Danza de dragones
FANTASÍA ÉPICA
 
     
 
 
 
 

DANZA DE DRAGONES
Dance with dragons
(2011)

George R.R. Martin

Editorial:
Gigamesh
(2012)


Colección:
Gigamesh ficción

Núm:
49

Páginas:
863

Lecturas relacionadas:
Juego de tronos
Choque de reyes
Tormenta de espadas
Festín de cuervos



 
     
Festín de cuervos +
Danza de dragones

Hace nueve años que me terminé Tormenta de espadas, la tercera parte de esta inacabable saga que es Canción de Hielo y fuego. Este dato es importante para que tengáis en cuenta la reseña que estáis leyemdo en estos momentos. Nueve años se dice pronto, pero desde que empecé a leer la saga han pasado dos o tres más aún. Esto quiere decir que esta historia me ha acompañado una buena parte de mi vida adulta.

Hoy en día, hablar sobre lo que representa Canción de Hielo y Fuego es complicado. A raíz de la serie producida por HBO los seguidores incondicionales se han multiplicado y la presión para que George R.R. Martin finalice la saga se ha intensificado muchísimo. Mucha gente ha tenido la suerte de leer los cinco volúmenes publicados hasta ahora de un tirón; no es mi caso. Al comienzo de mi reseña de Tormenta de espadas, utilizaba un chiste del maestro Eugenio para intentar hacer entender cómo me sentía leyendo los libros de forma tan poco fluida entre volumen y volumen. En ese momento me prometí que no continuaría la saga hasta que ésta estuviera plenamente finalizada. Me ha pasado lo mismo que a Martin y la magnífica serie de televisión ha atrapado a la lectura y por tanto me ha presionado para continuar leyendo antes de enterarme de demasiados spoilers.

Como decía, reseñar el cuarto y el quinto volumen, Festín de cuervos y Danza de dragones, respectivamente es una tarea más complicada de lo habitual. La saga es un fenómeno mundial y arrastra muchos elementos a tener en cuenta, muchos de los cuales van más allá de la propia literatura. Este fenómeno metaliterario está presente en muchos aspectos de la vida cotidiana. Podemos reír ante parodias de la saga en programas de televisión, contemplamos asombrados como las novelas han traspasado los límites habituales del fantástico y directamente se vierten al corriente mainstream o como personas que hasta ahora renegaban de la fantasía, la devoran con los ojos cerrados; Apellidos como Lannister o Stark, o palabras como "boda roja" están en boca de todos, de la misma manera que lo estaban hace unos años expresiones como "Mi tesoro" o "Huid insensatos!". Todo el mundo conoce a alguien que ha leído los libros y siente una inquietud por no saber de qué hablan sus amigos; los que los han leído especulan cómo continuará la saga y los que sólo han descubierto la serie de televisión no se creen lo que ven - mientras los lectores se ríen por lo bajo con aires de sapiencia porque ya conocen qué pasará en el siguiente capítulo-.

No sólo entra en juego la calidad de los textos sino que las influencias provenientes de cientos, no, miles de voces que en foros de internet, en conversaciones alrededor de la mesa, o en cualquier lugar donde no esperabas oír hablar de Tyrion Lannister, Daenerys Targaryen o Jon Nieve, afirman con contundencia que en términos generales la calidad de estos dos volúmenes ha bajado ostensiblemente respecto a los anteriores, especialmente el cuarto. Que este cuesta de digerir, que el quinto sólo arranca de verdad hacia el final ... en fin, decenas de opiniones que sin querer te entran en la cabeza e intentan que juzgues los libros a priori, sin haberlos leído.

Quizás esta es una de las razones por las que he decidido asaltar los libros de una forma diferente, tal como recomendaba mucha gente: Leerlos a la vez. Me explico, porqué los más profanos quizá no tienen toda la información: George R.R. Martin no es perfecto, y después de publicar Tormenta de espadas la pifió un poco al empezar a escribir el siguiente volumen ambientado unos años en el futuro y mostrando los episodios pasados ​​mediante flashbacks de forma continua. Esta solución no le gustó y eso lo llevó a reescribir buena parte del libro (lo que de rebote agudizó el retraso en la publicación) y descubrió que al final le quedaba una novela demasiado voluminosa, así que decidió separarla en dos volúmenes: el primero, Festín de cuervos, estaría dedicado a los hechos que ocurren en la zona de Desembarco del Rey con personajes como Jaime, Cersei, Brienne etc... el segundo en cambio se centraría en otros personajes principales en la zona del Muro y del continente oriental - Essos- con personajes como Daenerys, Tyrion o Jon. El resultado, pues, es que el cuarto y el quinto volumen transcurren vez de manera que si seguimos una pequeña guía de lectura es posible leerlos al mismo tiempo, intercalando los capítulos correspondientes del cuarto y el quinto libro cada vez que lo manda la guía.

Y el resultado es fantástico. Hay que tener en cuenta que después del tercer libro la explosión de personajes - principales y secundarios- fue muy grande. Y que seguirlos a todos requiere un nivel de atención bastante elevado por nuestra parte. Si leyéramos los libros por separado encontraríamos que de la mitad de los personajes no sabríamos nada hasta después de más de 800 páginas. Para hacer un símil, es lo mismo que nos pasó leyendo Las dos torres, el segundo volumen de El señor de los anillos.

Pues bien, esta es la reseña del cuarto y quinto volumen de Canción de hielo y fuego: Festín de cuervos y Danza de dragones, un conjunto de unas 2.000 páginas aproximadamente, las cuales podemos disfrutar perfectamente cambiando de capítulo y libro cuando nos lo indica la guía.

Como decía, he oído muchos comentarios sobre que estos volúmenes bajan el nivel de la obra de Martin. Lo cierto es que mucha gente ha leído todos los volúmenes de forma seguida - o casi- y por tanto ha estado comparando de forma continua unas novelas con otras. No es mi caso, pues el último libro de la saga lo terminé hace nueve años y ahora me enfrentaba a dos libros de golpe - la primera vez que me pasaba- después de mucho tiempo sin acercarme - por suerte he podido disfrutar de otras obras de Martin mientras tanto-. El resultado para mí ha sido mucho más favorable pues. He vuelto a disfrutar de muchos personajes fantásticos, las tramas me han cautivado, el ritmo, las emociones, en definitiva me ha gustado tanto como al principio. Sí que es cierto que el ritmo de sucesos importantes desciende, pero quizás no tenemos en cuenta que el tercer libro había una desmesura de hechos extraordinarios y que difícilmente la historia podía continuar acelerando a la misma velocidad; había que reducir marchas. También recuerdo aquella ley no escrita que afirmaba que Martin imponía un ritmo más elevado y unos sucesos más determinantes en los libros impares de la saga (Juego de tronos, Tormenta de espadas ...) y que en los pares recapitulaba y se preparaba para acometer de nuevo en el libro siguiente. Y no nos engañemos, estos dos volúmenes en el fondo son uno solo, como si fuera el cuarto y por tanto toca contenerse.

El estilo de Martin sigue combinando una prosa elaborada donde se intercalan a menudo los pensamientos del personaje a quien está dirigido el capítulo. Al comienzo de este la historia siempre ha adelantado unos días o semanas y hasta las segunda o tercera página del capítulo, el autor no nos resume qué ha pasado durante estos días - normalmente a través de los recuerdos del personaje en cuestión-. Esto otorga un gran dinamismo en los capítulos ya que la acción avanza rápidamente cada vez que volvemos a encontrar en el mismo personaje.

Lo que está claro, ávidos lectores, es que la calidad literaria de Martin no ha cambiado, no se ha resentido lo más mínimo. Tanto Festín de cuervos como Danza de dragones mantienen el mismo nivel literario que los volúmenes predecesores. ¡Ojo! Sí que es posible que algunos capítulos no sean lo suficientemente interesantes, estén un poco rellenos de más y que se hubieran podido acortar (algunos de Brienne o de Daenerys por ejemplo). Sí es cierto que comparado con Tormenta de espadas, en estos volúmenes ocurren pocos hechos de relevancia, pero esto no quita que disfrutemos de una muy buena lectura y que observemos cómo las tramas están lejos de cerrarse y que incluso se abren nuevas. Tenemos saga para rato - incluso corren rumores de que se ampliará a un octavo libro-.

Particularmente he disfrutado mucho de los capítulos de Jaime, Cersei y especialmente de toda la familia Greyjoy y en cambio las partes dedicadas a Daenerys y Jon me han dejado más frío. Una vez más, la maestría de Martin se evidencia cuando descubrimos los mil matices que pueden tener todos estos personajes y cuando nuestros preferidos pueden ser sustituidos por otros. Por ejemplo Jaime Lannister.

Recapitulemos un poco (atención, spoilers del tercer libro): Después de las dos bodas macabras, del parricidio y de tantas sorpresas que nos deparó Tormenta de espadas, ahora toca limpiar los campos de muertos y serenarse para evaluar la situación: por un lado, en Poniente, la reina regente intenta gobernar después de la muerte de Joffrey con la ayuda de aliados de peso como la casa Tyrell; al norte, Stannis se prepara para atacar los feudos que dan apoyo a la familia Bolton, los grandes traidores de la familia Stark. Pero los ingobernables Greyjoy también preparan un plan temerario para volverse más poderosos, y además, después de que tiengan un nuevo rey mucho más dado a la guerra y el saqueo que Balon Greyjoy. En el Muro, las cosas parecen calmadas pero nuevos retos diarios quitan el sueño a Jon Nieve. Pero quizás a Essos, más allá del mar es donde se mueven más las piezas: Decenas de compañías mercenarias se posicionan a favor o en contra de la nueva reina de los dragones, Daenerys. Tyrion, huido in extremis de su ejecución, llega a Pentos y se embarca en un viaje que le llevará a descubrir nuevos secretos y la misma Daenerys tiene cada vez más problemas para controlar tanto la ciudad -ahora libre- de Meeren como sus propios dragones.

Aparte de todo esto nuevos personajes e intrigas amenizarán los capítulos, destaca especialmente la aparición de nombres provenientes del reino de Dorne, el único hasta ahora de los siete reinos que no había entrado en guerra y del que se sabía poco.

En definitiva, nuevas intrigas, traiciones, alianzas y muertos pero por encima de todo, nuevas manifestaciones del poder de la palabra de Martin, un autor que siempre nos lleva un paso de ventaja y que todavía ahora nos puede sorprender de la misma manera que lo ha hecho en los libros anteriores (y si no esperad a saber el final de Danza de dragones). No os dejéis desanimar por quienes aseguran que los libros son pesados. El único peso que admito es el físico de los mismos volúmenes, pues repito que la aventura y la calidad literaria están a la altura de todas las demás. Sólo hay que tener paciencia por la disminución de los sucesos clave ... pero esto se debe, creo yo, a que Martin nos prepara un Vientos de invierno apoteósico.

Eloi Puig, 16/66/14

 

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