CF- INTELIGENCIA ARTIFICIAL
 
     
 
 
 
 

GÉNESIS
Genesis
(2009)

Bernard Beckett

Editorial:
Estrella Polar
(2009)


Colección:
La via làctea

Núm:
---

Páginas:
157

Otras ediciones:

ESPAÑOL:
2009 Salamandra

 
     
Génesis

Ayer por la noche fui a dormir satisfecho. Me apasiona la sensación que te deja una buena novela una vez la has terminado ... como si las ideas que has extraído flotasen en el aire y las pudieras contemplar embelesado mientras la memoria reciente repasa la información y la diversión que te ha proporcionado el libro.

Ni que decir pues, que la propuesta de Bernard Beckett me ha dejado enormemente satisfecho sobre el gran papel que puede hacer la ciencia-ficción para instruir, educar y ayudar a buscar herramientas de pensamiento para entender nuestros problemas actuales; porque Génesis es una novela diferente, que empieza hablando de distopías basadas en el miedo, para pasar rápidamente al tema clave de la novela: La interacción entre la vida artificial y la humanidad, el desglose de los procesos de diferentes tipos de pensamiento, el concepto de la Idea - con mayúsculas-, del poder de la mente, etc ... para terminar ofreciendo una interpretación revolucionaria sobre la evolución y post-evolución de la vida en nuestro mundo (donde la humanidad sólo es un segundo escalón) y el hito que cualquier sociedad pretende alcanzar: la búsqueda de la utopía.

Puede parecer que el autor quiere abarcar demasiado, pero no es cierto: Apenas 157 páginas, ligeras, llenas de vida, estructuradas casi al cien por cien en intercambios dialécticos. Beckett ha escrito un libro original, que a pesar de tratar algunos temas clásicos de la ciencia-ficción, lo hace de forma poco convencional: bajo las preguntas y respuestas de un examen, una prueba de retórica donde los argumentos y las refutaciones conducen la narración a través de cuatro horas de tiempo real desde donde la candidata Anax -Anaximandro- pretende entrar en la Academia, el máximo estamento filosófico y social de la utopía en que se ha convertido la civilización.

Anax ha elegido un tema monográfico: la vida de Adam, un rebelde, un librepensador que fue la clave, la chispa que derrocó a la República, una sociedad distópica donde los últimos humanos sanos, refugiados en las islas de Aotearoa (el nombre maorí de Nueva Zelanda), se han cerrado en sí mismos para aislarse de las plagas que azotan al resto de la humanidad, provocadas estas, por los gobiernos que abanderan el miedo, que lo hinchan y le otorgan alas para que se esparza. Esta República no tolera la inmigración por miedo al contagio y los soldados tienen órdenes de disparar a matar a cualquier persona que llegue a sus costas por aire o mar. Aquí es donde interviene Adán y su causa, el hecho de contradecir órdenes y hacer lo que cree que es correcto. Quizás esta rebeldía, esta ruptura de las normas es lo que tan fervorosamente sigue Anax cuando estudia la vida de Adán.

El nombre de República para rebautizar Nueva Zelanda no ha sido escogido porque sí; su máximo dirigente durante su fundación fue un tal Platón -de hecho numerosos nombre griegos abundan en las páginas de Génesis, particularmente el gran orador Pericles-. El mismo autor usa los diálogos, tan utilizados por el Platón histórico, para estructurar la novela: Toda la narración se basa en el intercambio inteligente de información, ya sea entre el examinador y la alumna o entre Adán y el robot Art, los cuales conforman la esencia del estudio de Anax.

Recordemos también que el Platón histórico escribió La República como una herramienta de análisis de la sociedad hacia el hombre y también como una herramienta reflexiva sobre la misma humanidad, pero básicamente como una búsqueda de la sociedad ideal, del estado perfecto - hoy en día, algunas de sus ideas las encontraríamos propias del fascismo-. Esto se hace evidente sobre todo en la primera parte de la novela, donde se nos pone en antecedentes. Pero este repaso a la historia reciente sólo sirve para establecer un escenario, pues seguidamente el autor cambia de tema -algo abruptamente- y se centra en la parte más importante de Génesis: las conversaciones entre el robot Art y el rebelde Adán; unas conversaciones que escribirán el futuro al dar lugar a la Decisión Final que abre las puertas a la utopía donde vive y estudia Anax.

Un final sorprendente es el colofón de una extraordinaria novela. Sí que es cierto que el autor nos esconde información obvia y relevante para provocar que las últimas páginas sean más impresionantes, pero eso es lo de menos, lo cierto es que toda la novela tiene un ritmo increíble -y más teniendo en cuenta que todo pasa en cuatro horas y sólo se muestran diálogos y hologramass para apoyar las respuestas que tiene preparadas Anax- y que al terminarla te deja una gran sensación de satisfacción que, me atrevería a decir, perdurará mucho tiempo.

No os la perdáis.

Eloi Puig, 04/12/09

 

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