CIENCIA-FICCIÓN- PODERES MENTALES
 
     
 
 
 
 

LOS IMPOSTORES
The deceivers
(1981)

Alfred Bester

Editorial:
Gigamesh
(2013)


Colección:
Gigamehs Breve

Núm:
---

Páginas:
185

Otras ediciones:

1988 Martínez Roca, Superficción, 112

 
     
Los impostores

Pensaba que nunca diría algo así: Una novela de Alfred Bester me ha decepcionado. Aunque dicho de esta manera parece más fuerte de lo que es. Lo que me pasa es que tengo a Bester en un pequeño pedestal por varias razones: No sólo por ser un escritor excepcional y un visionario en muchos aspectos de la ciencia ficción si no por razones más nostálgicas (quien no las quiera escuchar que se salte el siguiente párrafo).

Yo empecé un poco tarde con esto de la ciencia ficción, siempre me había tirado más la fantasía. Me había leído la saga de los robots y fundaciones de Asimov, algo de Clarke y poco más. Cometí el delirio de tragarme la Trilogía de Marte del Kim Stanley Robinson... una obra muy profunda y llena de ideas, pero tremendamente aburrida. Y así, de esta manera me desencanté un poco de la ciencia ficción. Pero al cabo de los meses, paseando el dedo con cierta dejadez por la sección fantástica de una librería encontré dos títulos que me llamaron la atención: Las puertas de Anubis de Tim Powers y Las estrellas mi destino de Alfred Bester, publicados ambos por Gigamesh. Me los compré y me abrieron un montón de universos y mundos que estaban allí mismo pero que yo, con mi mirada opaca no había descubierto todavía. Sobre el primer libro no hablaré ahora, pero sobre el segundo sí: Las estrellas mi destino es una de las pocas novelas en la que he puesto un 10. Y más tarde devoré con fruición también El hombre demolido también de Bester. De manera que estas dos novelas me animaron sobremanera a seguir buscando títulos de ciencia ficción.

Alfred Bester escribió estas dos primeras novelas a mediados de los años 50 y después calló - al menos novelísticamente - durante mucho tiempo. Hasta después de 20 años no se volvió a poner manos a la obra y Los impostores es una de las novelas de esta segunda tanda (incluso más tardía ). Cuando vi que Gigamesh regalaba la novela -al igual que el resto de ellas ubicadas dentro de su colección "Gigamesh breve" - me sentí muy feliz. Ahora bien, sin retraer ni por un momento la política comercial de Alejo Cuervo - ya me diréis quién más regala novelas con esta facilidad - entiendo que Los impostores cueste encontrar su lugar en la colección normal de la editorial.

Bester ha escrito una novela que parece un experimento: Por un lado tiene el impulso y la fuerza que recordaba de sus clásicos. Un ritmo demoledor, con diálogos llenos de vida y con descripciones cortas y precisas. También está plagada de buenas ideas, de sutilezas, una pequeña explosión de conceptos que nos hacen revivir pasajes de Las estrellas mi destino y su forma de expresar ciertos sentimientos o ciertas indicaciones para que el lector juegue a dos bandas: con el contenido de texto y con la forma de leerlo y de interpretarlo .

Hasta aquí, este es mi Bester. Pero el argumento está muy poco cohesionado y los personajes tampoco son un ejemplo de credibilidad. Toda la novela parece estar escrita con una clave de humor - a veces entrando en el absurdo - que entona bien con las buenas ideas que exponen pero que son abandonadas por el autor de manera que no pueden enraizar en nosotros. Contemplad esto: el sistema solar ha sido en buena parte colonizado por las antiguas potencias mundiales: Así hay franceses, italianos, belgas, chinos y cuidado! Maoríes neozelandeses ocupando planetas o satélites de algunos gigantes gaseosos. El viaje espacial se ha regularizado y ya no es raro y las intrigas sociopolíticas vuelven a aflorar sloo que a otra escala. Rogue Winter es el fruto de un experimento radiactivo, el cual tras crecer acogido por el jefe de una tribu de maoríes de Ganímedes, descubre que tiene el poder de detectar la sinergia del universo... como si pudiera vislumbrar entre líneas, como si captara las pautas escondidas al ojo humano y que el mismo universo le transmite - un poco como la teoría de Gaia en plan chapucero -. Y este señor se enamora de una Titánida - o más bien al revés - , la única raza extraterrestre del sistema, que además posee capacidad polimorfa .

El problema no es tanto asimilar estos conceptos y tomarse algo en broma el argumento, el problema es que el autor no sabe unirlo con un flujo narrativo coherente. Me explico: Uno no acaba de entender qué pretende Bester pues no explota las ideas que plantea, la trama argumental es confusa, a menudo te narra episodios derivados que no aportan nada y el estilo es en ocasiones poco literario, como escrito con mucha prisa, como si quisiera realizar un experimento para ver si los pobres lectores somos capaces de seguirlo. Y sí , somos capaces pero con desgana, esperando ver cómo termina una novela que es en cierto modo un despropósito hecho expresamente.

Sigo afirmando que Bester es un autor extraordinario, capaz de ofrecernos imagen impactantes con una lectura directa, pero en este caso le ha faltado frenar un poco una prosa que parece sacada de una mente febril. Pese a no haberme gustado le he de reconocer sus méritos y si no habéis leído nunca a Bester, hacedlo, aunque puede que prefiráis buscar a sus dos clásicos y dejéis esta obra para tratar de profundizar en su escueta bibliografía, como si fuera un rara avis.

Eloi Puig , 08/11/13

 

 

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