CF- Universos paralelos
 
     
 
 
 
 

MÁQUINAS DEL TIEMPO
Original
(2011)

Nina Allan

Editorial:
Ediciones Newsky
(2014)


Colección:
Fábulas de Albión

Núm:
09

Páginas:
201


 
     
Máquinas del tiempo

Imagino una mañana fría entrando en una librería de viejo. Sin nada en mente, sólo por el placer de remover estanterías polvorientas llenas de posible lecturas. Imagino descubriendo un pequeño volumen y apartarle el polvo, contemplar su portada y al instante quedar atónito, y pensar que tenía que quedarme aquel libro, sin tener en cuenta su interior, sin atreverme a abrir para no perder de vista aquella ilustración vintage, de colores pálidos y casi monocromáticos pero que parece llamarme, parece esconder un secreto.

Esta es una sensación parecida a la que me produce la edición de Newsky ediciones de Máquinas del tiempo, de Nina Allan. Un cúmulo de sensaciones que empezando por el tacto y la vista parece que susurran al oído que aquel libro tiene un secreto, o al menos que contiene palabras sabias, páginas de buena literatura.

De acuerdo, quizás exagero un poco y la vena poética se me ha hinchado demasiado, pero sí es cierto que la fantástica ilustración de Eva Ramon se merece una mención muy especial; y también la edición rústica, de tacto suave que evoca a libro antiguo y lectura prohibida.

Nina Allan ha escrito una novela curiosa, diferente, extraña y fascinante. Máquinas del tiempo es un fix up de relatos que unidos hacen fuerza pero también es una novela por capítulos, y también parece una descripción desesperada de sentimientos que se mezclan en mil y un sentidos, como si la autora no decidiera con cual quedarse, cuál escoger para sobrevivir y salir adelante, qué mundo debería prevalecer por sobre los demás.

Intentaré aclarar la situación: La autora no escribe exactamente sobre viajes en el tiempo, como se podría suponer a raíz del título del libro sino sobre universos paralelos, que pueden haber sido creados o no por viajes en el tiempo o por distorsiones temporales. Cada capítulo - o relato, según se mire nos aproxima a la vida cotidiana de Martin Newland en diferentes momentos de su existencia. También se incluyen otros personajes de referencia - su hermana, su madre, sus amigos, y el enano Owen Andrews, el relojero. Pero cada universo es ligeramente diferente a los demás. En unos, una persona puede convertirse en la hermana de Martin y en otro no aparecer o ser una simple amiga. En otras Stephen es un hermano muerto que inspira y susurra al oído de Martin mientras que también puede ser un hermano de otra persona que ha emigrado a Sudáfrica ... en definitiva, la autora nos plantea diversas posibilidades para disfrutar de una vida, siempre fijando la atención en los sentimientos, tanto de Martin como de sus acompañantes. No es tan importante el resultado, el final del relato, si no como la autora entretiene a mostrarnos estos sentimientos enfrentados de pérdida, de esperanza, de resignación, incluso de miedo.

Cada relato, pues, nos abre una rendija en el universo desde donde podemos contemplar brevemente cómo es la vida de Martin. Pero decidir si esta brecha es real o no, si esa existencia prevalece sobre otra, no es nuestra tarea; ni siquiera lo es de la autora. Son universos paralelos, todos ellos viven y crecen. Todos ellos pueden ser reales. Desde la adolescencia incestiva de Martin hasta el futuro distópico donde Inglaterra expulsa a la gente de color y el ejército controla las calles - El relato El Viento plateado, quizás el mejor de todos. Sólo hay una sola cosa permanente en todos los cuentos o capítulos. El tiempo, guiado, parado o sobredimensionado a través de los relojes que fabrica Owen Andrews.

En alguno de los universos, la autora se atreve a insinuar ciertas teorías en torno a la manipulación del tiempo que permitirían realizar este tipo de viajes, pero que producirían cambios sustanciales en el pasado. No se puede volver a un momento del propio pasado que forme parte del mismo universo que uno ha dejado. Estas insinuaciones no van más allá y deja al lector un rompecabezas de situaciones para las reconstruya si quiere. Digo si quiere ya que la intención de la autora no es marcar o trazar un camino a través de viajes en el tiempo o universos paralelos. Ella quiere explorar diferentes aspectos posibles en la vida de Martin Newland, busca conocer lo que pensaría en diferentes situaciones, cómo reaccionaría ante la felicidad y ante la tristeza, frente al miedo y también al desconcierto. Martin Newland es el experimento de Nina Allan, su Frankenstein particular, su conejillo de indias presente en todos los universos de muchas maneras posibles.

Quizás sí que me hubiera gustado un final más categórico, menos abierto a especulaciones. No era la intención de la autora y lo respeto. Entiendo su fascinación por las máquinas de tiempo, los relojes, y aplaudo su visión y su estilo de cómo llevar este cúmulo de ideas a buen término. Sin embargo, insisto en que alguna afirmación más firme sobre esta existencia de universos o sobre el enigmático papel de Owen Andrews hubiera resultado definitivamente sublime.

Una lectura de alta calidad literaria, que recoge la tradición de la novela cotidiana inglesa, con estos sentimientos escondidos o refrenados alejados de la pasión mediterránea por ejemplo, con la novela especulativa, sin ninguna base científica pero que ofrece un calidoscopio, no tanto de aventuras como de sensaciones y sentimientos similares pero diferentes que parecen poder saltar de un universo a otro con mucha más facilidad que las personas físicas.

Un libro actual, pero presentado como si fuera un último ejemplar de un autor desconocido en un mundo donde todavía hay editoriales que sacan a la calle pequeñas joyas que no tienen lugar en colecciones tradicionales. Y en eso Ediciones Newsky está convirtiendo en toda una experta.

Eloi Puig, 04/07/14

 

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