretada como la misma La ilíada (que tengo en casa pero no he leído nunca, quizá porque la horrorosa portada naranja que presentó La Magrana no me atrajo, porque claro, una portada épica donde se vieran griegos matándose entre ellos quedaría poco serio no?), pero curiosamente uno de los juegos que uno se propone mientras vamos leyendo es saber qué héroe griego corresponde a qué héroe de la Michelíada. Aparte de los casos claros de Aquiles y Héctor, y quizás de Odiseo que viene presentado a menudo con su adjetivo definitorio predilecto, el resto no es tan fácil de descubrir y más si, ignorantes como yo, sólo os sabéis un puñado de nombres de la epopeya de Homero y debéis consultar su referente en formato de cómic para centraros de vez en cuando. Pero continúo con lo que decía: Repito que la lectura no es fácil al principio, pero si nos dejamos llevar poco a poco iremos introduciendo como quien no quiere la cosa en su personal prosa o en sus sus diálogos cargados de humor y también de épica.

AMJ, pues, crea de la nada una copia, sutil y original de esta Ilíada homérica pero incorpora no sólo los elementos propios de la ambientación de ciencia ficción, sino una forma personal e inclasificable de homenajear el clásico sin perder esencia propia. Os la recomiendo. No por la historia que se cuenta, no por la especulación científica o tecnología que podáis buscar, no por el planteamiento de un futuro distópico en clave bélica donde pensáis que los buenos ganarán y los malos sucumbirán al final, no por querer demostrar que sois unos intelectuales que sabéis apreciar una revisión de un clásico aunque sea con un libro cuya portada tiene como protagonista el muñeco de Michelín. No. Leedla para valorar la enorme tarea de un autor que lo da todo para ensalzar su lengua, para transmitir la ciencia ficción en un país donde no es valorada, para investigar, redefinirse, encontrar agujeros inexplorados que pueden ser explotados literariamente y porque vale la pena dejarse hipnotizar por una lectura llena de humor negro, de violencia, ciencia ficción, brutalidad, imaginación... y que por lo tanto que nunca será trascendental y nunca será leída por miles de personas, pero será parte de la literatura popular de este pequeño país nuestro, y esa es la meta que más valorará un autor como Antoni Munné-Jordà.

Voy a buscar otra cerveza.

Eloi Puig, 10/07/2016

 

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