CF- UCRONÍA
 
     
 
 
 
 

ESTADOS UNIDOS
DE JAPÓN

United States of Japan
(2016)

Peter Tieryas

Editorial:
Ediciones B
(2017)


Colección:
Nova

Núm:
---

Páginas:
406


 
     
Estados Unidos de Japón

¿Sabéis qué me pasa? Que tengo más de cuarenta años y cuando veo una portada de una novela de ciencia ficción donde aparece un robot gigante armado hasta los dientes ante una ciudad que me recuerda a Neo-Tokyo de Akira se me abren los ojos como platos y me entra una vena melancólica. Esto es lo lo que me pasa. Así que Peter Tieryas ya tenía mucho ganado sólo con la portada con que han ilustrado su obra, Estados Unidos de Japón. ¡Ey! Otro elemento con gancho: El título. No me negaréis que llama la atención y mucho. Y como colofón, la contraportada me informa que la presente obra es un homenaje a una de las ucronías más curiosas que he leído: El hombre en el castillo (que ahora vuelve a estar de moda gracias a la serie de televisión homónima) del inclasificable Philip K. Dick.

Resumiendo, que tenía unas ganas locas de leerla. Ahora bien, se cumplen las expectativas? Trataré de aclararlo en los siguientes párrafos.

Para empezar, como decía, la temática que rescata la idea de Dick de una II Guerra Mundial donde ganaron las naciones del eje (básicamente la Alemania nazi y el Imperio japonés) es muy atractiva. Debido a esto los antiguos Estados Unidos de América están divididos en tres grandes bloques: El oriental, donde la costa este resta bajo dominio alemán, en segundo lugar las llanuras y las rocosas centrales que son una especie de tierra de nadie y finalmente la costa oeste que forma parte del Imperio japonés. Esta premisa da para mucho, para muchísimo, y uno de los posibles universos derivados de la ucronía inicial que ha elegido el autor es este: Cuarenta años más tarde del fin de la II Guerra Mundial, Japón consolida un imperio bajo la mística dirección de un dios-emperador y controla California y las tierras adyacentes con mano de hierro.

Nos encontramos ante una ucronía que deriva inmediatamente hacia una distopía de carácter orwelliano donde las fuerzas de la burocracia imperial controlan no sólo militarmente el territorio sino que aplican también la censura del pensamiento; incluso se habla de nuevas tecnologías futuras que pretenden espiar los sueños sediciosos de la población. Además la tecnología informática ha avanzado de una forma meteórica - mucho más deprisa que en nuestro universo- de forma que en pocas décadas ya existen conexiones tipo internet, aparatos semejantes a móviles y como no, mechas (robots gigantes pilotados por humanos al estilo de Mazinger Z o Gundams)

Fantástico. El escenario de salida es grandioso. Ahora sólo falta que el autor lo rellene con una historia coherente y entregada. Y esto lo consigue sólo en parte. En primer lugar constatamos que la lectura es extraordinariamente sencilla y muy amena. No destaca ni mucho menos por su alto nivel literario pero es casi imposible de abandonar dado que sus capítulos cortos y su estructura basada especialmente en el diálogo nos provoca una cierta dependencia. Tieryas ha sabido enganchar al lector desde la primera página.

Por el contrario no me he identificado excesivamente con la trama y los personajes. El argumento gira en torno al capitán Beniko Ishimura, un oficial del Ejército Imperial japonés que trabaja en el departamento de censura del régimen y que tiene grandes habilidades informáticas. La acompaña Akiko Tsukino, de la policía secreta, la Tokko. Sus caracteres completamente opuestos (Ishimura es una persona tranquila, paciente y sin espíritu de lucha mientras que Tsukino es una máquina de matar en nombre del Emperador, tortura, insulta y amenaza en nombre del sistema en el que cree fervorosamente) serán uno de los puntos más interesante de la pareja protagonista. Unos personajes pues que salvan la novela pero que no provocan una especial empatía y que se mueven por un escenario en el que no creo que se le haya sacado todo el jugo posible, al contrario, parece desaprovechado.

A través de sus acciones (que apenas duran unos días) podremos conocer el pasado de ciudades destruidas como San Diego, o podremos comprobar los estragos que han provocado cuarenta años de enfrentamientos con la resistencia americana. Curioso como los últimos vestigios de libertad se vuelcan a seguir la religión cristiana, como un reducto de fe frente a la oficialidad del dios-emperador nipón. Una resistencia desesperada contra los abusos de este último donde por ejemplo te pueden ejecutar simplemente para hablar mal de él.

Pero Ishimura y Tsukino, queramos o no, son los ejes conductores. Juntos y por diferentes motivos buscan al general Mutsuruga, acusado de traición a causa de un videojuego subversivo que apuesta por mostrar a los jugadores un país diferente al que conocen, unos Estados Unidos que ganó la II Guerra Mundial al lado de los aliados y que vive en paz y libertad. (Lo mismo que hizo Dick con la novela La langosta que aparecía en El Hombre en el castillo y que mostraba nuestra propia realidad).

Naturalmente, nosotros conocemos como es el universo alternativo (el nuestro) que quiere promover el juego. Es curioso, no obstante, como algunos hechos concretos son equivalentes en los dos mundos como la Guerra Fría entre nazis y japoneses (similar a la de los soviéticos y americanos) o el hecho de que durante años el ejército imperial también tropieza con la misma piedra que los americanos en nuestro mundo: Vietnam (no es de extrañar que un pueblo que en nuestro universo ha echado a chinos, franceses, japoneses y americanos, también lo haga en este muy alternativo no?)

Comentaba antes que la ucronía derivaba en una clara distopía pero aún tenemos que sumar un elemento muy importante: El cyberpunk. Toda esta explosión tecnológica que vive Estados Unidos de Japón se evidencia con los avances en videojuegos pero también en prótesis, biotecnología, implantes... muchas personas se operan y parecen medio cyborgs o al menos menos orgánicos de cuando nacieron. Esta caracterización gana la partida a la trama política que esperábamos encontrar. También es importante el factor violento: El autor apuesta por no esconder la violencia, la sangre, las torturas y en general todos los hechos que acompañan a la vida diaria de este estado absolutista que controla medio mundo. Es pues, una curiosa mezcla que encaja pero a la que le falta profundidad en algunos aspectos como por ejemplo en el trasfondo político. Es probable que el hecho de que la acción de la novela se desencadene en pocos días no dé tiempo a tratar todos los temas de trasfondo.

Así pues Estados Unidos de Japón es una novela fresca aunque derivarse de una idea previa Dickiana, precisamente por actualizar contenidos de aquella obra pero sin conseguir la empatía necesaria para convertirse en una obra más completa. Eso sí, os la leeréis en un santiamén.

Eloi Puig, 19/03/2017


 

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