Un àngel cruel
TERROR FANTÀSTIC
 
     
 
 
 
 

UN ÀNGEL CRUEL
(2023)

Edgar Cotes

Editorial:
Spècula
(2023)


Colección:
---

Núm:
06

Páginas:
172

Ilustrador:
Àlex Santaló


Otras ediciones:

No existen ediciones castellano

 
     
Un àngel cruel

Existe una afirmación utilizada a menudo en la que se dice que un libro te ha atrapado desde la primera página. Es muy común usarla para recalcar que una historia te ha mantenido alerta desde el principio. Y claro, a veces se abusa de ella un poco. Pero es obvio que esto a veces es así. Y no es que la novela Un àngel cruel de Edgar Cotes me haya atrapado desde la primera página... es que ya me enamoró la portada de Àlex Santaló y sí, en el primer capítulo me convenció que eso era manduca de la buena. Me literalmente apresó.

De literatura de terror en catalán vamos muy faltados, casi podríamos afirmar que es inexistente hoy en día, de modo que un joven talento como Edgar Cotes se haya atrevido a adentrarse en una historia que tiene varias capas de lectura pero que podríamos catalogar tanto dentro del terror sobrenatural como del terror psicológico, es un añadido más para disfrutarlo.

Una familia de Barcelona se instala en un viejo caserón —ya rehabilitado— de un pequeño pueblo de la provincia de Lleida. Los recién llegados huyen de sus propios fantasmas, del doloroso pasado reciente que les ha tocado vivir en la ciudad pero también de sus problemas personales con su entorno. La pandemia les ha decidido probar una vida nueva lejos de todo. Ellos son Íria, una adolescente que quiere empezar de nuevo aunque no está nada convencida de hacerlo en un pueblo tan pequeño; Éric, el hermano más joven, introvertido y concentrado en sus historias, como todos los pre-adolescentes; e Ignaci, el progenitor, el que decidió que un pueblo aislado de Lleida podría ser una base para reponerse de los terribles últimos meses.

Pero ninguno de ellos es nuestro protagonista.

A quien tenemos hablando durante todo el libro en la cabeza de los personajes (y un poco dentro de la nuestra también) es nuestro enemigo, el ángel cruel, un espíritu, fantasma o como queráis llamarle. Un malnacido, un manipulador, una entidad que puede penetrar en tu mente, perforarla, buscar tus puntos débiles, exprimirlos, capturarlos y cambiarte para siempre. Y aquí es donde Edgar Cotes ha acertado al 100% al ofrecernos una narración íntegramente en segunda persona. Y señores, esto es muy difícil, muy complicado. Pero el autor de Balaguer se sale del reto con nota altísima.

Los tres capítulos dedicados a cada uno de los personajes torturados psicológicamente por nuestro ángel cruel están escritos, pues, en segunda persona, en un diálogo interno de tú a tú, donde sólo de vez en cuando se nos deja contemplar como cada uno de ellos intenta hacer su vida, adaptarse al pueblo, hacer nuevos amigos, integrarse en un mundo mucho más pequeño de lo que están acostumbrados. Entonces hablan, piensan, sueñan pero el ángel cruel siempre está detrás de ellos, observando, acumulando información, sonriendo... a punto para atacar.

Y es cierto que, aunque cada uno de ellos lucha contra fantasmas metafóricos internos, contra sus culpas y hacia ese pasado que quieren dejar atrás, también tendrán que lidiar con un monstruo mucho más íntimo y cercano: un monstruo que los puede hacer volver locos o peor todavía. Un ángel que, como dice su nombre, es cruel.

No siempre nos encontramos ante un personaje que encarna el mal en sí, que nos acerca un punto de vista diferente al de los humanos, porque nos encontramos ante el narrador que quiere dañar, que serpentea sibilinamente por nuestra mente o que se enrosca a través de los muros de un lugar donde permanece atrapado. Ya antes había experimentado un anfitrión como éste en la literatura de terror. Fue a la perturbadora, Un dios de paredes hambrientas de Garret Cook. Edgar Cotes no ha sido tan visceral como ese autor pero tampoco era su objetivo. En Un àngel cruel también comprobaremos lo insistente y potente que puede ser una vocecita que tienes dentro de la cabeza y que te dice lo que tú crees que quieres oír.

La novela tiene otra lectura más personal que el autor nos explica en la nota final de la novela. Y esto quizá le da todavía una profundidad extra que como lectores no podíamos saber. De modo que leyendo esta pequeña maravilla nos encontraremos con fantasmas del pasado, los propios del personaje, y los propios del autor.

Un àngel cruel es una de las lecturas que más he disfrutado de lo que llevamos de año, toda una revelación: una obra fresca, ágil y repleta de malas intenciones, como debe ser en la literatura de terror. No os la perdáis porqué vale la pena.

Eloi Puig
07/11/2023

 

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