CF- DISTOPÍA  

AMATKA
Amatka
(2012, 2016)

Karin Tidbeck

Editorial:
Nevsky Prospects
(2016)


Colección:
Fabulas de Albión

Núm:
16

Páginas:
239


   
Amatka

Si me propusieran que imaginara una distopía clásica probablemente empezaría definiendo una ambientación muy parecida a la novela que nos ocupa, lo más seguro es que intentara cargar de efecto la opresión social y psicológica que sufren sus personajes, el ansia de libertad etc, añadiría un ambiente deprimente, de colores apagados y poco a poco elaboraría una trama de carácter esencialmente pesimista. Amatka, seguro que para quienes comiencen a leerla, encaja perfectamente en esta breve descripción que he descrito con rasgos tan comunes en este subgénero, tan afines a propuestas imprescindibles como 1984; pero Amatka es algo más: Se trata de una distopía de aires clásicos sí, pero con un elemento perturbador que marca la diferencia y que le proporciona una visión diferente.

Karin Tidbeck me sorprendió muy gratamente hace una par de años con la antología Jagannath, también publicada por Ediciones Nevsky. En aquella ocasión experimentaba la ciencia ficción de formas muy diferentes pero me gustaría destacar el carácter orgánico y transgresor del título que daba nombre a la antología, "Jagannath". Y digo esto porque a Amatka también tiene un parte de fusión orgánica, de un sentido de la maravilla más allá de los convencionalismos distópicos.

Amatka es una de las cuatro colonias que subsisten... no se sabe dónde. Un conjunto de casas, invernaderos y minas de hongos abocadas a la misión de garantizar la supervivencia de la población que la ocupa. Vanja Essre Dos es enviada a la Colonia a realizar un estudio de mercado - algo nunca visto hasta entonces- sobre higiene personal; su estancia será la excusa para que la autora nos muestre su nuevo universo. Y a través de Vanja nos damos cuenta que Amatka vive bajo un capa de gris perenne, no sólo por la vertiente puramente climática sino también en cuanto al comportamiento de su sociedad funcional: Una modelo restrictivo donde cada uno tiene un trabajo concreto según sus aptitudes, donde no se permiten las muestras de afecto entre personas, ni siquiera entre padres e hijos, donde los niños son criados en guarderías y donde los adultos viven bajo un régimen que nos recuerda las peores pesadillas soviéticas.

Pero observaremos también como Vanja y otros personajes se entretienen a menudo en marcar objetos. Una acción que consiste en decir en voz alta el nombre del objeto o escribirlo de forma clara, etiquetarlo... otorgarle presencia. Por ejemplo, escribir "puerta" a una puerta, identificar "escalera" como una escalera o llamar a todos y cada uno de los lápices, bloques, calcetines, sillas y cualquier objeto del entorno inmediato. Es una práctica habitual no sólo en Amatka sino también al resto de las colonias. Los pioneros - la población que vive en las colonias- aprenden desde pequeños esta paciente pero parece que también imprescindible tarea.

Vanja no es el único personaje de la novela pero sí el más destacado pues toda la acción gira a su alrededor. En general, sin embargo, el tratamiento de los personajes secundarios es superficial y Tidbeck se centra siempre la protagonista. En un principio conocemos también la Nina, la compañera de casa que parecía tener que contribuir de forma más activa en la trama pero que se va diluyendo poco a poco y la autora sólo la utiliza puntualmente. Y también encontramos a Evgen, el bibliotecario con el que Vanja establecerá un vínculo más interesante pues juntos se empiezan a plantear que las cosas no funcionan como deberían y que el mundo donde viven necesita respuestas, un mundo finito situado en medio de unas misteriosas estepas y controlado por un comité que prepara y ejecuta las las leyes para el supuesto bien del pueblo pero que intercede demasiado en la libertad de las personas.

Sí, es cierto, a priori no podemos decir que sea una distopía muy original pero la imaginación de Tidbeck serpentea entre los rígidos fundamentos de la ciudad de Amatka para plasmar situaciones que se van volviendo intrigantes y tensas y que somos incapaces de entender de buen comienzo hasta que los capítulos finales se nos desvela buena parte del misterio de una forma maravillosamente surrealista pero también demasiado precipitada.

A mí lo que me ha interesado más de la presente novela, dejando de lado la ambientación depresiva y tan soviética y el misterio de trasfondo para conocer dónde están esos pioneros que hace sólo dos generaciones vivían en nuestro mundo, es la formulación implícita de una teoría: y si el gobierno realmente quisiera hacer lo mejor para ti aunque para ello necesitara aplicar unas medidas impopulares y completamente retrógradas? Naturalmente aquí la autora juega con un poco de trampa pues sólo ella conoce exactamente las leyes físicas (o no físicas) que se aplican a Amatka y al resto de las colonias. En contra diré que la precipitación en ciertas explicaciones y el surrealismo final, aunque muy poético, sorprende un poco y nos deja con ganas de saber mucho más sobre lo que esconden las Colonias y especialmente sobre la obsesión en el marcado y el lenguaje . Faltan algunas páginas más en mi opinión.

Sea como sea Karin Tidbeck ha sabido combinar un distopía gris y depresiva con un misterio donde el sentido de la maravilla está muy cerca. Una rara avis, una lectura placentera y sencilla, poco dada a soltarse, como si la autora quisiera reflejar en sus palabras la austeridad de la vida de Amatka y su gente.

Recomendable para todos aquellos que tienen la mente abierta a lo imposible, sin renunciar a aquel viejo sabor de recluido de las ambientaciones distópicas de aires orwellianos.

Eloi Puig, 03/24/2017

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