CF- ANTOLOGÍA
 

LUMINOSO
Luminous
(1998)

Greg Egan

Editorial:
Bibliópolis
(2010)


Colección:
Bibliópolis
fantástica


Núm:
66

Páginas:
286

   
Luminoso

Leer a Greg Egan da un poco de miedo. Que sea uno de los autores que apuesta más fuerte por la ciencia ficción dura es una cuestión que gustará a muchos pero también que provoca una cierto distanciamiento de los lectores no acostumbrados a términos científicos poco asimilables.

Esta recopilación, pero, es bastante ecléctica: Se compone de 10 cuentos escritos en los años noventa que exploran temas muy diversos y que no siempre penetran en la ciencia-ficción por la vía dura.

"Briznas de paja" es la primera historia. Bien escrita pero con el mensaje un poco opaco, como la selva artificial descrita en el cuento. Un relato sobre bioingeniería y transmutaciones genéticas que se entiende bastante pero que queda un poco descompensado con un comienzo calmado y con buenos referentes del momento actual donde se sitúa la acción eclipsado por un final con las explicaciones de los cambios neurológicos producidos por una nueva droga. Un acabado que no deja demasiado margen al protagonista. Egan ha creado una ambientación muy bien trabajada para narrarnos una serie de hipótesis sobre biogenética, pero con una trama que tiene un final pobre.

"Eva mitocondrial" es otro cuento sobre biogenética que explora las posibilidades de investigación en el ADN humano. En este caso enfocadas curiosamente a un objetivo social: Debatir sobre el parentesco de todos los seres humanos desde que surgió el homo sapiens. El relato es denso en muchos aspectos pero llega a conclusiones inteligibles.

Uno de los mejores relatos es el que da título a la antología. Se trata de "Luminoso", un cuento que postula sobre un defecto en las matemáticas a escala cósmica. Un defecto que a priori parece no tener una aplicación práctica pero que en la realidad puede provocar cambios radicales en nuestra concepción del universo. En este sentido, "Luminoso", con una mezcla precisa de acción con aires cyberpunk y desarrollos teóricos en torno a un superordenador de luz, resulta mucho más gratificante que otros cuentos del autor. Obviamente los matemáticos se sentirán más cercanos a esta historia, pero las consecuencias del defecto mencionado gustarán a cualquier amante de la ciencia-ficción. Muy bien.

"Señor volición" en cambio baja el nivel. Un artefacto que abre nuevas posibilidades, especialmente en la libertad de acción. Un cuento sin embargo, resulta un poco espeso, con una idea que recuerda el desarrollo de otra novela suya: Cuarentena, al menos en aspectos básicos de base argumental.

"Crisálida” es sin duda el mejor cuento de la recopilación. Perfectamente comprensible por el gran público (que ya es mucho) y que analiza uno de los aspectos más interesantes de la ciencia-ficción: La capacidad que las nuevas tecnologías influyen en la sociedad de forma determinante. En este caso, Egan nos acerca a través de una de investigación sobre una explosión en unos laboratorios en el mundo de los avances biogenéticos y también a cómo pueden afectar estos a la homosexualidad. Un gran cuento que se merece un excelente por su especulación tanto en el campo de la genética como en el social. Chapeau.

También "Sueños de transición" es un gran relato, con un trasfondo dickiano donde la realidad no queda definida. En este caso sin embargo, la historia se enmarca dentro de la corriente más cyberpunk, más tecnológica, sobre la posibilidad de realizar copias de la mente de las personas por estas fueron trasladadas en entornos físicos diferentes. Como viven en realidades virtuales en soportes mecánicos. Recuerda ligeramente a Ciudad permutación.

"Fuego plateado" es un cuento que utiliza una enfermedad terminal e infecciosa para especular sobre la ausencia de valores en los jóvenes del momento. Resulta también una narración que se mueve bajo las directrices de una investigación sobre la propagación de la infección y aquí es donde Egan interviene ofreciéndonos algunas maravillas técnicas fruto de su imaginación desbordante. El caso pero es que la idea inicial queda finalmente un tan poco desarrollada a pesar del final, digno, del cuento.

Una de las aportaciones más originales de esta antología es "Motivos para ser feliz". La capacidad narrativa de Egan es muy alta y este cuento te mantiene bastante atrapado desde el comienzo, es, pero, una historia que si bien original, diría que juega con la misma idea de libertad, de poder escoger entre miles de opciones, que también podemos encontrar en obras como Cuarentena. Obviamente aquí estamos hablando a otro nivel que mezcla muy bien la investigación biomédica sobre cómo curar un tumor que provoca paradójicamente la felicidad y también las repercusiones de este cuidado en el paciente. Software incrustado en el cráneo, al más puro estilo cyberpunk (otra vez) pero con una narración que podría ajustarse a los cánones actuales, que podría ocurrir hoy en día. Es una historia que juega con contemplar los efectos de la falta total de felicidad pero también de todo lo contrario: De la plenitud total por todo lo que los sentidos pueden mostrar a nuestro protagonista. Obviamente ninguna de las dos fases es la ideal. Aquí es donde Egan juega con la trama para hacerla verosímil.

“Nuestra señora de Chernobil" es uno de los cuentos más normalitos de Egan. Una investigación criminal es la excusa para soltar algunos gadgets tecnológicos en una trama que atrapa pero que no resulta demasiado satisfactoria. Bien narrada, el autor demuestra que también puede crear tramas más cerca de la serie negra que de la ciencia ficción a pesar de los diversos elementos que la pueblan.

Finalmente lo que más temía ha llegado en este último cuento, “La inmersion de Planck”. Egan en plena apoteosis de ciencia ficción hard. La conclusión a que me enfrento es que no he entendido prácticamente nada. Apenas puedo entrever la idea general de la trama: una especie de experimento de seres virtuales para sumergirse en un agujero negro con el fin de estudiarlo. Me parece. El escritor australiano hace gala de un lenguaje técnico, de grandes conocimientos de física cuántica, de un sentido narrativo que respeto pero que no me trago como simple lector. Y como tal, suspendo el cuento porque lo he tenido que leer en diagonal, porque a menudo no podía entender dos frases seguidas y porque considero que más bien es un relato para ser leído sólo por mentes afines a la física de partículas subatómicas y los aficionados a los horizontes de singularidades, no por un lector vulgar como yo mismo.

En definitiva, una recopilación donde se puede ver algunos rasgos que definen la obra de este autor: originalidad, ideas rompedoras, pero también un exceso de tecnicismo en algunos relatos que pueden lastrar los mismos hasta límites insospechados. Pero vale la pena intentar leer la obra de Egan. Su capacidad para abrirnos la mente es casi infinita y si encima entendemos lo que nos dice, su narración te queda grabada permanentemente en la memoria.

Eloi Puig, 23/01/11

 

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Relatos que contiene esta antología:
Briznas de paja (1993)
Eva mitocondrial (1995)
Luminoso (1995)
Señor Volición (1995)
Crisálida (1994)
Sueños de transición (1993)
Fuego plateado (1995)
Motivos para ser feliz (1997)
Nuestra Señora de Chernóbil (1994)
La immersión de Planck (1998)
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