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EL FIN DE
LA MUERTE

死神永生
(2010)

Cixin Liu

Editorial:
Ediciones B
(2018)


Colección:
Nova

Núm:
---

Páginas:
734

Traductor:
Agustín Alepuz Morales

Corrector:
David Tejera Exposito

Lecturas relacionadas:
El problema de los tres cuerpos
El bosque oscuro


 
     
El fin de la muerte

Nunca he sido un gran lector de ciencia ficción hard. De hecho, reconozco que el final de El problema de los tres Cuerpos, la primera novela de esta trilogía, me dejó tan descolocado (por las teorías que se exponían) que pese a gustarme bastante la novela me planteé no continuar la saga por miedo a no estar a la altura. Me superaba

Menos mal que continué leyendo la segunda parte, El bosque oscuro, claramente superior, con más ideas rupturistas y teorías fascinantes y con un mensaje claro e inequívoco que daba título al libro. Una segunda novela el final de la que me cautivó muchísimo. Y naturalmente, no he podido esperar demasiado a leer la conclusión de la trilogía, El fin de la muerte. Y me atrevería a afirmar que es la mejor novela hard que he tenido entre las manos.

Cixin Liu en el fondo nos ha engañado ¡Pero de qué manera, señores! Con elegancia y con naturalidad, como quien no quiere la cosa, exponiendo sus reflexiones y sus intereses escondidos bajo una trama también descrita de forma especialmente original. Porque creo que buena parte de toda la base argumental en torno al contacto entre trisolarianos y humanos es una excusa para materializar ideas y propuestas increíbles sobre la evolución de la civilización humana. Y es que el salto que realiza El fin de la muerte comparado con sus predecesoras es a un escala cósmica y más allá (si esto es posible).

La acción de El fin de la muerte se solapa en parte con los últimos años narrados en el anterior volumen. A través de otros personajes y puntos de mira contemplaremos desde otra perspectiva la crisis trisolariana y también los intentos del proyecto Vallado para descubrir una manera de arreglar el problema. Cheng Xin será aquí la protagonista absoluta, una joven científica que parece ocupar el centro de todos los actos claves de la humanidad en un futuro próximo, una vez el efecto disuasorio implantado por su colega Luo Ji, da esperanzas de supervivencia en nuestro planeta.

Sí, es a través de la mirada de Cheng Xin y de sus desplazamientos temporales hacia el futuro mediante la criogenización (un recurso del que se ha valido el autor para mantener siempre el mismo personaje en la brecha) que puede contemplar como el especie humana evoluciona afrontando en un primer momento los retos de la crisis trisolariana pero más tarde también de otros más vinculados a la realidad de un universo que se comporta según los principios descritos en la teoría del bosque oscuro. Me gusta especialmente este párrafo que define bastante bien la situación:

(...) “No encontrar signos de vida inteligente en un sistema solar implicaba la posibilidad de que estuviera realmente desolado, pero también de que la civilización de esa región hubiera madurado de verdad”.

Y aquí, señores, es donde el sentido de la maravilla se ha vuelto a desplegar, como si de una nueva dimensión se tratara, para explosionar y ofrecernos unas ideas tan alejadas de lo que una mente como la mía puede concebir que no he podido hacer más que disfrutar como un niño. Es simplemente extraordinario la puesta en escena que nos ofrece Cixin Liu, en especial a partir del tramo fina de la novela. Y lo más interesante es que su prosa no es ni retorcida, ni condescendiente; es eficiente: nos engancha y nos da herramientas para entender (aunque sea a nivel general) todo lo que nos expone manteniendo un buen ritmo y un estricto nivel de contención para no desvelar eventos.

Como he dicho, esta última novela de la trilogía realiza un salto, un cambio de esquemas. Ya no sólo hablamos de la supervivencia de dos sistemas solares. Ahora tratamos con un espacio multidimensional, navegamos por un universo que es un bosque oscuro y hablamos de nuevas maneras de concebir la existencia y la evolución. Pero el autor también tiene tiempo para incorporar una cierta melancolía por el pasado y por la dura lucha de nuestra especie para mutar y evolucionar en un pequeño planeta solitario, una búsqueda de los recuerdos y de la progresión de una especie supuestamente inteligente como es la nuestra.

El fin de la muerte no destacará por su personajes - quizás el punto más débil de las obras- pero sí para descargar una cantidad de energía y sentido de la maravilla como no había visto nunca antes en una obra de estas características. Y además con el particular énfasis en hacernos dudar de lo que conocemos y hacernos meditar sobre nuestros orígenes y nuestra predisposición a los cambios para continuar sobreviviendo a cualquier precio en este bosque oscuro que es nuestro universo. Una obra pues que ensalza la especie humana por un lado por sus particularidades y por su propia lucha a pesar de ser una especie menor dentro del cosmos pero también una obra que nos rompe todos los esquemas posibles sobre la dura batalla que nos puede esperar y sobre el destino final de todas las cosas.

Sea como sea, Cixin Liu ha creado una trilogía excelente que, a mi modesto punto de vista, va de menos a más, reinventándose a cada volumen para no hablar siempre del mismo y por abrirnos los ojos a aspectos del universo que a priori no habíamos contemplado como posibles. Esta también es la grandeza de la novela: Despertar a veces suavemente, a veces de forma abrupta, a la cruda realidad y a una posible evolución de esta pequeña, breve y a veces absurda especie nuestra.

Uno de los últimos párrafos de la novela me ha llegado al corazón porque define de forma sublime cualquier meta evolutiva a que pueda aspirar la humanidad:

El destino final de todos los seres inteligentes ha sido siempre alcanzar la grandeza de sus pensamientos”.

No os la perdáis, especialmente los amantes de la ciencia ficción más hiperrealista pero que no descartan el sentido de la maravilla.

Eloi Puig, 05/04/2018

 

Premios:

2017 Locus

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