TERROR- ANTOLOGÍA
 
     
 
 
 
 

LUNARIAS
(2010)

Alfredo Álamo

Editorial:
Viaje a Bizancio
(2010)


Colección:
Microbio

Núm:
---

Páginas:
128


 
     
Lunarias

Siempre he pensado que los microcuentos tienen más que ver con la poesía que con la narrativa estrictamente hablando. La capacidad de síntesis es una de sus características principales y el golpe de efecto la otro. Y creo que hay que tener un punto poético para que un cuento de 3 o 4 líneas llegue al lector. El año pasado me lo pasé francamente bien leyendo otra antología de microcuentos, Pedradas, de Enric Herce. Este año ha tocado revisar Lunarias, la obra de Alfredo Álamo publicada el año pasado para Viaje a Bizancio Ediciones, en una edición muy cuidada. Del autor, aun sabiendo que toca muchas teclas, hasta ahora sólo había bebido de sus viñetas cerveceras de La legión del espacio.

Alfredo Álamo utiliza una prosa que como decía raya la poesía. Incorpora los ingredientes típicos para este tipo de relatos: Humor negro, sadismo, un pelín de nostalgia y mucha mala leche. Quizás los cuentos más impactantes son los que quedan desnudos de elementos fantásticos - como el de la página 57 - pero en cambio cuando suelta la imaginación, esta se derrama por todas partes. En este sentido, uno de mis favoritos es el cuento de la página 69. Los cuentos no tienen título, sólo sabemos que pertenecen a una temática concreta.

La antología está compuesta por una estructura dividida en tres partes bien diferenciadas: En primer lugar, los microcuentos dedicados al mundo de los muertos agrupados bajo el nombre Lapidario, un conjunto de mini relatos que incorporan elementos tópicos como asesinos en serie, zombies y cualquier historia susceptible de enterrar a alguien (y si puede ser de desenterrar-lo tarde). Me ha gustado, aunque quizás al tratarse de una ambientación bastante conocida, la originalidad siempre se resiente y por tanto he valorado más las otras partes.

En segundo lugar, Feriantes es un compedi de microcuentos que giran alrededor del mundo de la farándula. Me han encantado la mayoría: Desde los payasos caníbales a la seductora luz de las pequeñas hadas que iluminan las bombillas. Son historias que rodean a personajes que ya de por sí podrían esconder cualquier cosa bajo sus disfraces de circo. Muy bien.

Finalmente, en Lunarias quedan metidas las historias sobre locura y manicomios. Pero con un toque retro, el autor prefiere centrarse en tramas ambientadas en manicomios de película de serie B, con celadores malnacidos, laboratorios secretos de investigación, torturas malsanas y científicos locos con apellido alemán. Un puntito de nostalgia por aquellos sórdidos manicomios anteriores al siglo XX (o bien entrados en aquel siglo dependiendo donde se encontraran) donde un perturbado salía peor de como entraba.

En definitiva, me lo he pasado muy bien. Lectura amena, ideal para leer en cualquier lugar y a cualquier hora. Me quedo particularmente con los cuentos de Feriantes, quizás el tratamiento más original, y más tarde con las historias ocultas de los manicomios. Pero toda la antología merece ser leída por igual y disfrutar de la mente retorcida del autor.

Eloi Puig
20/01/2012

 

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